El Puerto de la Música forma parte del Plan Estratégico Rosario de 1998 que delineó un nuevo perfil para la ciudad, centrado en la oferta de servicios para hacer del turismo y el comercio el eje económico más dinámico, en detrimento de la matriz productiva que había caracterizado la ciudad. La prioridad de construir una imagen de ciudad moderna y cultural vendible al exterior significó un profundo reordenamiento urbano que privilegió el perímetro centro-norte de la ciudad en línea hacia la costa, invisibilizando a los sectores populares a través de una fuerte segmentación espacial. No es casualidad que el Puerto de la Música se emplace en Pellegrini y el río. Y menos aún en terrenos portuarios. De ahí que el debate de fondo debe plantearse respecto a si el mismo forma parte de una política pública para todos o sólo para unos pocos. Políticas culturales que repongan la palabra e identidad de los barrios en la definición de una ciudad para todos y la recuperación del puerto como vía de salida de una economía regional que debe redefinirse desde una clave que promueva el valor agregado y el trabajo digno, son los verdaderos desafíos de un nuevo modelo de ciudad.































