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Campaña para que Johnson baje a un dólar un remedio para la tuberculosis

Médicos Sin Fronteras lanzó la iniciativa mundial con el objetivo de que el laboratorio acceda a rebajar el precio de la bedaquilina.

Miércoles 16 de Octubre de 2019

Médicos Sin Fronteras (MSF) lanzó una campaña mundial en la que insta a la compañía farmacéutica Johnson & Johnson (J&J) a que reduzca el precio de la bedaquilina (su fármaco para la tuberculosis) a un máximo de un dólar al día. De esta forma, se podría ampliar el tratamiento a los pacientes con tuberculosis resistente a los medicamentos, y reducir las muertes que estas cepas del bacilo causan.

MSF demanda este recorte de precios teniendo en cuenta las contribuciones realizadas en el desarrollo de este medicamento, incluidas las realizadas por la propia organización médico-humanitaria.

"J&J no desarrolló por su cuenta este medicamento, sino que hubo diversas contribuciones, incluso de nuestra propia organización", denunció ayer MSF. "La bedaquilina fue desarrollada invirtiendo dinero de los contribuyentes, y con aportes de la comunidad mundial que trabaja en tuberculosis", recuerda Sharonann Lynch, asesora de políticas sobre VIH y tuberculosis de la Campaña de Acceso de MSF.

"Quienes contribuyeron al desarrollo de la bedaquilina deberían poder opinar sobre el precio del medicamento. Por eso, hacemos esta llamamiento a J&J para que fije el precio de la bedaquilina por debajo de un dólar por día, de tal forma que se encuentre disponible para todas las personas con tuberculosis resistente a los medicamentos. No retrocederemos hasta que J&J baje el precio".

Para el desarrollo de la bedaquilina se ha contado con un considerable apoyo de los contribuyentes, organizaciones sin fines de lucro y filántropos.

Gran parte del crucial trabajo para informar del uso del medicamento y demostrar su valor terapéutico fue realizado por la comunidad de investigación en tuberculosis, los ministerios de salud y los proveedores de tratamiento, incluido MSF, y fue financiado por los contribuyentes y otros donantes.

A pesar de este esfuerzo conjunto de I D por parte de la comunidad mundial que trabaja en la tuberculosis, J&J ostenta en solitario la patente del medicamento en muchos países y tiene el derecho exclusivo de determinar en qué países se venderá el medicamento. Además, J&J ha obtenido un beneficio extraordinario: un bono de revisión de prioridad por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), que puede usarse para acelerar una aprobación de comercialización para otro de sus medicamentos.

En la actualidad, J&J cobra por la bedaquilina el doble del precio que reclama MSF. El gigante farmacéutico ha tasado en 400 dólares el costo del fármaco para un régimen de tratamiento de seis meses para países elegibles para comprar el medicamento a través del Servicio Mundial de Medicamentos, un mecanismo de adquisición de fármacos y herramientas de diagnóstico.

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Liverpool, en el Reino Unido, han calculado que la bedaquilina podría producirse y venderse con beneficios por mucho menos: por tan sólo 25 centavos por día (0,22 euros) si se vendieran al menos 108 mil cursos de tratamiento al año.

A un precio de un dólar por día, el importe de la bedaquilina en los 20 meses de tratamiento que requieren muchos pacientes con tuberculosis resistente (TB-DR) sería de 600 dólares. En comparación, el precio más bajo que J&J cobra hoy por 20 meses de bedaquilina es de casi el doble: 1.200 dólares (2 dólares por día) en países elegibles para comprar a través de Servicio Mundial de Medicamentos. En otros países que no son elegibles para comprar mediante este mecanismo, la compañía farmacéutica carga un costo mucho mayor. Este precio elevado afecta a las posibilidades de ampliar el uso del medicamento en muchos países que hacen frente a epidemias de formas de la enfermedad resistentes a los fármacos.

"Me salvó la vida"

"La bedaquilina me salvó la vida. Padecí muchos efectos secundarios durante mi tratamiento anterior, que incluía medicamentos inyectables", recuerda Noludwe Mabandlela. Noludwe recibió tratamiento para la tuberculosis multirresistente (TB-MDR) en Khayelitsha, Sudáfrica y se curó a principios de año. "Tras cambiar a la bedaquilina, mi salud mejoró mucho más rápido. No quisiera que nadie pasara por lo que sufrí. Las empresas farmacéuticas como J&J deberían dejar de inflar el precio de una medicina que ofrece un salvavidas a las personas afectadas con formas de tuberculosis resistentes a los fármacos".

La bedaquilina es uno de los tres nuevos medicamentos contra la tuberculosis que se han desarrollado en más de medio siglo (los otros son la delamanida y la pretomanida). Los regímenes de tratamiento de TB-DR recomendados anteriormente y utilizados en la mayoría de los países requerían que las personas tomaran hasta 20 pastillas diarias durante dos años y soportaran cada día inyecciones dolorosas y efectos secundarios graves que van desde la psicosis y las náuseas persistentes hasta la sordera. Estos tratamientos subóptimos solo lograron curar al 55 por ciento de las personas con tuberculosis multirresistente y al 34 por ciento de las personas con tuberculosis extremadamente resistente (TB-XDR).

Sobre la base de los datos generados por la comunidad de tuberculosis que han demostrado que los tratamientos que incluyen la bedaquilina ofrecen mejores resultados, la Organización Mundial de la Salud recomendó en 2018 que se empleara la bedaquilina como parte central de un régimen de tratamiento totalmente oral, reemplazando los medicamentos inyectados.

El mayor uso de la bedaquilina ya ha mostrado beneficios, incluso entre los pacientes que tenían menor probabilidad de responder al tratamiento (personas que viven con el VIH y pacientes con TB pre-XDR y TB-XDR). Así, en Bielorrusia, entre las 244 personas tratadas con la bedaquilina (96 por ciento de las cuales tenían TB pre-XDR o TB-XDR) y la tasa de éxito del tratamiento aumentó al 87 por ciento.

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