En la película Terminator se muestra que, en un futuro, las computadoras y sistemas tomarán el poder y procurarán aniquilar la raza humana. En la empresa Cablevisión-Fibertel, ese futuro ya está sucediendo: cuando aparece una falla, y ante el pertinente reclamo, el sistema asume el control y trata de aniquilar, en este caso, al sufrido usuario. El mecanismo empleado es de una perversión digna de elogiar (en un Manual de Perversión, obvio). El sistema le asigna un turno de asistencia técnica, que luego será incumplido. Ante el nuevo reclamo a un 0810, los operadores, totalmente mimetizados con el sistema, responden frases “precargadas” (por el sistema, obvio), como ser “mañana sin falta se comunicarán con usted”, “el servicio técnico está en camino”, “en el transcurso del día asistirán a su domicilio”. Nuevamente, todas promesas incumplidas. Hasta que finalmente le responden que el sistema le adjudicó un nuevo turno para dentro de 10 días. Así he pasado más de 20 días sin servicio, siete visitas a las oficinas y 32 llamados al 0810 (sede del sistema). ¿Estará Cablevisión-Fibertel todavía a tiempo de retomar el gobierno y evitar que el sistema aniquile al usuario mediante la provocación de ataques de ira, arrebatos y finalmente desesperanza y frustración? Por otro lado, es de remarcar que al incurrir el usuario en un incumplimiento del pago deberá pagar intereses (como corresponde a toda relación contractual), pero cuando el incumplimiento es de la empresa, con el pedido de disculpas es suficiente: ¿no hay una manifiesta asimetría en las responsabilidades?




































