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Un libro contradice la versión de la muerte de Bin Laden

El autor es un marine que estuvo en el operativo que acabó con el terrorista en Pakistán en 2011. El líder de Al Qaeda no se resistió. Recibió un disparo en la cabeza y luego fue rematado en el suelo.

Jueves 30 de Agosto de 2012

Washington. — Un Navy Seal que participó en la operación estadounidense que mató a Osama Bin Laden escribió un libro en el que hace un relato de primera mano que contradice la versión oficial y plantea dudas sobre si el jefe máximo de Al Qaeda presentó resistencia durante el allanamiento de su casa y fue una amenaza tan clara que hizo que los marines lo abatieran. Al parecer Bin Laden murió de un disparo en la cabeza cuando se asomó hacia el pasillo de un piso superior de su casa mientras un comando subía hacia él a toda prisa por unas angostas escaleras, según el relato del ahora ex miembro de la fuerza de elite Matt Bissonnette en su libro "No Easy Day: The Firsthand Account of the Mission That Killed Osama Bin Laden» (Un día complicado: relato en primera persona de la misión que mató a Bin Laden)", que escribió con el seudónimo de Mark Owen y será publicado la próxima semana.

Misión accidentada. El libro relata en primera persona de la misión, bajo el nombre de Gerónimo, que mató a Bin Laden. Describe además todo el ataque, desde el accidente de helicóptero que pudo haber echado por tierra la operación, hasta la llamada por radio en la que confirmaron a la Casa Blanca la muerte del líder terrorista. Bissonnette dice en su relato que estaba justo detrás de un "vigía" mientras subían por la escalera de la residencia donde se ocultaba Bin Laden en la localidad paquistaní de Abbottabad. Agregó que escuchó dos disparos, pero el libro no deja claro quién disparó. Escribió que el vigía había visto a un hombre asomándose por una puerta del lado derecho del pasillo.

El ahora escritor narra que el comando de elite Seal encontró a Bin Laden tirado en el piso en medio de un charco de sangre con un agujero visible en el lado derecho de la cabeza, mientras dos mujeres sollozaban sobre su cuerpo. Cuando limpiaron la sangre de su rostro estuvieron seguros de que era el terrorista.

Bissonnette dice que el vigía retiró a las dos mujeres y las empujó hacia una esquina. Luego, otros marines apuntaron la guía láser de sus armas hacia el cuerpo de Bin Laden, que todavía se movía, y le dispararon varias veces hasta que quedó inmóvil. Los marines encontraron después dos armas, una AK47 y una Makarov, las cuales no habían sido tocadas, afirmó el autor.

Según la versión del Pentágono sobre la incursión, los marines dispararon al prófugo jefe de Al Qaeda cuando reingresó a su cuarto porque supusieron que buscaba un arma. El marine, ya retirado, indicó que el asalto no se llevó a cabo con la precisión de un reloj y hubo poco heroísmo. También dijo que fue como una "película mala". Además, desmintió que haya habido un tiroteo de 40 minutos y descartó que el terrorista muriera viendo a los ojos de los marines.

Interrogantes. El relato podría renovar los interrogantes sobre si la operación tenía la intención de capturar a Bin Laden, o simplemente eliminarlo. Bissonnette afirma que durante los preparativos de la misión se les aseguró que no se trataba de una misión para asesinar al objetivo. La premisa era capturarlo con vida si no representaba una amenaza. En otra revelación posiblemente incómoda para Washington, que dijo que trató con dignidad el cuerpo de Bin Laden antes de celebrar una ceremonia musulmana y arrojarlo al mar, el autor revela que en el vuelo del estrecho helicóptero fuera del lugar, uno de los marines estaba sentado sobre el pecho de Bin Laden en medio de la cabina. La nave hizo un trayecto corto antes de reabastecer combustible en Pakistán, donde un tercer helicóptero estaba esperando.

Esta es una práctica común entre las tropas estadounidenses que a veces tienen que sentarse sobre sus propios compañeros caídos en combate, en helicópteros atestados de personas. Aquel 2 de mayo de 2011 el espacio en la cabina era estrecho debido a que uno de los helicópteros se estrelló en el asalto inicial, lo que dejó poco lugar para las dos decenas de infantes de marina en las dos naves restantes. Cuando llegaron al tercer helicóptero, dijo, trasladaron allí el cuerpo del terrorista más buscado del mundo.

Bissonnette escribió que ninguno de los marines eran simpatizantes del presidente Barack Obama y que sabían que su gobierno se atribuiría el mérito de haber ordenado la operación. Uno de los Seals dijo después que con la misión acababan de lograr, sin proponérselo, su reelección. El autor afirma no obstante que lo respetaban como comandante en jefe y por dar la luz verde a la operación.

El Pentágono examina una copia del libro. "Lo estamos viendo", dijo el vocero George Little, quien declinó hablar de posibles acciones legales contra el autor. Washington teme que el libro incluya información clasificada, ya que no se sometió a la revisión formal para obras publicadas por empleados del Departamento de Defensa.

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