El grupo mercenario ruso Wagner, que se sublevó durante más de 36 horas e inició una marcha armada sobre Moscú desde sus posiciones en Ucrania, seguía su repliegue de la sureña ciudad de Rostov, en cumplimiento del acuerdo con el Kremlin forjado el sábado. Por este, su líder, Eugeni Prigozhin debe exiliarse en Bielorrusia. Los medios rusos trataban de instalar la imagen de total normalidad, pero Moscú se mantenía bajo un “régimen antiterrorista” con enorme despliegue militar y policial. Y nadie podía ocultar que el desafío de los mercenarios al presidente Vladimir Putin lo dejó debilitado y con enormes dudas sobre el futuro de su régimen.
Además, la rebelión militar del grupo Wagner expuso las vulnerabilidades de las fuerzas militares rusas, que nunca lograron oponer una seria resistencia al avance de Wagner hacia Moscú desde Rostov, una cabalgata imparable de casi mil kilómetros.
Luego del terremoto que causó la rebelión de los 25 mil mercenarios de Prigozhin, no faltaron los análisis de lo sucedido. Fueron “36 horas bizarras y caóticas que se sienten como el principio del fin para Putin”, consideró la CNN en un análisis. La rebelión del grupo Wagner era muy improbable hace menos de una semana, y era inconcebible hace 17 meses, cuando Putin inició la invasión de Ucrania.
“Todavía falta escuchar a Prigozhin que aceptó exiliarse en Bielorrusia y ver que todas sus tropas se retiraron” “Todavía falta escuchar a Prigozhin que aceptó exiliarse en Bielorrusia y ver que todas sus tropas se retiraron”
Según el analista Nick Paton Walsh, el relato de lo ocurrido en Rusia entre la noche del viernes y la tarde del sábado es un sinsentido. Un secuaz leal critica la premisa de la invasión (a Ucrania), afirma que un ataque aéreo diezmó a sus tropas, antes de tomar una importante ciudad y base militar, Rostov, sin enfrentamientos, y luego marcha hasta las cercanías de Moscú. “Pero de repente ejecuta una jugada desconcertante, dándose la vuelta para evitar el derramamiento de sangre, ya que el Kremlin afirma que Alexander Lukashenko, el presidente de Bielorrusia a quien Putin trata con desprecio, negoció un indulto dramático, en el que el insurrecto que estaba camino a Moscú, ahora opta por el exilio en Minsk”, la capital de Bielorrusia.
image.png
Los hombres de Wagner se retiran de la ciudad de Rostov, en el sur de Rusia.
“Incluso cuando el polvo se asienta, esta narración tiene poco sentido. Es importante recordar que todavía tenemos que escuchar decir a Prigozhin que aceptó el exilio en Bielorrusia y ver evidencia de que todas sus unidades realmente se han retirado”. Este escenario dominical hace pensar que “faltan grandes partes de esta historia. Es posible que nunca sepamos cuáles son”, señala CNN. ¿Fue demasiado fácil el avance hacia el norte? ¿Aceptó Prigozhin que entrar en la capital dejaría a sus hombres vulnerables, incluso ante una débil respuesta militar? ¿Los militares regulares no se unieron a él en un número suficientemente grande? Putin, silencioso inicialmente, luego grandilocuentemente enojado y confiado, prometió la tarde del sábado un “castigo inevitable” para la “escoria”. Pero después, todo quedó en el olvido y perdonado. Al dejar irse a Prigozhin y barrer toda la insurrección debajo de la alfombra, surge el Putin más débil en 23 años de poder.
Objetivo para los servicios
Es posible que sus servicios secretos persigan ahora a Wagner y sus partidarios. Lentamente, lejos de los reflectores de los últimos dos días. Sin embargo, la solución del Kremlin al problema fue bajar las armas. Es un movimiento tan opuesto a todo lo que Putin representa, que solo puede sugerir que no tenía otra opción: que carecía de las fuerzas para estar seguro de poder contener a Prigozhin. Esta es quizás la lección más grande de la llamada “Marcha de la Justicia” de Prigozhin y sus mercenarios. Un jefe mercenario envió una fuerza modesta a Moscú para dar un golpe, pero el Kremlin tuvo que dejarlo ir en lugar de pulverizarlo.
Putin claramente se estaba debilitando debido a la catastrófica gestión de la guerra. Pero cómo sería removido, qué posibles circunstancias podrían permitir eso, era algo que eludió a los analistas. No era una opción probable. Pero ahora podemos vislumbrar detrás de la gruesa cortina de silencio en la que se basa el Kremlin para ocultar sus luchas internas, su incompetencia y su fragilidad.
Aliados en silencio
Ahora el resto del mundo también ha visto puertas adentro, desde Ucrania hasta la Otán y los aliados de Putin. En particular, algunos amigos se mantuvieron callados: Kazajstán e Irán, quienes tienen cuentas pendientes con Rusia, hablaron de un “asunto interno”. No dieron un apoyo incondicional.
Las cosas pueden parecer nuevamente normales, pero han cambiado y ya se vislumbra un mundo post-Putin Las cosas pueden parecer nuevamente normales, pero han cambiado y ya se vislumbra un mundo post-Putin
Los funcionarios estadounidenses vieron señales de que Prigozhin estaba planeando un desafío al ejército ruso, pero se sorprendieron por la escalada. Solo podemos adivinar si la idea de ver instalado a Prigozhin en el Kremlin causó tal pánico en la élite de Moscú que sostiene a Putin. Sin embargo, su vulnerabilidad ahora está asegurada, por primera vez en 23 años, dos décadas en las que ha acumulado numerosos enemigos y deudas. Es ridículo sostener que ha sido una farsa diseñada para mejorar la posición de Putin. Distrajo la atención de las necesidades urgentes de la guerra y hace ver a la cabeza del Kremlin inequívocamente débil. De ninguna manera puede fortalecer su posición.
image.png
Una solitaria manifestante pro-Putin en la Plaza Roja de Moscú, en medio de la indiferencia general de los paseantes.
Entonces, ¿dónde deja esto a Rusia y sus adversarios? No podemos saber qué viene después, pero es probable que siga el patrón explosivamente errático de los últimos dos días. Prigozhin puede desaparecer durante unos meses. Putin puede hacer algunos cambios en su personal militar. Las cosas pueden parecer “normales”. Pero han cambiado absolutamente y se vislumbra un mundo post-Putin, y la fuerza dramática necesaria para imponerlo. Se siente como el principio del fin para él.
Ucrania, el test decisivo
El catalizador más claro para cualquier cambio será el impacto que este extraño drama tenga en el frente de batalla de Ucrania. Es imposible imaginar que esta serie de fluctuaciones en la presencia militar de Rusia no haya debilitado las posiciones defensivas en el sur y el este, los mismos lugares donde Ucrania avanza. La evaluación más optimista que podría hacer es que la moral militar rusa debe haber sufrido un contratiempo al ver a su comandante en jefe y a la figura militar más destacada participar en un juego mortal entre ellos. ¿De verdad algún uniformado dará su vida en el frente ruso desde este fin de semana, dado el desorden que observa en el mando superior? Ucrania afirma que ya está avanzando. Es demasiado pronto para saber qué impacto ha tenido la “Marcha de la Justicia” de Prigozhin en la guerra. Pero el Kremlin debe ser muy consciente del daño a las posiciones de Putin y Prigozhin si este conflicto, que Moscú ha enmarcado como una batalla existencial contra la Otán, finalmente se pierde. Tal vez ese reconocimiento ya estaba alimentando silenciosamente extrañas decisiones, cuando los combatientes de Wagner avanzaron tan fácilmente el sábado hacia el norte por la autopista hacia Moscú.