He leído las reflexiones del señor Martín Caparrós en La Capital del 22/3 y me causó un profundo de-sagrado por la forma impertinente en el tratamiento del tema; fue realizado con tanta liviandad en una larga perorata burlona, reiterativa con párrafos que demuestran el alto grado de desconocimiento de temas referentes al nuevo Papa y que son de una profundidad determinante dentro de la gran mayoría de la gente. Es evidente que a veces ciertas ideologías tienen tanta incidencia en las personas que encapsulan las mentes, las obnubilan, cierran la visión y no permiten ver más allá para conocer y saber discernir el amplio campo ecuménico universal de la Iglesia Católica y más aún de los que forman y componen dicha iglesia, por eso surgen esas reflexiones engañosas, malintencionadas y despreciativas. Sólo los que tienen una mente abierta y libre de mezquinas ataduras y que actúan con el poder de la humildad y la sencillez pueden apreciar la grandiosidad de la vida en la plenitud de su manifestación. La inteligencia por si sola no basta para comprender la totalidad de las cosas si no tiene la ayuda del poder omnipotente de la fe. Por eso calificar de cholulismo a millones de personas que se regocijaron con el nuevo Papa, además de ser un serio agravio al pueblo argentino, demuestra no sólo la ignorancia de la sublimidad de la manifestación espiritual del hombre sino el desprecio por las cosas sagradas que fueron base, origen y tradición de nuestra argentinidad y que los hombres buscan en la fe la felicidad y la bienaventuranza.




































