En nuestra ciudad de Rosario han sido recibido con beneplácito, por funcionarios de turno, proyectos faraónicos como el Puerto de la Música, tren bala, los políticos generalmente han puesto toda su energía en la realización de obras que suenan desproporcionadas para la naturaleza y formación de esta ciudad. ¿Cuantos millones de dólares se invertirán en el Puerto de la Música? Por supuesto se descarta la genialidad de tener una realización como esta. No obstante que el tema merece distintos puntos de vista, la población no lo puede creer, en una ciudad que tiene un pavimento destruido, que no sólo lo sufren los rodados, sino también la gente que no puede cruzar una calle. La energía eléctrica está por el suelo, con las tremendas consecuencias que eso ha ocasionado, a toda la población. Sin cloacas, sin luz, ni agua, ¿la hermosa música podrá paliar todo esto? Para colmo ahora se habla de una cochera monstruosa debajo de una plaza céntrica que traerá más problemas que soluciones. Pronto esta ciudad será bautizada como la ciudad de los sueños delirantes, donde continuarán con mucha más fuerza la inauguración de villas miserias y carros tirados por caballos, frente a suntuosas mansiones dignas del rey sol, de origen muchas veces espurio, generando aún más el malhumor de habitantes trabajadores y aportantes de las duras gabelas que tendrán que afrontar para sostener los proyectos inadecuados, por emplear un eufemismo.


































