Educación

Dos adolescentes abrazados a la pasión por la matemática

Julián Cabrera y Matías Raimundez, alumnos del Politécnico, integran el equipo argentino que competirá en Inglaterra.

Sábado 08 de Junio de 2019

Para Julián y Matías, la matemática es una pasión difícil de explicar. Desde muy chicos los números se convirtieron en sus aliados y admiten que más de una vez los contenidos de la escuela les resultaron tediosos. Querían avanzar más. Julián Cabrera y Matías Raimundez son dos alumnos del Politécnico que fueron seleccionados para integrar el equipo argentino que participará de la Olimpíada Internacional de Matemática que se realizará del 10 al 22 de julio en la ciudad inglesa de Bath.

“Sacanos una foto juntos, abrazados”, piden con una sonrisa al reportero gráfico de La Capital. Los chicos están entusiasmados por este viaje. Por la competición en sí, de la que participarán representantes de unos 120 países. Pero también porque el certamen les permitirá conocer otras chicos y otras culturas.

“Va a ser una experiencia nueva que ninguno de nosotros tuvo antes. Vamos a conocer a matemáticos de otros lugares y vamos a aprender seguramente”, dice Julián. Tiene 15 años, está en tercer año del Poli y si bien ya participó de varias olimpíadas nacionales e internacionales, nunca le tocó viajar para competir en el exterior. Entre sus medallas, tiene un subcampeonato y un campeonato nacional, además de medallas de oro y bronce en la Olimpíada Rioplatense.

Matías tiene 17, está en quinto año y participa “desde chiquito” en olimpíadas matemáticas. Empezó con las Ñandú (para alumnos y alumnas de escuelas primarias). Además fue campeón dos veces en la competición nacional, bronce y plata en la Rioplatense y el año pasado participó de la olimpíada del Cono Sur en Brasil, de donde se trajo una medalla de plata.

Para llegar al equipo olímpico que viajará a Inglaterra, los adolescentes del Poli debieron sortear un selectivo nacional con chicos y chicas de todo el país que estaban en condiciones de clasificar para el mundial. De casi 150 se seleccionaron seis. Además de Julián y Matías, al equipo que representará al país en la Olimpíada Internacional de Matemática lo integran Laura Massaccesi (Ciudad de Buenos Aires), Joaquín Inama (La Plata), Bruno Di Sanzo (San Isidro) y Bruno Ziger (Ciudad de Buenos Aires).

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Un sentimiento

“Supongo que es algo que no se explica, se siente. Yo estudiaba matemática desde muy, muy chico. Me enseñaba mi mamá y después quise aprender más. Es una pasión”, resume Julián cuando tiene que hablar sobre su gusto por la matemática. Cuenta que a los seis o siete años ya había aprendido la fórmula resolvente. Y que ese tipo de conocimientos lo instaban a querer avanzar más. Era muy chico pero sentía que no recibía las suficientes explicaciones a sus dudas. “En la primaria era más tedioso porque no era muy avanzado, era más simple, más rústico. Pero a medida que fuimos avanzando y aprendiendo más se fue haciendo un poco más placentero. Hay algo puro en la matemática”, revela.

A su lado, Matías asiente con la cabeza cada palabra de su compañero de equipo olímpico. En su caso, dice que el disfrute lo siente “de toda la vida”, y que por eso las olimpíadas los ayudan y motivan a seguir aprendiendo. “Yo lo que siento es que la mayoría de los temas que damos en la escuela ya los aprendimos antes con la olimpíada, entonces nos resulta muy fácil”, completa el adolescente, que anticipa que cuando termine la secundaria su intención es “seguir con matemática pura, investigar”. A priori, en la licenciatura en matemática que se dicta en la Facultad de Ingeniería de la UNR.

Encuentro cultural

Pero ambos mencionan casi a coro el otro “móvil” de participar de este tipo de eventos: la posibilidad de conocer, relacionarse y hasta hacer amigos con chicos y chicas de otras provincias y países que comparten con ellos la pasión por las matemáticas. “Por un lado —dice Matías— estoy ansioso por la prueba, pero también me interesa todo el encuentro social”. En pocos días, los chicos viajarán a Buenos Aires para un intenso entrenamiento para llegar a punto a la Olimpíada Internacional.

En un mes, lo chicos del Poli estarán en Bath. Si bien cada país lleva un equipo que suma el puntaje de sus integrantes, las pruebas son individuales. La competencia se dividirá en dos jornadas y en total son seis problemas —tres por día— que deberán resolver. Cada día tendrán cuatro horas y media para encontrar una respuesta a problemas de álgebra, teoría de números, combinatoria y geometría.

La ciudad donde se desarrollará el encuentro debe su nombre a que fue fundada como complejo termal por los romanos. Por eso bromean con la posibilidad de un baño relajante para despejar la mente de números y cálculos cuando termine la olimpíada.

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>> El apoyo de los entrenadores y el gusto por el conocimiento

Brian Morris tiene 21 años, estudia ingeniería electrónica y es uno de los entrenadores de los chicos olímpicos del Poli. Hace unos años él mismo fue a competencias y ganó medallas. Por eso su experiencia es vital para los adolescentes rosarinos que viajarán a Inglaterra. “Competí en mi época y ahora me dedico a impartir conocimiento. Y es como dicen los chicos: está buenísimo cómo en los distintos certámenes se conoce gente de otros lugares, porque ahí también se aprende”, cuenta Brian.

Gustavo Di Lorenzo es docente y es el otro entrenador que acompaña a Julián y Matías en su camino olímpico. Destaca que, además de los entrenamientos y lo que aprenden en el aula, los chicos estudian por su cuenta en Internet, donde van avanzando a su ritmo y que incluso llegan a manejar contenidos propios de la Facultad.

“Lo que hay que privilegiar en este tipo de certamen no es la competencia en sí misma, sino también el disfrute de compartir y viajar”, dice el profe Di Lorenzo. Destaca que a los chicos les atrae mucho la lógica que tiene la matemática y sus propiedades. Y que son buenos alumnos en todas las materias, porque les gusta entender y el conocimiento.

María del Luján Martínez, responsable de la Olimpíada Matemática del Politécnico, destaca a la escuela como un espacio donde muchos chicos y chicas asisten para entrenar para este tipo de competiciones.

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