Estamos en épocas en que se blande como estandarte el ideario de los que no tienen nada y como que nosotros, “con la suerte que tuvimos en la vida” , debemos entender, comprender... nosotros y ellos nos merecemos respeto.Vivo desde el año ‘70 en la zona de bulevar Wilde y Magaldi, zona que, como la mayoría de las de Rosario, fue sufriendo cambios. Pasamos de tener una plazoleta en honor al cantante Agustín Magaldi en inmejorables condiciones a lo que tristemente es hoy: un lugar abandonado, que cuando se dignan a mandar gente para cortar el pasto (pero no se recoge) queda desperdigado por doquier, arbustos que no se podan e impiden la visual del busto a Magaldi que es una réplica del original y al cual ahora enrejaron (si no me equivoco, gracias a un grupo de admiradores del cantante que hace años gestiona ante el municipio). Bancos o senderos en estado de abandono, pozos, hormigueros... en fin, una triste postal de ingreso al barrio. A eso le podemos sumar que nunca se hizo un sendero transitable para ir hasta Mendoza y Wilde a tomar la linea K, por lo cual dependiendo de la hora o las condiciones climáticas no hay por dónde caminar sin correr riesgos físicos. Contenedores viejos, sucios, sin tapas que deslucen las calles por falta de mantenimiento. Calles en las que rara vez se ve un barrendero haciendo el trabajo que en otros sectores es diario. Naturalizamos todo, pagamos por servicios que no nos proveen, y la lista seguiría larga. Pero aquí el problema no es enumerar, el problema es que los políticos que nos gobiernan no nos respetan. Yo no soy indigente, todavía no necesito cortar una calle para que me escuchen, pero me siento cada vez más una ciudadana de segunda, maltratada,olvidada pero a la que todos los meses puntualmente le llegan los impuestos a pagar. Señora intendenta: ¿me equivoco o el Dakar dejó dinero a las arcas de la ciudad? ¿Sería mucho pedir que algo de lo recaudado se destine a la zona en cuestión?




































