El próximo 10 de diciembre nos pone a los rosarinos a los santafesinos y a los argentinos de cara a una realidad para nada negativa y, más que eso, me atrevería a decir positiva. Los resultados obtenidos por los triunfadores del ballottage rondan el tercio de todos los votos emitidos si consideramos la primera vuelta en las presidenciales, porque la segunda no fue una elección sino una opción entre los dos más votados. La lectura es que debemos dejar de lado toda soberbia autoritaria, no buscar explicaciones inexistentes y dedicarnos a gobernar por el bien del pueblo que siempre fue el perjudicado, teniendo en cuenta que el gobernante es parte de él y salió de él para servirlo. Si pensamos que en alguna gestión hubo delito que se encargue la Justicia, previa denuncia, y los que tienen el privilegio del micrófono que no abusen de él para denigrar ni para elogiar porque el pueblo debe reflexionar sin influencias dirigidas. Que de una vez por todas nuestros gobernantes privilegien la educación, la salud igualitaria, el trabajo y la vivienda dignos, atendiendo con especial interés a los excluidos y descartados de nuestra sociedad.



































