Cuando se habla de variable de ajuste, naturalmente la mayoría sabe de qué se trata. Como expresiones parecidas se podría reemplazar por escapar por la tangente, salida salomónica o cortar por el nudo gordiano. Más allá de aquello que se menciona como cortar por lo sano o el hilo se corta por lo más delgado. ¡Cuánta verdad! No es un juego de palabras, no es nada nuevo. Copiar metodologías que otros inventaron, allá lejos y en el tiempo. Claro que en una economía de buen soporte, hasta podríamos admitir que la variable no hace mella en demasía. A las pruebas me remito. Todo el que vende (particulares) o todo el que obliga a tributar (Estado) apela invariablemente al juego de pases y no del deporte precisamente. La disciplina deportiva determina que aquel que reciba un pase lo debe ceder a otro, quien en determinadas circunstancias arrojará el balón al arco contrario para por lo menos acertar. Nada que ver con el tema en trato. Vamos a ejemplos: el asalariado recibe un determinado porcentaje anual. A fin de año, la inflación que puede en porcentaje ser mayor o menor que el monto que aquel recibe, le hizo perder el aumento recibido y más. Veamos: en el caso de insumos, el aumento de costo se traslada al consumidor. Se me ocurre alegremente, que a precio de moneda del país del Norte. Otra y grave: aumentar salarios al personal dependiente de la función pública o prestadores de servicios generalmente imprescindibles, corre por cuenta pura y exclusivamente a cargo del sufrido contribuyente/consumidor. Aumentos generalmente desproporcionados. Claro ejemplo de lo que expuse anteriormente; convendrán conmigo que en nuestro país una considerable cantidad de elementos de consumo están por encima de similares de Europa y EEUU. Sigue el jolgorio: infinidad de empresas concesionadas por el Estado o no, alegan dificultades económicas para seguir funcionando y reclaman subsidios, una forma de presión para seguir con la prestación. Recientemente se hizo público que no poca cantidad de countries recibía subsidios de servicios públicos. ¿Qué significa esto?, toda vez que el empobrecido contribuyente si no paga o se atrasa en algún pago, subyace para él el fantasma del apremio. ¿Nos están tomando el pelo? Pregunto: ¿No habrá otra metodología que permita generar recursos genuinos que coadyuven a las empresas y comerciantes para no apelar siempre a la misma muletilla? Variable de ajuste, que sea siempre el que paga, la tabla de salvación. ¿No entienden estos señores que una buena franja de la población no gana lo suficiente como para que se lo equipare con otra clase social? Sí saben, pero se hacen los distraídos. Para colmo de males, un repetido discurso que habla de la profundización del modelo. Si apelamos a nuestra regla idiomática, ese término no habla siempre de algo positivo o progresista. Finalmente, un pedido a las autoridades y clase dirigente: sean creativos, no usen papel de calcar.



































