Irán exhortó el domingo a Israel a que "no reaccione" a su ataque sin precedentes lanzado durante la noche de este sábado, que presentó como "una respuesta justificada" al bombardeo que destruyó su consulado en Damasco. "El caso puede considerarse cerrado", anunció la misión iraní ante la ONU en un mensaje publicado horas después del inicio del primer ataque directo contra Israel que Irán realizó desde su territorio.
El presidente iraní, Ebrahim Raisi, advirtió que cualquier acción "imprudente" de Israel y sus aliados conducirá a una "respuesta más fuerte" de la República Islámica.
Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, dispararon más de 200 drones y misiles contra objetivos militares en territorio israelí. El jefe de las fuerzas armadas iraníes, el general Mohammad Bagheri, celebró que el ataque había alcanzado "todos sus objetivos" y dejó "fuera de servicio" a un "centro de inteligencia y una base aérea". Los drones iraníes no apuntaron contra ningún centro urbano o económico, precisó.
El portavoz del ejército israelí indicó que misiles balísticos iraníes alcanzaron la base aérea de Nevatim. La misión iraní ante la ONU explicó que la "acción militar de Irán es una respuesta a la agresión del régimen sionista contra nuestra sede diplomática en Damasco".
"Debíamos castigar a Israel por Damasco"
Irán insistió en que debía "castigar" a Israel tras la muerte de siete Guardianes de la Revolución, entre ellos dos generales de la Fuerza Quds, su brazo de operaciones exteriores, en la destrucción del consulado iraní en Siria por un ataque atribuido a Israel el 1 de abril. Israel "recibirá una bofetada en la cara", había advertido el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Desde la revolución de 1979, Israel es el enemigo jurado de la República Islámica, que aboga por su destrucción en favor de un Estado palestino.
Pero hasta este sábado nunca en 45 años había atacado al Estado Judío en forma directa, prefiriendo apoyar las acciones de otros miembros del "eje de resistencia", entre ellos el Hezbolá libanés y los rebeldes hutíes yemenitas. Desde el inicio de la guerra en la Franja de Gaza entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás, el 7 de octubre, Hezbolá y los rebeldes hutíes disparan casi diariamente contra Israel.
Tras el anuncio del ataque, Irán llamó a Estados Unidos a "mantenerse al margen" de su conflicto con Israel.
Baghari indicó que las autoridades iraníes habían "enviado un mensaje a Estado Unidos advirtiendo que si cooperaban con Israel para sus posibles próximas acciones, sus bases ya no serán seguras".
Irán disparó el sábado "más de 200 drones y misiles" contra Israel, señalando que se trataba de represalia por el bombardeo judío a su consulado en Damasco, y aunque al momento no se informó de víctimas fatales, lo impactante del suceso es que fue el primer ataque directo desde la República Islámica contra territorio israel.
"Lo importante es que hemos conseguido destruir a casi todos los drones y misiles en el aire, y solo unos pocos llegaron a impactar", indicó un portavoz militar israelí, señalando que una base militar fue alcanzada en el sur del país, pero apenas sufrió "daños menores".
Paralelamente, el Hezbolá libanés aliado de Irán bombardeó en dos ocasiones la meseta del Golán, ocupada por Israel, pero también en esos ataques no hubo víctimas. El anuncio de que una gran cantidad de drones iraníes volaba rumbo a Israel desató en un primer momento pánico entre la población, pero con el correr de las horas y viendo que el "escudo de hierro" israelí conseguía detener a casi todos esos aparatos antes que impacten la calma volvió a los principales barrios de Tel Aviv.