Escribo esta carta sinceramente porque cada día me sorprenden más los seguidores fundamentalistas de este gobierno. Y lo que más me sorprende es hasta qué punto no permiten un pensamiento diferente al de ellos. La elección del nuevo Papa a mi realmente me emocionó no sólo como católica sino esencialmente como argentina. Pero lamentablemente gran parte del 54% del país no compartió la misma alegría; no solo eso, se empecinaron en difamar a quien es hoy Francisco relacionándolo con la dictadura. Por eso yo me pregunto, ¿qué pasa actualmente en una Argentina democrática pero donde los derechos humanos sólo defienden a los delincuentes? Los ciudadanos tenemos que conformarnos con el “por lo menos no te pasó nada, estas vivo”. Muchos se olvidan del sector de la sociedad que trabaja día y noche y a quienes la delincuencia les arrebató la vida de algún familiar o amigo y lo único que les queda es pedir que descansen en paz, por que la justicia brilla por su ausencia. Escuchar hablar del nuevo Papa a personajes como Hebe de Bonafini y D’Elia, que lo que han hecho toda su vida es llenarse los bolsillos a costa de los pobres, me retuerce el estómago. ¿Alguien se puso a pensar la cantidad de muertes por robos que hubo en todos estos años? Muchísimos más que 30 mil. Entonces, señores sean más autocríticos y menos soberbios y acepten la felicidad de aquellos que se enorgullecen por el hecho histórico recién sucedido.




































