Un futbolista amateur de 53 años murió en forma súbita este fin de semana mientras jugaba un partido en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.

Un futbolista amateur de 53 años murió en forma súbita este fin de semana mientras jugaba un partido en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.
Otra vez la muerte se apoderó del deporte. En este caso, a diferencia de la sucedida en las últimas horas, la del ex jugador y director técnico de Barcelona de España, Francesc Vilanova, no había o al menos no se registra enfermedad preexistente. Tampoco se trata de un jugador o entrenador de apellido reconocido. Pero se suma a una larga lista de personas que pierden la vida mientras desempeñan alguna actividad física. En esta oportunidad, un socio de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires se descompensó en pleno partido con amigos y perdió la vida, según publicó la página web Infobae. Pese a que la sede cuenta con una ambulancia de alta complejidad y desfibriladores, las tareas de reanimación no dieron los resultados esperados y el deporte vuelve a ponerse de luto.
Este hecho se suma al registrado hace pocos días en el Club de Amigos, del barrio porteño de Palermo, cuando el adolescente Beltrán Bombau, de tan sólo 14 años, realizaba su habitual práctica de gimnasia en la hora de educación física del colegio y sufrió un caso de muerte súbita. Luego las pericias determinaron que tenía una cardiopatía congénita.
A los diez minutos. Tras el incidente, el presidente de Geba, José Beraldi, aseguró que un socio identificado como Hugo Isola, de 53 años, se descompuso el sábado por la tarde cuando transcurrían diez minutos del partido que jugaba con amigos en la sede Jorge Newbery.
El paciente fue trasladado de emergencia al Hospital Fernández, donde finalmente murió. "Se tomaron todas las medidas pero cuando llegó al Hospital Fernández falleció en la guardia. Acá hacemos los exámenes de aptitud física para todos los deportes. Pero, bueno, esta es una de esas cosas que vienen pasando, como lo del chico del otro día", declaró Beraldi.
Los dos casos tienen la particularidad de que los pacientes recibieron asistencia médica de inmediato, pero no fue suficiente para evitar el desenlace fatal.
"En ningún club del mundo se permite que una persona con una enfermedad cardíaca realice deportes. Tomamos todos los recaudos, el sistema funcionó, pero no se pudo hacer nada para salvarle la vida", insistió el presidente de Geba, José Beraldi.


