Un cambio por el futuro
La destacada. Luego de un año plagado de actos eleccionarios, el pasado domingo hemos votado la última etapa de las elecciones presidenciales, el ballottage.
27 de noviembre 2015 · 01:00hs
Luego de un año plagado de actos eleccionarios, el pasado domingo hemos votado la última etapa de las elecciones presidenciales, el ballottage. La ciudadanía, en su gran mayoría, votó por un cambio. Un cambio por la unidad, por la esperanza, por el futuro, por el respeto a nuestros semejantes, por las instituciones, por la división de poderes. Por un futuro donde queremos dejar atrás la gestión del actual gobierno, que creyó que podría eternizarse en el poder a través de la división, de los atropellos y de la persecución de todo ciudadano que pensara distinto. Votamos con la esperanza de que podamos vivir mejor, como nos merecemos, todos, tratando de lograr diálogo y paz. Queremos justicia, una Justicia independiente que proteja al ciudadano honesto y que impida la impunidad de los corruptos. Llegó la hora de trabajar unidos y en conjunto, todos, dejando de lado distintas creencias políticas. Buscando un norte en cuestiones y puntos básicos de gobernabilidad. Pensando en la República y no en intereses parciales, mezquinos o de mera conveniencia. Vemos con asombro como la presidente, algunos gobernadores y algunos intendentes perdedores, en realidad “malos perdedores”, están tomando medidas en pleno uso de sus facultades que dejarán una herencia nefasta al futuro gobernante que los reemplazará. Nombramientos en planta permanente, aumento de sueldos increíbles y desmedidos, sustracción de elementos materiales que pertenecen al Estado, asignación o usurpación de terrenos para viviendas, liberación de zonas de custodia policial, entre otras. Estas conductas vergonzosas de funcionarios que se van, asimilan a una falta de respeto por el voto ciudadano, por el que se rasgan las vestiduras en las campañas electorales. Es evidente que no les importa el bienestar de la gente sino el propio bienestar y su desmesurada ambición de poder. Han usado ese poder y la democracia para su estricta conveniencia personal. Esperemos que el próximo gobierno electo, en sus primeras acciones de gestión, ponga límites a muchas de estas arbitrariedades. En el plano estrictamente político, el nuevo presidente necesita una coalición fuerte, sincera y duradera. No le espera un sendero de rosas. Tendrá que llamar a las distintas fuerzas, que cada uno aporte lo suyo y sacar las mejores conclusiones. El país que nos deja la presidente es el que nos refleja la realidad. Uno de cada cuatro argentinos es pobre (UCA), uno de cada dos trabajadores es informal (OIT), un 45% de los hogares argentinos no tiene cloacas, el desequilibrio fiscal a fines de 2015 es del 7%, se liquidaron las reservas del Banco Central, y se proyecta una inflación del 28%, seis veces mayor al promedio mundial. Y como si fuera poco, no perdamos de vista la destrucción de buena parte de nuestras bases republicanas y la remoción de jueces a antojo y necesidad del kirchnerismo en las causas por corrupción.
Jorge Omar Bustamante
DNI 7.796.562
Un reconocido periodista admite con frecuencia que somos una sociedad enferma. Yo pienso que nos han enfermado de escepticismo, especialmente. Creo también que no es nuestra responsabilidad que como ciudadanos, hayan plasmado quienes han dirigido los destinos del país las falsas promesas, el engaño y la indolencia. Asimismo, la falta de humanidad, donde más hace falta en hechos, darle real cabida a la misma. Personas con poder se han dejado tentar fácilmente, teniendo como contrapartida impunidad a la vista. La falta de sanción va en detrimento de todos. No con mayúsculas al espíritu de cuerpo y a la falta de transparencia que imprime suciedad y retraso, causando severos daños. Todos sabemos que las garantías están dadas según situaciones y circunstancias. No puede seguir siendo así. Urge sacar privilegios a quienes ocupan un cargo, y nunca son sancionados. La fatiga a la que nos quieren llevar, cuando urge poner blanco sobre negro, es una salpicada de barro a todo el sistema. En algunos hábitos es indispensable ir a foja cero. Es la manera de resguardar la democracia, como debería ser. Nada debería avalar ni respaldar actos indebidos, y ojalá en este nuevo período, esto empiece a ser un hecho. Aparte de todo lo que implica faltar a la verdad, ello impone retrocesos que se pagan caros. La ausencia de justicia sea cual fuere el área, genera corrosivas implicancias. Las mismas afloran muy rápido, en desmedro del crecimiento. Ser indiferentes a panoramas como éstos nos quita democracia y un poco de república también. La oposición es la que debe controlar y dar impulso debido. Nosotros, reclamar y hacernos escuchar. Es menester sanar la República. Tener funcionarios, políticos, y jueces a la altura de lo que acontece. Rotundo no al despojo de derechos arrebatados, haciéndose de la desigualdad de condiciones un trampolín miserable. Tengamos participación, y que ni siquiera tengamos que agotar todas las instancias, con el debido desgaste que acarrea la misma. La forma de demostrarnos que hemos aprendido es unirnos y ser perseverantes. Esto trasciende la basura que obstaculiza. Que la experiencia acumulada no nos haya pasado por un costado. Hacerse cargo es lo que hoy demanda el país para poder avanzar. Reconocer los errores, lo que no se hizo o no se completó, clama por más trabajo y eficiencia. El progreso es posible como viable. Dar el primer paso genera los sucesivos.
Nora E. Cardarelli
“Trapitos”, un verdadero flagelo
Estando en la ciudad de Mar del Plata luego de una cena, tuve la mala idea de ir a un café a rematar la noche de la zona de Constitución con unos amigos; cuando salgo del mismo en búsqueda del vehículo, lo encuentro “decorado” con un aerosol. El día anterior habían querido sacar el celular del vehículo. También ocurrió que a una persona amiga cuando volvemos al hotel le habían abierto su camioneta para sustraerle la documentación. El día posterior salí decidido ir a un lugar en la zona de La Perla; cuando veo un sitio adecuado para estacionar aparece un “trapito” de los miles que hay en las calles marplatenses, se acerca y al mejor estilo tumbero me dice: “Que hacé vieja” (me dije: no habrá visto que soy hombre), pero por el tamaño de este muchacho desistí en explicarle su confusión, y prosigue con su discurso intimidatorio: “Dame 50 pesos para la birra y el faso”, a lo cual le digo déjame estacionar por lo menos. Me contesta: “¿Qué te pasa, gato?”. “Nada, je je je, nada”. Pega un chiflido y se aparecen dos “monos” más grandes, le digo que no estaciono, que estaba bien, que me iba, que disculpara la molestia, y me dice: “¿Adónde creés que vas, gato?” (primero me confundió con una mujer vieja, después con un gato... en fin). “Te vas pero primero ponete, ok?”. “Tranquilos muchachos, ¿cuánto te debo?”. “Ahora cien, porque somos tres”. Pagué por el servicio y me retiré agradeciendo la atención, sin objeciones y mascullando improperios obviamente sin que me escucharan, por las dudas.
DNI 8.634.022
A los clientes y amigos
Lamentablemente quiero comunicar que me vi en la obligación de cerrar las puertas de “Echesortu Sport” por un ahogo financiero producido por unas personas muy allegadas a mí, prácticamente familiares, por una suma millonaria (estafa, por no utilizar otra palabra), de la cual no pude salir. Además, eso me produjo una enfermedad que me puso al borde de la muerte y me llevó cinco meses recuperarme. Echesortu Sport tiene 84 años de vida y es la tienda deportiva más antigua del país, cosa que no es menor, ya que pasaron cuatro generaciones de familia. No quiero dejar de agradecer al Banco Macro, sucursal Echesortu, comandado por la señora gerente Nilda Polverini y sus superiores, quienes me ofrecieron el dinero que necesitaba. Lamentablemente tuve que rechazarlo porque sentí después de 40 años de empresario que se apagó la luz de comerciante ante tan grande desengaño. Pero creo que Dios la encenderá nuevamente y podré encarar otros proyectos. Saludos a todos los clientes, amigos y vecinos, también colegas, a quienes más de uno se le cayó una lágrima al enterarse. No tengo más que agradecerles y decirles muchas gracias a todos. Nos seguiremos viendo seguramente ya que no tengo que esconderme de nadie, tal vez otras personas si, que Dios los juzgue.
Carlos Juan Vignatti
DNI 8.506.075
Basta de romper la peatonal
Quiero que alguien me responda o me explique por qué rompen tanto nuestra querida peatonal. Cuando hablan de fomentar el turismo y demás, ¿eso es lo que quieren mostrar? Una peatonal destrozada con la excusa de trabajos de Telecom, EPE, Aguas Santafesinas. Incomodidad para todos los rosarinos para transitar por ella, ni hablar de gente mayor y personas con discapacidad. ¿Quién descoordina todo eso? ¿No hay un año que no la dañen? ¿Cuántas veces tendremos que pagar la reparación? Y ustedes señores comerciantes deberían reunirse para que esto ya no pase. Porque déjenme decirles que si a mí me sucede no pararme a ver vidrieras porque te incomoda, a otros les sucederá lo mismo. Y por ende pocas ventas. ¿Por qué a las empresas que tanto la destrozan no le ponen un límite de tiempo para dichas reparaciones y les cobran multas diarias por no terminar a tiempo? Señores responsables de controlar, déjenme decirles que las ciudades turísticas hacen eso. Llegada la temporada no puede haber nada en construcción, calles, veredas. Si no es como dije antes, les cobran multas. Si quieren fomentar el turismo, empiecen por hacer bien las cosas y traten en lo posible de ser más considerados con la ciudad.
Cristian Machuca
Por una vida mejor
Sin desmerecer al resto del electorado nacional, conforme a lo que muchos medios publican, en el ballottage del domingo pasado Córdoba marcó la diferencia en los guarismos finales. Frente al desgobierno que mataba lentamente nuestros últimos despojos de ilusión, la ilustre Córdoba, la culta “Docta”, apareció en toda su grandeza de pueblo instruido y valiente y dijo basta, cambiemos. Este hecho no me sorprende, ya que 30 años atrás tuve la oportunidad de vivir tres años en esta gran ciudad. Y como tucumano que soy, lo primero que advertí a poco de llegar fue la enorme diferencia existente entre un pobre de Córdoba y uno de Tucumán; brecha que lamentablemente se fue ampliando en los últimos 20 años, ante la impotencia de quienes luchamos en el norte por un presente de superación. Por eso, no puedo escribir esta nota sin que mis ojos se llenen de lágrimas. Porque la esperanza de una Argentina superior a la que venimos padeciendo se abre para mis hijos y para las nuevas generaciones, por decisión de la mayoría de nuestro sufrido pueblo. Gracias les digo a la gente de Córdoba, y a la de todo el país que apostó por el nuevo gobierno. Y ruego a Dios que acompañe a la nueva gestión, que bendiga el esfuerzo de los bien intencionados que realicen aportes para una vida mejor, y que la Justicia impregne nuestros hogares, las instituciones y las calles de nuestra Nación.
Daniel E. Chávez
DNI 12.161.930