El presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó este domingo activar “en modo especial de combate” su arsenal nuclear debido a que “los altos funcionarios de los principales países de la Otán hacen declaraciones agresivas contra nuestro país”, según dijo en una declaración oficial.
Putin precisó que ordenó a su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, y al jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, “que dispongan las fuerzas de contención del Ejército ruso en un modo especial de servicio de combate”, durante un encuentro domingo con los dos máximos responsables de sus fuerzas armadas.
Putin recibió un “sí” y una inclinación de cabeza como respuesta de ambos militares. Tras cartón, acusó a Occidente de adoptar “medidas ilegítimas” en su contra en forma de sanciones.
Poco después del beligerante anuncio de Putin, Ucrania comunicó que acordó mantener este lunes conversaciones con Rusia “sin condiciones previas”, incluso cuando Rusia intensificaba su ofensiva cercando a la capital, Kiev.
La reunión se celebrará en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, cerca del río Pripyat, según el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que explicó que tomó la decisión tras una conversación con el líder bielorruso Aleksandr Lukashenko.
El mandatario aseguró que Lukashenko ha “asumido la responsabilidad de garantizar que todos los aviones, helicópteros y misiles en territorio bielorruso permanezcan en tierra durante el viaje, las conversaciones y el regreso de la delegación ucraniana”.
Si bien Ucrania buscó ayer negociar con Rusia, las expectativas de acuerdo eran bajas. Por lo menos así lo dejó entrever el presidente Zelenski. “Digo las cosas claramente, como siempre: no creo que esto dé resultado” pero “tenemos que intentarlo”, dijo en un video.
Y agregó que no quería que los ucranianos pensaran en el futuro que él “no había tratado de detener la guerra cuando había incluso una pequeña posibilidad de hacerlo”.
En tanto, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmitro Kuleba, advirtió que su país no va a “capitular ni a entregar una pulgada de su territorio”.
“Estamos rodeados”
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confesó: “Estamos rodeados” y se quedó en silencio varios segundos cuando se le preguntó si los habitantes de Kiev tendrían que ser evacuados en caso de que los rusos lleguen a la ciudad.
Exboxeador campeón mundial de peso pesado, Klitschko explicó: “Eso no lo podemos hacer, porque todas las calles están bloqueadas, en estos momentos estamos rodeados”.
Rusia avanzó ayer hacia el interior de Ucrania e ingresó con sus poderosas tropas a tres ciudades, aunque por la fuerte resistencia de las fuerzas locales, no logró alcanzar su objetivo de tomar el control de Kiev, acaso el tesoro más preciado que persigue Putin.
Un gran despliegue de fuerzas terrestres rusas, que incluye tanques, fue capturado por imágenes satelitales moviéndose hacia Kiev, y a unos 65 kilómetros de distancia, según una compañía privada estadounidense.
Las imágenes de Maxar Technologies Inc. muestran un despliegue de cientos de vehículos militares a lo largo de cinco kilómetros al noreste de la ciudad Ivankiv.
Maxar informó que las fotografías demuestran el avance de vehículos de logística, que incluía combustible, y vehículos blindados, entre ellos tanques, vehículos de combate de infantería y artillería autopropulsada.
Járkov
Una urbe tomada fue Járkov, segunda ciudad en importancia del país invadido, ubicada unos 20 kilómetros al sur de la frontera. Sin embargo,el gobernador, Oleg Sinegubov, unas horas después de que se intensificaran los combates en la ciudad dio un mensaje contrario que anunciaba su recuperación.
“Járkov está totalmente bajo nuestro control”, escribió Sinegubov en las redes sociales, asegurando que se llevaba a cabo una “eliminación de los enemigos en la ciudad. El enemigo ruso está por completo desmoralizado”.
Se basó en que milicias dejaban abandonados sus vehículos e incluso, afirmó, grupos de soldados rusos “se entregan al ejército ucraniano”.
“¡No abandonen los refugios! Las Fuerzas Armadas de Ucrania están eliminando al enemigo”, instó.
Un edificio de nueve pisos en Járkov fue alcanzado por un misil ruso y una mujer murió y otras 20 personas fueron evacuadas. Otros 60 residentes del edificio se habían refugiado en el sótano y ninguno resultó herido, pero fueron evacuados tras el impacto.
Rusia reconoció bajas
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia reconoció ayer por primera vez la existencia de muertos, heridos y prisioneros durante la “operación militar especial” ordenada por Putin.
“Lamentablemente tenemos camaradas muertos y heridos”, declaró en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashénkov, sin especificar el número de bajas.
Ucrania afirma que sus fuerzas han matado a 3.500 soldados rusos.
Konashenkov también dijo que desde el comienzo del ataque el jueves, el ejército ruso ha atacado 1.067 instalaciones militares ucranianas, incluidos 27 puestos de mando y centros de comunicación, 38 sistemas de misiles de defensa aérea y 56 estaciones de radar. Las afirmaciones sobre las bajas ucranianas o rusas no se han podido verificar de forma independiente.
El ejército ruso confirmó también el “completo bloqueo” de las ciudades de Jersón y Berdiansk, dos grandes urbes del sur de Ucrania. El Ministerio de Defensa reivindicó también la toma de la ciudad de Genichesk, a orillas del mar de Azov, y de un aeródromo en Chernobáyevka cerca del aeródromo de Jersón. Los separatistas prorrusos del Donbass habrían avanzado 52 kilómetros