Nairobi- El líder opositor en Kenia, Raila Odinga, afirmó que la policía mató hoy a siete civiles que protestaban en Kenia por las polémicas elecciones del 27 de diciembre que desataron la violencia en el país africano.
Nairobi- El líder opositor en Kenia, Raila Odinga, afirmó que la policía mató hoy a siete civiles que protestaban en Kenia por las polémicas elecciones del 27 de diciembre que desataron la violencia en el país africano.
A su vez, observadores de la Commonwelth dijeron que los comicios no cumplieron con los estándares internacionales, a pesar de “los muchos aspectos positivos del periodo preelectoral y del funcionamiento de,Ï ía electoral, cuando los kenianos salieron en gran número a votar”.
“La policía dispara a los civiles inocentes a su discreción. EL gobierno transformó este país en un campo de exterminio de inocentes”, acusó Odinga, indicó la agencia de noticias italiana Ansa.
El gobierno había decretado un toque de queda permanente por la violencia desatada desde el día de las elecciones, en las que el presidente keniano, Mwai Kibaki fue proclamado como ganador, pese a las acusaciones de fraude que propició el líder opositor, quien sostenía su victoria y reclama el recuento de votos.
Hasta el momento murieron 600 personas, 250.000 fueron desplazadas y otras 6.000 decidieron cruzar a la vecina Uganda.
Al respecto, Odinga afirmó que el número de muertos “es de más de mil y la mayoría tiene heridas de arma de fuego”.
En tanto, el texto de la Mancomunidad Británica de Naciones, que agrupa en su mayoría a países con lazos históricos con Reino Unido, sostuvo que la Comisión Electoral de Kenia “no consiguió establecer la integridad del recuento de votos, de modo que se cuestiona la validez de los resultados”.
Según el secretario general de la organización, Don McKinnon, la institución está “profundamente entristecida y preocupada por los horrorosos incidentes de violencia como consecuencia de las elecciones y por la gran pérdida de vidas y la huída de personas que le siguió”.
“Esto subraya la importancia de asegurar que la integridad de todo el proceso está más allá de toda cuestión, y demuestra las consecuencias cuando la confianza es percibida como una carencia”, destacó Mckinnon. (Télam)



Por Facundo Borrego