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Al menos 127 muertos en uno de los peores atentados que haya sufrido Francia

Una serie de siete ataques coordinados transformaron en un caos a la capital francesa. En el más sangriento, murieron unas cien personas tras una toma de rehenes en un teatro. Hay más de 80 heridos graves.

Sábado 14 de Noviembre de 2015

Una ola de terror cayó anoche sobre París, con al menos siete ataques que dejaron al menos 127 muertos y 83 heridos graves. Una toma de rehenes en un teatro provocó la matanza de más de 100 personas durante un concierto de rock. Los terroristas hicieron estallar granadas y lanzaron ráfagas de fusil contra el público antes de ser abatidos. Más temprano, el Estadio de Francia, donde jugaba la selección de fútbol, debió ser evacuado en pleno partido de fútbol cuando dos terroristas suicidas se volaron con cinturores explosivos en las inmediaciones.

Se cree que la ola terrorista, de signo islamista, puede ser en represalia por la eliminación del extremista conocido como "Jiyadista John" por EEUU en Siria. El presidente François Hollande —quien debió ser retirado del estadio de fútbol por soldados de élite— habló al país por cadena nacional para declarar el estado de emergencia, un régimen similar al del estado de sitio. También se cerraron las fronteras de Francia, una medida que no se registraba desde el fin de la II Guerra Mundial en 1945. La devastadora ola terrorista se produjo pese a que Francia estaba en alerta máxima con sus tropas movilizadas, con vistas a la próxima cumbre mundial del clima en la capital francesa.

La serie de ataques con ráfagas de fusil comentó al anochecer. Los ataques afectaron a dos restaurantes y a la famosa sala de espectáculos Bataclan. En el teatro ocurrió el peor episodio, dado que había un millar de personas, lo que derivó en una cruenta toma de rehenes. La toma culminó con la muerte de tres terroristas. Pero estos tuvieron tiempo de descargar una y otra vez sus fusiles sobre el público, y cuando entraron los comandos de la policía hicieron estallar granadas, aumentando la cantidad de muertos a más de cien. El del teatro Bataclan es así, de lejos, el peor atentado terrorista en la historia de Francia.

Otros terroristas atacaron varios restaurantes y varios con un número alto de muertos. Todos se produjeron en la misma zona de París. Los autores de los ataques eran, en todos los casos, hombres armados con fusiles de guerra Kalashnikov, una letal arma de combate común en Medio Oriente, pero que puede comprarse en los suburbios de las grandes ciudades francesas. Se paga entre los 4.000 y 6.000 euros cada fusil. Los terroristas, antes de desatar las matanzas, gritaban "Alá es el más grande" ("Alá ak bar") algo característico de los extremistas islámicos.

Relatos horripilantes. Varios jóvenes que escaparon del Bataclan relataron escenas horrendas: "Tres hombres armados con fusiles disparaban a la multitud, yo pude escapar por una puerta de emergencia, pero una chica a mi lado murió de un tiro en la cabeza", relató un joven al Daily Telegraph. Comandos que habían tomado posiciones en las inmediaciones de la sala lanzaron el asalto poco antes de las 21 hora argentina. El combate fue breve y terminó con los tres terroristas abatidos, pero antes hicieron estallar granadas de mano y mataron a cuatro policías. La cuenta de los cadáveres que había dentro del teatro no paró hasta superar los cien. Incluso no estaba claro el destino de los integrantes de la banda que tocaba, Eagles of Death Metal. Los representantes del grupo no podían contactar a los integrantes. Pero si el del teatro Bataclan fue el peor episodio, lejos estuvo de ser el único. Por lo menos cinco bares y restaurantes fueron atacados.

Pánico en el estadio. En inmediaciones del Estadio de Francia dos terroristas se volaron con cinturones explosivos, causando tres muertos. Hubo escenas de pánico dentro del estadio poco antes de que terminase el partido que jugaban con lleno total las selecciones de fútbol de Francia y Alemania. Ante el riesgo de una ola de pánico, las autoridades decidieron ordenar la continuación del partido. Mientras los jugadores continuaban jugando, helicópteros "barrían" las inmediaciones. Al final, hubo inevitablemente escenas de pánico, dado que el público se enteró de los ataques terroristas. Fuerzas de seguridad extrajeron al presidente de la república, François Hollande, quien asistía al partido amistoso entre las selecciones francesa y alemana. El presidente se dirigió de manera directa a la sede del Ministerio del Interior, frente al palacio presidencial del Elíseo, para una primera reunión de crisis con el ministro del interior, Bernard Cazeneuve. Más tarde se dirigió al país por televisión: declaró que regía el estado de emergencia, equivalente en muchos aspectos al estado de sitio (ver página 32).

Francia ya estaba en estado de alerta antiterrorista máxima desde hacía meses. La ola de ataques probó la ineficiencia de la medida. El ejército estaba desplegado en los puntos sensibles de la capital, con motivo de la próxima cumbre sobre calentamiento global, a fines de noviembre, Francia había tomado medidas excepcionales, desplegando a más de 30.000 hombres. Tras la matanza a inicios de este año en el semanario Charlie Hebdo, también en París, Francia vuelve a sufrir la violencia del terrorismo islámico.

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