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Quiénes formaban la banda narco de "Los venaditos" y cómo funcionaba

La lideraba Franco Arias, quien se proveía en el partido bonaerense de San Isidro. La desbarataron el martes con 23 allanamientos en Venado Tuerto, Firmat y Elortondo.  

Domingo 10 de Agosto de 2014

El 10 de septiembre del año pasado la Brigada Operativa VIII de la Dirección de Control y Prevención de Adicciones, al mando del comisario Alejandro Druetta, apresó en una vivienda de Chabás a Aldo "Totola" Orozco, un hombre de 35 años sindicado como uno de los operadores más importantes del sur santafesino en el mercado de la droga. Algunos días antes, Carlos Daniel "Mele" Reynoso, uno de sus socios y principal distribuidor en Venado Tuerto, se había entregado en Tribunales. Y por entonces ya estaba tras las rejas Carlos Andrés "El vasco" Ascaíni, quien desde su domicilio de Villa Cañás competía con Orozco y manejaba la otra gran parte del mercado bajo el paraguas de un sector de la policía. Así las cosas, el departamento General López y sus localidades vecinas habían quedado "huérfanas" de proveedores de estupefacientes y alguien tenía que ocupar ese lugar. Quien se lo ganó a fuerza de negocios fue Franco Ismael Arias, "El venadito". Su banda fue desarticulada el martes pasado en una serie de procedimientos que pusieron fin a 13 meses de investigaciones, seguimientos y escuchas telefónicas ordenadas por el juez federal Carlos Vera Barros. Fueron 23 allanamientos en los que hubo otros tantos detenidos y se secuestraron 5,882 kilos de cocaína, 1,795 kilo de marihuana, 7 balanzas de precisión, 287 mil pesos en efectivo, 9 armas de fuego de distintos calibres, dos granadas EA-M5, tres autos, 68 celulares, dos PC y una tablet.

La pesquisa se inició con la escucha que los policías hicieron al teléfono celular de un joven delivery de drogas en la periferia de Venado Tuerto. "Esa información permitió llegar a Arias y saber que él era quien manejaba la organización. Pero también, como muy pocas veces ocurre, nos facilitó llegar al proveedor que estaba afincado en Buenos Aires, donde se dedicaba a delitos no siempre vinculados al narcotráfico", dijo el comisario Druetta en diálogo con La Capital.

Por semana. Según la información recolectada por la policía para armar el rompecabezas de la banda, semanalmente llegaban a la zona sur santafesina unos 10 kilos de cocaína de máxima pureza. "Miguel Angel Witerpon, conocido como El viejo Miguel y proveedor principal, viajaba con la droga desde su casa de San Isidro a Hughes, donde se encontraba con El venadito o alguno de sus hombres para hacer la operación" contó Druetta. Witerpon "sólo era un mayorista" que "compraba la droga en la villa 1-11-14 del Bajo Flores, en Capital Federal".

"Esos 10 kilos de cocaína eran estirados hasta seis veces utilizando manitol y puestos en la calle se cobraba entre 80 y 120 pesos el gramo, lo que les permitía recaudar semanalmente una importante suma de dinero", manifestó el investigador. Una simple cuenta matemática indica que la banda llegaba a vender unos 60 kilos de cocaína cada siete días a un promedio de 100 pesos el gramo, lo que arroja unos 600 mil pesos semanales de ingresos.

Roles.La organización, dijo Druetta, estaba "muy aceitada y Arias, por su carácter, les hacía saber a todos que el era el jefe. En las escuchas eso queda claro. El se hacía reconocer, imponía respeto y dejaba claro quien mandaba. Por eso, el único que tenía contacto con El viejo Miguel era él y nunca habilitó a otro.Si alguien atinaba a sobrepasarlo lo sancionaba no llevándole droga, vendiéndosela más cara o de menor calidad".

Por debajo de Arias había una organización en la que sobresalía una segunda línea de siete personas, una de ellas en Firmat; y de estos siete distribuidores dependían los vendedores barriales que a su vez tenían deliverys en motos, bicicletas y autos. Respecto a Firmat, voceros de esa región reconocieron que Cecilia R. es "una mujer tan joven como poderosa que recorría el sur provincial vendiendo en el remís que conducía junto a su marido". Esa mujer, dicen, "antes vendía para Totola Orozco, pero cuando cayó preso buscó un nuevo proveedor para su clientela y lo consiguió en Arias".

El proveedor. Acerca de El viejo Miguel, de las escuchas surge que en su historia estuvo ligado a la piratería del asfalto, robo a bancos y delito contra las propiedades. "Era un cañero de los viejos que ahora buscaba abrirse paso en el negocio de la droga porque le redituaba más dinero con menos trabajo", dijo un allegado a la investigación.

A él, los policías llegaron siguiendo escuchas telefónicas. "Un delivery le pidió droga a Arias y éste lo llamó a Witerpon. Así fuimos interceptando los teléfonos y subiendo en la escala", confió Druetta. Lo que el comisario de la ex Drogas Peligrosas no quiere decir es que a El viejo Miguel no fue fácil localizarlo.

Es que en una llamada telefónica el sospechoso le confía a Arias que había robado un tractor en Pilar (Buenos Aires) pero que tenía que hacerlo revisar por un mecánico antes de sacárselo de encima. Como su teléfono estaba intervenido, los agentes santafesinos viajaron a la casa de Pilar a la que había sido convocado el mecánico pero allí no vieron ovimiento. Sin embrgo, al lugar llegó un cartero y dejó un impuestos a nombre de un familiar de Witerpon con domiclio en San Isidro. Entonces allí fueron y dieron con el proveedor que buscaban.

Pero la venta de drogas no era el único negocio de El viejo Miguel. "En una escucha le cuenta a Arias que habían robado una camioneta y la habían ploteado como perteneciente al Ministerio de Economía de la Nación, más precisamente al Plan Precios Cuidados. Entonces iban a los súper chinos del Gran Buenos Aires con credenciales falsas y si encontraban que los precios no se respetaban de acuerdo al plan del gobierno, les exigían entre 40 y 70 mil pesos a los comerciantes para no cerrarles los locales".

El venadito. En cuanto a Arias, los policías que lo conocen dicen que "es un bocón" y que eso lo hizo caer al fin de cuentas. "Nunca se cuidó al hablar por teléfono y eso nos facilitó ir cerrando todas las líneas hasta dar con la banda. Pero a la vez cometío dos pecados: quien trafia no consume y él lo hacía; y ademá administró muy mal la plata y eso lo llevó a endeudarse de tal manera que perdió mucho".

Al respecto, un vocero contó que "había llegado a comprar dos cabañas en Villa Rumipal (Córdoba) y una camioneta nueva. Pero tuvo que entregarle todo a El viejo Miguel por una deuda importante. En una llamada se escucha que Witerpon lo intima a pagarle si o sí porque sino iban a viajar a matarlo".

El hombre de azul. Como en toda banda narco, "Los venaditos" también tenían un pie en la policía provincial. Según la pesquisa, es un comisario identificado como Horacio M., quien se desempeña en el área de Informaciones de la Unidad Regional VIII y hasta ayer estaba en libertad. Según las fuentes, este hombre "es consumidor y vendedor de baja escala, pero a la vez es informante de la banda. No se lo puede considerar parte activa del grupo pero tiene contactos con muchos de sus miembros y éstos lo usan para obtener información a cambio de droga", aseguró la fuente.

"Arias y la banda eran muy conocidos en el sur santafesino, pero una cosa es saber que venden drogas y otra muy distinto fue probarlo. Nos llevó 13 meses de trabajo hasta poder desarticularlos", concluyó el comisaro Druetta. Ahora nadie se anima a decir quien será el sucesor, porque consumidores hubo, hay y habrá. Al menos en el departamento General López ya cayeron Ascaíni, Orozco y Arias. Seguramente en poco tiempo más un nuevo nombre asome en el firmamento.

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