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Primer año del Papa Francisco

El primer aniversario de la elección del cardenal Jorge Bergoglio como Papa ha sido un motivo de celebración no sólo para los católicos y las personas de fe, sino para todos los hombres y mujeres del mundo de buena voluntad.

Sábado 26 de Abril de 2014

El primer aniversario de la elección del cardenal Jorge Bergoglio como Papa ha sido un motivo de celebración no sólo para los católicos y las personas de fe, sino para todos los hombres y mujeres del mundo de buena voluntad. El mensaje de Francisco ha calado hondo en este corto lapso en los corazones de seres humanos de las más diversas creencias, que ven en el sucesor de Pedro el faro espiritual que el mundo necesita. Francisco nos enseña con su ejemplo a vivir con humildad, a dialogar, a reconocer en el otro a un semejante aún cuando piense distinto o pertenezca a otra cultura, etnia o nacionalidad. En definitiva, a superar la mera noción formal de solidaridad para alcanzar lo que el obispo Bergoglio llamaba la “projimidad”, que implica sentir como nuestros semejantes. Para quienes lo conocemos hace muchos años, nada de esto es una sorpresa. El milagro es que cientos de millones de personas reciban ahora la luz de ese mensaje, recuperen la fe en la dignidad esencial de la persona humana y en su trascendencia, y disipen los odios y las distancias artificiales para abrazar la cultura del encuentro que Francisco predica incansablemente. Se habla mucho en los medios de los “gestos de Francisco”. Los gestos son importantes porque comunican un mensaje, dicen a veces más que las palabras. Si han servido para recrear en muchas personas una fe debilitada, han cumplido con creces su cometido. Pero no se trata sólo de gestos. Hay un contenido muy profundo en el magisterio franciscano. Así como alienta a los sacerdotes a salir de las iglesias, a acercarse a los que sufren, a vivir con autenticidad, les pide a los gobernantes que trabajen para erradicar la pobreza, la marginalidad, la violencia. Sólo una lectura superficial o mal intencionada puede inferir de esa vocación por la justicia una actitud de antipatía a la libertad económica o proclive a los populismos. Nada más alejado de la verdad. Francisco es el continuador de la doctrina social de la Iglesia, que se originó en la Encíclica Rerum Novarum, promulgada por el Papa León XIII en 1891. Desde entonces, la Iglesia ha desarrollado y precisado mediante diversos documentos sus ideas en materia económica y social. Queda claro, para cualquiera que de buena fe lea esos textos, que se valora como principio rector de la actividad económica la libertad, pero se exige al mismo tiempo a los Estados que arbitren los medios para eliminar las inequidades y para que el fin de lucro, legítimo, no sea sacralizado en desmedro de las necesidades de los más postergados.

Jorge R. Enríquez

El fútbol de antes

Ahora que en España está de moda el Atlético Madrid del Cholo Simeone, mirando el otro día el resumen de un partido de la liga, observaba que el equipo “colchonero” no ha cambiado su vestimenta en toda su historia. En 1962 y durante el receso por el Mundial de Chile, el elenco español vino a jugar un amistoso con Rosario Central (que ganó 2 a 1) con sus figuras del momento, Madinabeytia, Collar y Griffa, y recuerdo que salió a la cancha con su camiseta blanquirroja a bastones y su pantalón azul, tal cual jugó su último partido frente al Elche. En el cada vez más decadente fútbol argentino, a veces no se sabe qué equipos están jugando, ya que sus colores tradicionales son reemplazados por grotescas combinaciones de colores y formas, que hacen que cada vez menos relatores puedan decir “ahí está el equipo vestido como manda su historia”. Usted, amigo futbolero, ¿se imagina lo que hubiese sido ver a Angel Labruna con una camiseta gris, o a Antonio Rattín con una camiseta rosa? El fútbol podrá cambiar sus planteos tácticos, los campos de juego, sin visitantes, pero nunca los colores históricos de la camiseta, que por otra parte y por estos días ya no se transpira como antes, solamente se besa el escudito ante un gol convertido y para la cámara de televisión. No matemos más al bendito fútbol, la historia también juega, pero ya no manda.

Daniel Pautrier


La “Chicago” argentina

Cuando en la década del 90 ingresa a la presidencia el nefasto Menem, tiene como vice a Duhalde, y conociendo la trayectoria del peronismo, que siempre dice una cosa para hacer otra, prometió Duhalde que a partir de ese momento se terminaría la guerrilla y el narcotráfico. No existía entonces ni una cosa ni la otra, pero evidentemente fue la contraseña para darle entrada, sin límites al narcotráfico. Rosario, tuvo la “desgracia” de ganarle al peronismo y desde hace más de 20 años viene sufriendo una guerra no declarada donde le restan desde todo punto de vista la posibilidad de crecimiento, pues no recibe la provincia la coparticipación que corresponde para repartir entre sus ciudades y localidades, y éstas se ven en figurillas para llevar adelante alguna obra pública. Por suerte Rosario está enclavada en el corazón de la Pampa Húmeda y cuenta con una riqueza propia que pocas ciudades tienen. El campo fue el motor principal, luego vinieron las grandes fábricas de cosechadoras locales, que se repartieron por todo el país. Todo esto hizo desarrollar una industria propia que a pesar del gobierno central no pudieron frenar. Hoy en día es una ciudad completamente transformada y el mote de “la Chicago argentina” no se debió a un engendro mafioso, que lo hubo, y se combatió con éxito, sino por ser la segunda ciudad argentina agroindustrial y exportadora. Ultimamente, se la quiso estigmatizar con la venta de droga y la proliferación de bunkers para su comercialización, que los hay, y pregunto: ¿es la única ciudad con este flagelo o está contaminado todo el país, donde se radicaron los más importantes carteles de la droga con la anuencia de la presidencia? Pero a Rosario se la tomó como ejemplo nacional para combatirlo, lo que hasta ahora sólo fue pura cháchara y propaganda para los diarios, una gran movilización de gendarmes en la ciudad, pero en las rutas por donde entra la droga no se ve nada de controles. Esta ciudad se transformó para bien porque hubo y hay un buen gobierno, y no importa su signo, son gente con un alto grado de honradez y decencia, y con algunos actos fallidos también, pero no tan graves como para tenerla como ciudad de dudosa moralidad.

Dusan G. Sigulin
LE 6.009.490

Busquemos un cambio

Permanentemente reclamamos moral y justicia, pero nos movemos sin escandalizarnos en un medio donde cada uno hacemos la nuestra, sin respetar reglas y convivencia y con una moral cada vez más propia. Si hay reclamos generalizados es porque las cosas van mal. La violencia, el delito, la inseguridad, la falta de repuestas a los problemas sociales y otros de convivencia y todo lo que ello surge, le reclamamos al Estado, a los políticos, a las autoridades y a las jerarquías o las instituciones en las cuales no participamos. ¿No será la hora de que el cambio empiece por nosotros? El modo más sencillo sería tratando al prójimo como a nosotros mismos, pero no tengamos acotada la figura del prójimo sólo a nuestros familiares y afectos. Haciendo una visión restropectiva de los años de mi niñez y mi juventud, donde los valores genuinos eran el eje de la convivencia social, si bien es cierto que teníamos muchas menos cosas, no estaban tan masificados los medios de comunicación. Los grandes males que hoy nos aquejan estaban lejos de esa incipiente clase media, y aún en los sectores de menores recursos, había dignidad y respeto al prójimo. Tengo en claro en mi memoria, eramos niños y veíamos a nuestros viejos (por aquellos años jóvenes) que realmente vivían en comunidad, formaban vecinales, clubes de barrio, lugares comunes de integración. Tengo grabadas cosas que me marcaron a fuego; como ejemplo les cuento que nosotros vivíamos sobre una calle de tierra a más de dos cuadras del pavimento, y en días de lluvia para acceder al pavimento había que embarrarse. Estos vecinos, unidos, lejos de reclamar al Estado, fabricaban las lajas, nivelaban el suelo, hacían puentes sobre zanjas y demás tareas necesarias, y más los fines de semana, donde aprovechábamos para saborear una picadita, o a veces el asadito. Nosotros nos criamos en esa cultura, la del compartir. La mejor forma de educar con “papis” presentes y no espectadores. Y como lo hacían con esfuerzo propio ni iban los punteros políticos. La foto de hoy día es la violencia, que no sólo proviene de la marginalidad. Propongo, y me incluyo, de qué modo podemos empezar a mejorar nosotros mismos y todo el entorno social. Lo básico sería que a diario hagamos un examen de conciencia sobre cómo nos comportamos con el otro, si lo comprendimos, si lo escuchamos, si nos pusimos en el lugar del otro, si participamos con nuestros niños en las instituciones sociales, si respetamos las normas. Pero para esto habrá que contrastar lo actuado con valores genuinos y que realmente nos lleven al bien común, para luego de tener claro y empezar con acciones tendientes al cambio, sería lo que hoy llamamos un plan de mejora continua. Y si cada uno de nosotros cambiamos, creo que todo esto va a ser muy distinto.

Adolfo López
DNI 6.068.304

¿Concurso público?

Quiero hacerme eco de la desnaturalización del concurso público llamado por el Ministerio de Justicia para cubrir vacantes en el Registro de la Propiedad. Su inscripción concluyó el 13 de septiembre pasado y cinco meses después se publicó el portal oficial las lista de los admitidos, citándolos por ese medio a una entrevista para el 5 y 6 de marzo. Ergo, postulante que no leyó la página oficial esos días, no obstante tener máximo puntaje por antecedentes, fue excluido del concurso, por no presentarse. La naturaleza de un concurso público está sustentada en la transparencia, idoneidad y capacitación y su objetivo es mejorar la prestación humana. Entonces pregunto al señor ministro de Justicia, al comité evaluador y a los gremios que lo integran: ¿este concurso es público o destinado a “los que se enteran” o “lo enteran” de sus evoluciones? Anhelo que el señor ministro remedie este dislate en aras de la transparencia proclamada por el gobierno provincia, la que aquí queda bajo un manto de dudas. Si no sería preferible volver al viejo sistema de la “dedoelección” para evitar crear falsas expectativas en jóvenes que están en búsqueda laboral.

Horacio Benvenutto
DNI 8.412.198

Agradecimiento a Sanatorio Parque

El pasado lunes 10 de marzo tuve un accidente vascular cerebral (ACV) y concurrí a la guardia del Sanatorio Parque donde fui atendido por la neuróloga doctora Ana Fumagalli. A partir de ese momento la única palabra que podía pronunciar cada momento era gracias. Quiero agradecer a los profesionales responsables del Centro de Diagnóstico por Imágenes, al servicio de Hemodinamia donde fui intervenido por los doctores Fernando Kuzak y Maximiliano Rossi, quienes me han permitido estar escribiendo la presente, como así también a las enfermeras y mucamas, por su profesionalismo y dedicación. Y muy especialmente al doctor Roberto Villavicencio, a quien no conocía y en su recorrido por los pisos llegó a mi habitación, se presentó y me brindó su contención. Nuevamente gracias.

Marcelo José Salcedo
DNI 4.558.000

 

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