Abusando de la amabilidad que el diario La Capital brinda a sus lectores para poder expresar nuestras ideas y pensamientos, es que nuevamente los molesto para comentarles un hecho que me ha ocurrido días pasados. El 19 de febrero efectué mis compras en la cadena Coto (Circunvalación) como lo hago regularmente. Grande fue mi sorpresa cuando al llegar a mi casa observé que en cuatro partes de la carrocería de mi auto estaba la pintura dañada. A juzgar por las leyendas dejadas, presumo que los que la hicieron pertenecen a las huestes del FPV, las mismas eran: K y FK, lo cual no deja dudas de su filiación. Si el o los que provocaron el daño, piensan que de esta forma van a profundizar el modelo “nacional y popular” se equivocan; lo único que profundizaron es el rayón en la carrocería del vehículo. Esta eventualidad se arregla con pintura y el buen oficio del pintor. Lo que más me preocupa es la confrontación y el antagonismo que está instalado en la sociedad argentina, se nos ha enfrentado unos a otros; de esta manera y con estos métodos lejos estará el resurgimiento que todos anhelamos de la tan alicaída Argentina, tras 30 años de vida democrática seguimos tropezando lamentablemente, con la misma piedra.




































