Decido escribir porque la carta que salió publicada el lunes pasado, titulada “Harto ya de estar harto”, resume todo lo que siento, pienso y creo. Trabajé toda mi vida y aún sigo haciéndolo, y no sólo porque me gusta sino porque lo necesito, porque quiero seguir cumpliendo con mis impuestos y obligaciones, en resumidas cuentas, con mis deberes. Pero ¿y mis derechos? Lamentablemente, veo día tras día, cómo estamos involucionando, hemos perdido la confianza, la tranquilidad, la seguridad, el respeto. Veo cómo nosotros, los que no delinquimos, estamos cada vez más indefensos, encerrados en nuestras casas como animales, con rejas altas, alarmas y todo tipo de armaduras para absolutamente nada. Veo como el sistema maléfico se va comiendo nuestras mejores intenciones atontándonos, entumeciéndonos; y lo peor de todo, acostumbrándonos a los piquetes, a que te asalten, a que te maten por unas zapatillas o un celular, a que no funcionen los servicios que pagamos, a que no escuchen nuestra voz en los reclamos, a los sueldos bajos, a ver cada día más chicos en la calle, a la desidia, a los nuevos políticos que sólo son oportunistas, a convivir con los narcos. Acostumbrándonos a tanta corrupción. Es sencillamente, terrible. Estimado amigo, yo lo entiendo, yo también estoy cansada, yo también estoy harta!




































