El acceso al agua potable es un derecho y como tal una obligación por parte del Estado, no sólo brindar ese servicio sino también controlar que las empresas privadas que lo ofrecen cumplan con su parte del contrato. Pero en los últimos 20 días me han demostrado que ni el Estado ni Aguas Santafesinas se interesan por los consumidores. Ya es inconcebible que la empresa tenga cercada la mitad de las calles de la ciudad fingiendo su "presencia" en la zona para arreglar un problema, pero lo que sucede en mi casa, lo que afecta a mi familia, es inhumano. Desde hace más de 15 días no tenemos agua. Imaginen lo que es vivir estos días de agobiante calor cargando baldes en el patio, donde está la única canilla de la que hasta el pasado 9 de marzo salía un poco de agua. El problema reside en una importante fuga en la vereda. La solución, ¿quién sabe? Supusimos que en Aguas Santafesinas e hicimos el reclamo, lo iban a pasar como urgente, pero no vino nadie. Nos dirigimos a la oficina que la empresa tiene en calle Mendoza, con un horario de atención de 8 a 16 y nos sorprendimos al encontrarla cerrada a las 15. Volvimos a llamar a Aguas Santafesinas pero sus teléfonos estaban todos ocupados. Nos dirigimos al Enress, un ente estatal que debería cuidar los intereses de los ciudadanos. Nos dijeron que en 48 horas solucionarían el problema. No fue así. Ayer, después de reiterados llamados a la empresa que dice brindar el servicio, por orden de Celina Camaño, según me dijeron una supervisora del área, mandarían una cuadrilla a mi casa, a las 23:50. Mientras escribo esta carta, mi mamá cuenta las últimas gotas del último balde con agua que hay en la casa.
































