Arroyos viajó de vacaciones cuatro semanas atrás desde Argentina a Miami (Estados Unidos) desde donde abordó un crucero de la empresa Norwegian Cruise junto a su hija menor, Celeste, y otros 4.100 huéspedes.

Arroyos viajó de vacaciones cuatro semanas atrás desde Argentina a Miami (Estados Unidos) desde donde abordó un crucero de la empresa Norwegian Cruise junto a su hija menor, Celeste, y otros 4.100 huéspedes.
Al segundo día de navegar, Arroyos fue a consultar al médico del barco porque sentía "fuertes dolores abdominales". Le diagnosticaron un cuadro de "gastroenteritis aguda" y le dieron "pastillas".
Ante la persistencia de los dolores, el capitán consideró que la mujer y su hija debían descender en la primera parada, Kingston (capital de Jamaica), para recibir una mejor atención.
En Jamaica Ana María Arroyos fue operada. Médicos de un hospital le extrajeron un ovario y las trompas pero se le propagó una infección que la colocó en estado de coma.
"Tenía dos abscesos (pus) en los ovarios", explicó en su momento Omar, su hermano. "Ahí le descubrieron una suerte de peritonitis producto del mal tratamiento que soportó durante días. La infección se le propagó por el cuerpo y el líquido le llegó a los pulmones, pero en el hospital no había ni siquiera un respirador artificial", se quejó.
Guillermo Baqué, el esposo de la mujer, aclaró que el descenso no fue precisamente en Kington, la capital, sino en la localidad de Ocho Ríos, donde "no hay nada" de instrumental ni aparatología médica, por lo que se requirió la intervención del cónsul argentino Juan Núñez para llevarla a Saint Andrew. "Cuando la llevan a Saint Andrew la situación era desesperante, estaba al borde de la muerte. Pero en Saint Andrew tampoco había terapia intensiva ni equipos de respiración artificial, por lo que tuvieron que aplicar uno de uso manual, hasta traer uno de Kingston".


