A 36 años del golpe militar, la colaboración de sectores de la sociedad civil con la última dictadura es un capítulo en el que todavía hay mucho por investigar. “La idea de que el régimen fue básicamente militar o sólo militar opaca la presencia significativa de sectores políticos y de la sociedad civil, que no solamente acompañan sino que, como en el caso de instituciones como la Liga de la Decencia, tienen una participación activa en algunas instancias, como la comisión calificadora de espectáculos públicos”, destaca la historiadora Gabriela Aguila.
“Mucho de lo que se sabe sobre la dictadura está vinculado, sobre todo en los últimos años, con las investigaciones de la justicia. Desde el punto de vista de la construcción de conocimiento sobre el período, el vacío más significativo tiene que ver con la participación voluntaria, sin coacción, de individuos, organismos e instituciones en el apoyo o la gestión del régimen militar”, señala la historiadora.
Profesora de Historia latinoamericana contemporánea en la Facultad de Humanidades y Artes e investigadora del Conicet, Aguila es autora de “Dictadura, represión y sociedad en Rosario 1976/1983”, un libro sobre “la represión y los comportamientos sociales en dictadura”.
“Hay dos imágenes contrapuestas cuando se piensa la relación entre sociedad y dictadura —dice—. Una es la imagen de una sociedad unánimemente resistente, donde cualquier gesto es interpretado en la lógica de la resistencia. Eso se vio claramente en los primeros años que siguieron a la dictadura. Después surgió otra imagen, la de una sociedad aterrorizada; entonces todo es leído en la clave de un contexto de represión en el que nada podía hacerse y todos se jugaban la vida. Lo que esas imágenes velan es que hay un conjunto de personas, grupos, instituciones, en distintos momentos, del principio al final de la dictadura, que participan, se involucran o no reaccionan ante el régimen militar, y no necesariamente por miedo”.
Consenso activo. En el caso de la Liga de la Decencia, “hay una colaboración voluntaria, de apoyo ideológico y político, lo que podríamos denominar el consenso activo”. Es la punta de un iceberg: “se sabe lo que pasó durante la dictadura con algunos medios de la gran prensa, con algunas organizaciones empresarias importantes, con la jerarquía de la Iglesia Católica. Pero hay otro conjunto enorme de sectores que deberían ser estudiados: sin ir más lejos, las organizaciones vecinales de Rosario apoyaron activamente al gobierno militar”.
La Liga “plantea un discurso muy fuerte, consonante con el discurso del régimen militar y con las homilías de Bolatti en el arzobispado de Rosario; una cruzada moralista vinculada con un objetivo fundamental de la dictadura, que es la imposición del orden”. En la visión del grupo que presidía el contador Pedro M. García, “el orden también debe estar planteado en la lógica de la moral y de las costumbres”.
La adhesión civil a la dictadura descubre otro plano de análisis para los historiadores. “La represión, en un sentido más amplio en el contexto de la dictadura tiene que ver con mecanismos de disciplinamiento social. Por un lado está el uso de la violencia sobre los ciudadanos y ciudadanas, la represión legal y paralegal, visible y clandestina; y por otro un marco de disciplinamiento dado no sólo por el discurso de la Liga de la Decencia y la Iglesia Católica sino por lo que sucede en los ámbitos educativos y con las cruzadas moralizadoras”, dice Aguila.
En esa perspectiva, “reconstruir las complicidades de distintos sectores de la sociedad civil con la dictadura no implica necesariamente una penalización. Si no, entramos en una cosa exagerada respecto de que cualquier comportamiento tiene que ser ubicado en el ámbito judicial; y no es así, son planos distintos. Investigar las relaciones de la sociedad con la dictadura mostraría la multiplicidad de matices que se verificaron en la dictadura militar y nos evitaría pensarla como un período de blancos y negros, héroes y verdugos, resistentes y cómplices. La historia de un período tan complejo admite una enorme variedad de situaciones”.
O. A.