Escenario

"Todos somos patitos feos, hay que laburar para transformarse en cisne"

"La Costa", como le gusta que la llamen, presenta su unipersonal esta noche en el teatro Broadway, en el que cuenta su historia hasta llegar a la televisión

Sábado 06 de Abril de 2019

Gonzalo Costa vive un presente brillante: hace radio a la mañana con Santiago del Moro y divierte con sus preguntas en "Cortá por Lozano" en la tarde de Telefe. A la vez que recorre el país con su unipersonal "A toda Costa".

Pero no fue siempre así. Durante su adolescencia, la "Costa", como se hace llamar, sufrió bullying, vivió en el vagón de un tren cuando se mudó de su Córdoba natal a Capital Federal, hizo shows en un after a las 11 de la mañana para poder pagar una pensión y hasta se sometió a un bypass gástrico para bajar más de 90 kilos.

"Todos somos patitos feos en la vida y hay que laburar para transformarse en cisne", aseguró la panelista revelación de los últimos años en una entrevista íntima con Escenario en la que no se calló nada.

La actriz que nació hombre pero siempre se sintió mujer entró al mundo del espectáculo por la puerta grande: debutó en "Stravaganza" con Flavio Mendoza y después, Del Moro le dio un lugar en la radio. "¡Pero te aseguro que fue sin ningún casting sábana porque no había ningún valiente, no porque yo no quiera!", aclaró.

Antes del show que dará hoy, a las 21.30 en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223), la Costa relató la historia de su vida, reflexionó que "el problema no es lo que el otro diga, el problema es el valor que uno le da" y explicó cómo descubrió que es la prima de Ricardo Darín.

—¿De qué se trata tu unipersonal?

—Es una película de la que ves el final primero. Es un show con cuatro monólogos donde voy desgranándome. Me voy deconstruyendo para construirme. A toda la gente que vaya al Broadway le voy a contar cómo llegué a estar donde estoy. Hubo un recorrido genial pero que tuvo muchas cosas... Todo lo cuento con humor porque demasiadas pálidas tiene la gente para que yo les siga sumando porquerías. Así que todo lo hago desde la sanación y la salvación. Es el humor el que me posibilitó ser quién soy.

—A lo largo de tu vida has sabido convertir las situaciones negativas en experiencias positivas. Cuando eras chica, que tus compañeros del colegio te hagan bullying por tu obesidad, te incentivó para estudiar y tener un promedio 9,50. ¿Esta actitud ante la vida es algo innato en vos o fue algo que tuviste que trabajar internamente?

—Cuando lo vas haciendo no te da cuenta. Recién ahora estoy aprendiendo a ver la película. Tengo un problema y es que estoy muy a la defensiva, por eso estallo de una. Cuando era chica no existía la palabra bullying y se discriminaba a todo el mundo. Siempre decidí quedarme con lo bueno. En el estudio encontré un refugio donde poder irme y entender realidades diferentes a la mía. No digo "pobre de mí que tuve que estudiar porque mis compañeros de burlaban de mí". Ellos tenían otro mambo y yo tenía el mío, y estábamos todos tratando de transitar la adolescencia espantosa, como tuvo toda la humanidad. En Córdoba, hace treinta y pico de año, nadie entendía nada. Mis viejos nunca me criticaron, siempre me dieron la mejor educación. El pasado es bárbaro para recordarlo con mucha alegría.

—¿Hacés terapia o sos autodidacta?

—Hago terapia hace 16 años y esta es mi mejor versión, imaginate lo que era la anterior. Soy de piscis y estoy en un momento terrible porque está en tránsito Neptuno, que simboliza el "ser o no ser". Somos infumables de sensibles. Tengo una tendencia al melodrama tremenda porque crecí con Andrea del Boca y Luisa Kuliok. La tele era mi refugio. Me resulta más fácil hacerte llorar que hacerte reír. Soy muy verosímil en el llanto.

—¿Cuando decidiste irte de tu Córdoba natal y comenzar una nueva vida en Capital Federal tuviste que vivir en la calle?

—Sí, viví en el vagón de un tren. Me fui a los 17 años de mi casa. Ahora pienso que era muy chica pero me sentía muy grande. Y esa inconsciencia quizás fue la que me ayudó. Porque ahora pienso las cosas que hice en la noche. Siempre laburando, porque nunca uve guita para vivir la noche de manera loca. Compartía el vagón con otra gente. Podría haberme vuelto a Córdoba pero no quería volver fracasada, quería volver en un descapotable con un collar de esmeraldas. No me volví y lo bien que hice. Por eso las opciones eran penar o darle para adelante. Nunca tomé la calle como traumática. La kapanga del vagón del tren donde vivía tenía una regla que era que había que buscar laburo. Entonces conseguí trabajo en un Mc Donald's y ahí pude irme a vivir a una pensión. Y pensé que era parte de la vida, que todo eso iba a formar parte de la biografía, de la leyenda.

—Y así fue...

—En un momento hacía shows en un after a las 11 de la mañana, ¡una loca! Hoy no lo haría, pero me ayudaba a pagar el alquiler. Imaginate a las 11 de la mañana en un after no había ni un sólo ser humano, eran todos zombies y yo cantaba temas de Valeria Lynch. Dicen que del ridículo no se volvió, bueno, yo volví. Era otro mundo, aún no había whatsapp. Igualmente, trabajar en la noche nunca logró contaminarme porque yo iba a laburar. Me salvó el trabajo.

—¿Cuál fue tu primer trabajo en los medios?

—El primer laburo que tuve fue protagonizar "Stravaganza" con Flavio Mendoza, pero la popularidad la logré con Santiago del Moro, el programa más escuchado de la radio. Por eso estoy como desubicada en los lugares donde estoy porque entré por la puerta grande. ¡Pero te aseguro que fue sin ningún casting sábana porque no había ningún valiente, no porque yo no quiera!

—Paralelamente a tu crecimiento profesional, hiciste una transformación física muy importante ya que te transformaste en mujer y además, bajaste 98 kilos. No sos como Flor de la V que se cambió el nombre... Seguís siendo Gonzalo.

—Me cambié el nombre pero nunca sentí que me representara. Y después dije ¿por qué voy a cambiarme el nombre? Si no tengo que dar explicaciones más que a mí misma. Y en un punto, sigo siendo la que siempre fui, porque siempre sentí que era una nena que se llamaba Gonzalo. A veces me dicen Gonzalo y no lo tomo a mal. Todo el mundo me dice Costa. Para dejar de dar explicaciones tendría que haberme puesto "Inesita" y ya nadie diría nada. Si alguien te quiere criticar te critica igual, más allá del nombre. La gente siempre encuentra el vértice por donde dañarte y a mí no es por ese lado. Lo que me hiere es cuando la gente dice algo sobre mi misma que no es cierto.

—¿Qué consejo le darías a todos los que hoy sufren bullying por obesidad o por cuestiones de género?

—El problema no es lo que el otro diga, el problema es el valor que uno le da. Y mirá que yo lucho todos los días con la opinión del otro. El otro me puede decir "gorda de mierda", el tema es que yo sienta eso. Si una persona que no califica en mi escala intelectual me insulta, ¿qué me importa? Los ADICTOS vivimos todo el tiempo esperando en el afuera el abrazo que no nos damos nosotros. Todos somos patitos feos en la vida y hay que laburar para transformarse en cisne.

—Bajaste más de 90 kilos con tu tratamiento y el by pass gástrico. ¿Cómo viviste este proceso?

—Mi peso máximo fue 192 y ahora peso 94, o sea que bajé 98 kilos en total. Cuando me operé pesaba 170, así que desde me operé bajé 76. Siempre se puede. El tema es cómo uno decide vivir su vida. En un momento de mi vida no me importó nada y me dediqué a comer desaforadamente y le regalé mi juventud a mi enfermedad. Me negué y me pospuse. Y un día de sol decidí que eso no era más para mí. Y ahí empecé a curarme. Y ahí empecé a ser cisne.

—Y hoy, después de todo ese recorrido, te diste cuenta que sos prima de Ricardo Darín. El dijo que son "primas".

—Sí, estábamos grabando el programa "PH, podemos hablar", tomando champagne y ya éramos íntimas (risas). Ricardo podría haber dicho no somos nada, pero como es un hombre que tiene todo tan resuelto en la vida, dijo "somos primas" y se murió de risa. Me invitó al estreno de su película y cuando fui, su hijo, el Chino Darín dijo "Ahí vino lo mejor de la familia". Ricardo es hijastro de la madrina de mi hermana, ¡no tenemos lazo sanguíneo! Como mi papá no tiene hermanos, siempre tuvo hermanos del corazón, entonces me crié con mi tío Marcelo, que estaba casado con Cristina, que era la madrastra de Darín.

—¿Por qué no debutar en cine con Darín?

—¡Pero claro! En la radio debuté con Del Moro, en el teatro hice lo más fuerte con Flavio, al cine tengo que entrar con un protagónico con Darín.

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