Como un avance de los fascículos que emitirá La Capital de la historia criminal vi que en el primero fue la historia del Petiso Orejudo, seguí buscando y no veo los fascículos de la EPE, sometiendo a los ciudadanos agobiados por los 40º agonizantes a reiterados y sádicos cortes de luz a través del tiempo. Hace un año exactamente fue publicada mi carta "Caravana de deseos imposibles" en la que escribí: "Finalizando el año, y dándole un sentido a lo que pronosticaran los mayas, el inicio a cero del cuentakilómetros del sentido de la vida, mi expectativa es que los seres humanos empecemos a tomar conciencia del antes y no del después. Nos caracterizamos por atar todo con alambres y no ser previsores". Hago una interrupción para preguntarle a la EPE si en vez de regar el centro con generadores, ¿no puede cambiar los cables para que no haya más cortes? Prosigo con mi carta anterior. "Yo convoco a la caravana del sentido común. También habrá un cofre de los deseos que se tirará al agua para que llegue a buen puerto. Perdón por mi desconfianza, pero el cofre va a estar tan pesado con los deseos de los ciudadanos (pidiendo seguridad, infraestructura) que calculo que se irá al fondo y ahí quedará, como suele ocurrir, sumergido en lo mas profundo. A la EPE agradezco haber pasado momentos románticos a la luz de la vela y tener el récord Guinnes de obsequiar comida del freezer a mis conocidos". Es este déjà vu, o reiterado proceso cíclico de los seres humanos, el que me desanima a escribir, porque constantemente debo tratar de las falencias reiteradas. Quizás se me juzgue de exagerada con lo dicho de: "agonizantes ciudadanos sometidos a cortes", pero evaluemos los que como yo tenemos 5 de presión en verano, discapacitados y convencionales (gente mayor) que viven en edificios y son sometidos a cadena perpetua domiciliaria, problemas aparejados: disminución de agua por la inacción de las bombas presurizadoras, comercios que ante la inseguridad deben cerrar sus puertas o tirar su mercadería. Eramos reticentes a poner generador domiciliario por el peligro que implica almacenar el combustible, hasta que nos dimos cuenta de que ante un siniestro, explotaríamos igual ("todos y todas") por la globalización de todos los generadores vecinos, habiendo pasado por el infierno terrenal de no poder enchufar un simple y prehistórico ventilador. Sugiero que ante un corte de 24 horas la EPE se haga cargo del pago para que el damnificado pueda habitar en esas horas un hotel (por supuesto si queda alguno no afectado al corte de energía) y que cada año se dé a conocer a la población los centímetros de cableado que se han renovado. EPE: Esperando Pronta Eficiencia.


































