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El Estado quiere recuperar el turismo social que brilló hace unas décadas

Las opciones que ofrece el Estado y los gremios, más algunas piletas públicas y las colonias de vacaciones para chicos no siempre son conocidas y cuesta acceder a ellas si no se tiene un trabajo formal, coincidieron en señalar especialistas y fuentes gubernamentales y sindicales.

Domingo 20 de Enero de 2008

Las opciones que ofrece el Estado y los gremios, más algunas piletas públicas y las colonias de vacaciones para chicos no siempre son conocidas y cuesta acceder a ellas si no se tiene un trabajo formal, coincidieron en señalar especialistas y fuentes gubernamentales y sindicales.
  Entre la década del 50 y del 70 se dio un auge del turismo social. En esos años el trabajador y su familia accedían a vacaciones en los hoteles sindicales o del Estado, o pasaban el día en las populares piletas públicas de la Capital Federal (las del barrio de Nuñez) y el Gran Buenos Aires (las de los bosques de Ezeiza).
  “Mi viejo era obrero de la industria láctea. Un día, el patrón le dijo Anselmo, ¿por qué no te anotás para irte de vacaciones con tu familia?”, contó Roberto García, un remisero de 57 años, mientras rememoraba parte de su infancia en el seno de una familia trabajadora, allá por la década del 60.
  El hombre contó que “tardaron casi un año en irse al hotel Chapadmalal, pero recuerda el colectivo azul que los esperaba en Constitución y que esa fue la primera de las tantas veces que viajaron, unas veces al mar, otras a las sierras, sin siquiera tener que comprar el pasaje”.
  La socióloga e investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), Laura Golbert, señaló que Argentina tiene una historia de turismo social que no tuvo ningún otro país de América latina.
  Golbert señaló que “hubo un ancha clase media que tuvo acceso a vacaciones en hoteles de obras sociales o del Estado, y el registro de esa experiencia, le da la posibilidad de buscar el acceso al turismo, de pedirlo, de creer que es posible”.
  “La tuvieron y la perdieron, y pese a la recuperación del salario y del empleo, muchos, tal vez demasiados, buscan cumplir con los requisitos, aunque el salario no alcance. Tal vez sean los más perjudicados, porque saben lo que perdieron. El tema son los que están en el límite”, dijo la socióloga.
  En cambio, “los sectores más pobres, los más postergados, tienen naturalizada su situación de pobreza extrema y seguramente no exteriorizan la demanda concreta porque no se consideran destinatarios de esos beneficios”, consideró .
  Mar del Plata, Chapadmalal, y Embalse, los hoteles del Plan Federal de Turismo Social o alguno de los imponentes hoteles sindicales formaban parte de una oferta para miles de familias humildes, explicó un vocero de la Comisión 100 Años de Turismo, dependiente de la Secretaría de Turismo de la Nación (Sectur).
  Hoy por hoy, estos y otros prestadores turísticos con los que Sectur firma convenio para la recepción de turistas en temporada baja ofrecen la opción a las familias de bajos ingresos pero no es fácil “el acceso para los desocupados o para quienes no acceden al trabajo formal”.
  La fotocopia de DNI, recibo de sueldo, certificado de discapacidad cuando corresponda, libreta de matrimonio, partidas de nacimiento y la constancia de falta de aportes emitido por el Ansés en caso de ser desocupado, son los requisitos que piden a quienes quieren gozar del beneficio del Estado.
  No obstante, “hay una demanda más amplia de la que se puede satisfacer y además hay otra demanda oculta porque hay mucha gente que no sabe que existe esta oferta”, estimó la fuente consultada.

Menos piletas públicas. Las piletas públicas o de bajo costo que hace más de tres décadas pemitían el acceso de miles vecinos en las ciudades más importantes no son tantas y la mayoría pasaron a ser privadas, informaron fuentes del gobierno porteño.
  Respecto de las colonias de vacaciones para los chicos, algunos gremios ofrecen precios accesibles pero los destinatarios son sólo los afiliados.
  Otras organizaciones ponen precios diferenciales para los no afiliados y sólo si les sobran plazas.
  El modelo estatal de turismo social a nivel nacional nació a fines de los años 40 y se desarrolló en los 50. Si se suma a los gremios, se puede decir que la mayor amplitud de la oferta se dio en los años 70. l (Télam)

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