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Obama enfrenta en el G-20 un fuerte rechazo a intervenir en Siria

El presidente de Estados Unidos Barack Obama enfrentó en Rusia una creciente presión de líderes mundiales para que no lance su planeaba ofensiva militar contra el régimen de Siria. La...

Viernes 06 de Septiembre de 2013

El presidente de Estados Unidos Barack Obama enfrentó en Rusia una creciente presión de líderes mundiales para que no lance su planeaba ofensiva militar contra el régimen de Siria. La cumbre del G-20 en San Petersburgo, Rusia, que se inició ayer, quedó definitivamente signada por la guerra en Siria y la probable intervención militar de Estados Unidos y sus aliados.

Muchos de los miembros del G-20, las economías más grandes el mundo, mostraron temores de que una acción de EEUU dañe a la frágil economía mundial y dispare los ya altos precios del petróleo. El G-20, que abarca a dos tercios de la población mundial y a un 90 por ciento de su producción económica, está dividido sobre la guerra civil en Siria.

En una sesión fotográfica de apenas 15 segundos entre Barack Obama y el anfitrión Vladimir Putin se vieron sonrisas forzadas, un apretón de manos frío y formal y dos líderes profundamente enfrentados. La división se extendió a la mayoría de los miembros del G-20, que no comparten la idea de Obama de lanzar una ofensiva aérea limitada contra las fuerzas del dictador sirio Bashar Assad.

La de los presidentes Obama y Putin fue la única aparición pública conjunta planeada de ambos líderes en San Petersburgo, luego de que Obama cancelara una prevista reunión en Moscú en respuesta al asilo en Rusia que recibió el mes pasado Edward Snowden, un ex espía estadounidense que filtró información sobre programas secretos de vigilancia.

Pero no es Snowden sino Siria el mayor foco de tensión en San Petersburgo, donde los esfuerzos de Obama para conseguir el apoyo mundial a un ataque militar contra Assad por el uso de armas químicas contra civiles chocaron con los de Putin para evitar a toda costa esa medida. Hoy Obama planea reunirse con activistas rusos de derechos humanos para recalcar el distanciamiento estadounidense y su rechazo a las nuevas leyes del Kremlin contra los opositores a Putin, las que violan los derechos de los homosexuales y prohíben a las ONG. El primer round de la cumbre fue para Putin, dado que China, los miembros de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la Unión Europea y el Papa Francisco (ver aparte) se alinearon, en diversos grados, más con él que con Obama sobre de una intervención armada.

"Una acción militar tendría un impacto negativo sobre la economía global, especialmente sobre el precio del petróleo; causará un alza en el precio del petróleo", comentó el viceministro de Finanzas de China, Zhu Guangyao, sin detenerse en consideraciones humanitarias. Más tarde, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo que cualquier acción militar en Siria debe contar con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU. "Tenemos que recordar: cada día que perdemos es un día en que civiles inocentes mueren", dijo el jefe de la ONU. "No hay una solución militar", afirmó.

Líderes de la UE, usualmente fuertes aliados de Estados Unidos, describieron el ataque con armas químicas del 21 de agosto cerca de Damasco, que mató a cerca de 1.400 personas, como "aborrecible", pero agregaron que "no existe una solución militar para el conflicto sirio". El ataque es atribuido por EEUU, Reino Unido y Francia a la fuerzas de Assad, y en general existe consenso en Europa de que efectivamente es así, pero los europeos no consideran que una respuesta militar sea adecuada.Con nulas probabilidades de contar con el respaldo de Pekín y Moscú en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde ambos países tienen poder de veto, Obama está buscando la aprobación del Congreso de su país. China y Rusia ya vetaron dos resoluciones del Consejo sobre Siria. Estados Unidos afirma que como Rusia y China bloquean toda acción concreta, obligan a una acción directa similar a la realizada en 1999 contra Serbia, que estaba perpetrando un genocidio en Kosovo.

Cristina. La presidenta argentina Cristina Kirchner ratificó en San Petersburgo que "sería nefasta" una intervención militar de Estados Unidos, y reclamó una solución de la ONU. "Pretender que no haya más muertos provocando más muertos es una paradoja o un ejercicio de cinismo", advirtió. Cristina Kirchner aseguró que "hay una crisis del multilateralismo que se está haciendo trágicamente evidente en estos días en el tema de Siria, donde todos reclamamos" que la solución la busque la ONU, ya sea por parte de su Consejo de Seguridad o directamente en Asamblea General,y remarcó que si en lugar de la ONU "el tema lo define el Congreso de Estados Unidos, estamos ante una gran ficción del multilateralismo".

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