Cuando en la crisis de 2001 se habló mucho de una "nueva" política, se la reclamó con ardor. Sin embargo, algunos vicios de la "vieja" política parecen subsistir o renacer. Unos meses atrás el brazo juvenil de la Unión Cívica Radical de La Rioja detectó que muchos de sus militantes, y también ciudadanos independientes, habían sido afiliados sin su consentimiento y con firmas falsas a la Corriente de Liberación Nacional (Kolina), agrupación que nació en 2010 a pedido del ex presidente Néstor Kirchner. Comandada hoy por su hermana Alicia Kirchner, Kolina fue reconocida días atrás como partido político provincial por la Junta Electoral bonaerense (la cuñada de la presidenta sería candidata a diputada en la provincia de Buenos Aires en 2013). La confirmación de aquellas afiliaciones apócrifas se produjo cuando la Justicia federal suministró los padrones definitivos que el radicalismo utilizó en la interna del pasado 10 de junio, en los cuales no figuraban afiliados de hace muchos años, algunos de ellos hoy autoridades de la Juventud Radical. Es lamentable que a jóvenes que desean ser actores en un saludable proceso de renovación de la clase política se les sorprenda con procederes como éste, tipificado en el Código Penal.































