Edición Impresa

Virginia Bolten y el 1º de Mayo

Quedan aquí en Rosario sus acciones siempre comprometidas con la justicia social, el derecho de las obreras y la emancipación de la mujer. El camino de su rebelión estuvo sembrado de...

Viernes 25 de Abril de 2014

Quedan aquí en Rosario sus acciones siempre comprometidas con la justicia social, el derecho de las obreras y la emancipación de la mujer. El camino de su rebelión estuvo sembrado de peligros y dolores, y necesitó de todo su valor para recorrerlo. Bialet Massé en el informe sobre las condiciones de trabajo, solicitado por el gobierno nacional, la comparó con Luisa Michel, la famosa heroína de la comuna de París. "Hay en Rosario una joven puntana, Virginia Bolten, de palabra mágica y dominante que arrastra a multitudes". De cabellera oscura, recogida en un rodete, rostro enjuto, con ojos de un azul acero, fieros y a la vez implacables. Delgada y alta como un abeto, viste de negro habitualmente. Su apodo "Luisa Michel", evoca a la dama de la barricada por sus arengas y la fogosidad de sus acciones. Para Virginia este apodo constituyó un gran halago. Ella se sentía identificada con esa mujer francesa anarquista, escritora y educadora. Comparte con ella su feminismo inscripto en el conjunto de la lucha a favor de la igualdad, -no sólo de género sino social y política- y su activismo, siempre en pro de la revolución social. Aprendió de ella a transformar en acciones y palabras los sueños compartidos. En los ojos visionarios de ambas luchadoras sociales asoma un mundo nuevo. Ambas enarbolaron la bandera negra, símbolo del anarquismo, creada por Michel en 1883. Y como ella en París, Virginia en Rosario, improvisó con una falda negra atada al palo de una escoba la bandera con la inscripción en letras rojas: "1º de Mayo: Fraternidad Universal" para llevar, aguerrida y orgullosa, en la primera celebración del Día del Trabajador de 1890, acto que programó como representante de la Internacional en nuestra ciudad. Anarquistas y socialistas libertarios se reunieron en el café "La vieja Bastilla", de calle Rioja entre Libertad (Sarmiento) y Progreso (Mitre) constituyendo la sede del ateneo de internacionalistas franceses, italianos, alemanes, austríacos y españoles. Allí fueron leídos y discutidos los Manifiestos de Constitución de la Primera y Segunda Internacional. La jornada anterior al acto la policía apresó a Virginia Bolten por repartir el Manifiesto del Comité Internacional. El sumario destacó que fue detenida "por distribuir propaganda anarquista entre los trabajadores de la Refinería Argentina, atentando contra el orden social existente". En realidad, la policía la consideró un elemento peligroso para la tranquilidad del capitalismo y el Estado. El día de la celebración amaneció lluvioso. Una columna humana numerosa y vibrante encabezada por Virginia portando el estandarte, caminó por las calles céntricas. Se detuvo en Entre Ríos y Urquiza, donde se incorporó más gente, para continuar hasta Plaza 25 de Mayo y llegar después a Plaza López. Allí subió a la improvisada tribuna, tomó la palabra y arengó: "A ustedes les parece extraño que una mujer ose defender la bandera negra. ¿Por qué hemos resguardado la manifestación bajo la bandera negra? Porque esta bandera es la de las huelgas e indica que el obrero no tiene pan: es el símbolo de la paz y del trabajo". Luego con toda la fuerza de sus convicciones denunció los excesos a que eran sometidos los obreros, especialmente la explotación de las mujeres y exigió la creación de leyes de protección laboral. Agregó: "si hay tantos anarquistas es que hay mucha gente que está asqueada de la triste comedia que desde hace tanto tiempo nos muestran los gobiernos". A partir de esos memorables días conformó el Comité Obrero de la Refinería Argentina de Azúcar .¿Qué queremos? -preguntaba a sus compañeras- "La igualdad, para que no se dé al mundo el espectáculo vergonzoso de vivir pendientes del embarazo de una reina, mientras las proletarias nos vemos arrastradas a concurrir a las fábricas con la muerte en los labios". Por sus reclamos y denuncias sobre las malas condiciones de trabajo de las mujeres en Refinería, fue despedida de la fábrica. Fundó La Voz de la Mujer con el eslogan: "Ni Dios, ni patrón, ni marido". Participó en los comités de huelgas y difundió activamente el ideario anarquista a lo largo del país. En 1907 luchó denodadamente en la Huelga de las Inquilinas, por lo que sufrió la represión policial. Encarcelada, vigilada y perseguida fue condenada al exilio en Uruguay. "A Virginia Bolten no la doblegarán jamás", dijo con dolor al dejar esta ciudad. Desde Montevideo continuó luchando por cambiar las estructuras de una sociedad injusta por otra más equitativa, fiel a sus ideales: "Cuando las ideas aparecen con fuerza ya no se pueden amordazar, ni encadenar. Más aún se extienden como reguero de pólvora a lo largo y a lo ancho del mundo marginado, especialmente cuando las mujeres se sienten asqueadas y se sublevan contra el viejo mundo ¡Ese día nacerá el mundo nuevo!

Graciela Schmidt
 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario