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Para honrar y reflexionar

De Gabriel García Márquez: “Nunca como ahora ha sido tan peligroso el oficio de periodista, impulsores de manipulaciones malignas, equívocos inocentes o deliberados, agravios impunes...

Viernes 25 de Abril de 2014

De Gabriel García Márquez: “Nunca como ahora ha sido tan peligroso el oficio de periodista, impulsores de manipulaciones malignas, equívocos inocentes o deliberados, agravios impunes, tergiversaciones peligrosas, empleo desaforado de comillas que resalten declaraciones falsas o ciertas. En el oficio de reportero se puede repetir lo que cada uno quiera con dos condiciones: que se haga de forma creíble y que el periodista sepa en su conciencia que lo que se escribe o dice, es la verdad. Aquel que cede a la tentación y miente, aunque sea sobre el color de los ojos, lamentablemente pierde. Resulta normal leer una entrevista donde se acaba leyendo lo que uno no dijo, periodistas que destilan una frase para llevarla al titular después de convertirla en otra”. En una conferencia de prensa expresó: “Les voy a decir una cosa que quizás descorazone a algunos; yo creo que se nace periodista, como se nace pintor o músico. Eso significa que algunos de los que hoy están aquí nunca serán periodistas, lo tengo muy en claro. La ética periodística se basa en un narrador de noticias esclavizado con la verdad, ahí entra la ética de verdad”. En parte de su discurso al recibir el Nobel, evocando una frase de Williams Faulkner, “Me niego a admitir el fin del hombre”,  expresó: “Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábula, que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad, tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”. Agrego humildemente: para suerte de la humanidad en definitiva, la inmensa mayoría de los que hacen periodismo, cuya recompensa será sin dudar el olvido, pasarán a otra cosa con su jubilación sin dejar nada, mientras que el gran Gabo y su forma de pensar, perdurará por los siglos (gracias a Dios).

Norberto Ivaldi
 

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