Nürburgring fue el escenario de una de las carreras de Fórmula Uno más electrizantes, y fue protagonizada nada menos que por Juan Manuel Fangio.

Nürburgring fue el escenario de una de las carreras de Fórmula Uno más electrizantes, y fue protagonizada nada menos que por Juan Manuel Fangio.
El 4 de agosto de 1957, se disputaba en ese circuito el Gran Premio de Fórmula 1 de Alemania. Juan Manuel Fangio ostenta la pole position en una carrera que se convertirá en la mejor de la historia en cuanto a la conducción al límite de un piloto.
El "Chueco" estaba luchando por conseguir su quinto campeonato del mundo de F1, y aunque él no lo sabía, iba a disputar su mejor carrera, una tras la cual afirmó que jamás volvería a conducir "así de rápido".
En esa época Fangio competía a bordo de un Maserati 250F, y en 2 de las 22 vueltas batió el record de velocidad dándole un tiempo a favor sobre sus rivales de 29 segundos.
En la curva abierta situada al final de la recta principal, Fangio y los demás pilotos pasaban a unos 240 kilómetros por hora, ya que además había un cambio de rasante acusado y los coches se aligeraban mucho. El argentino probó a pasar pie a fondo por allí, despegando el coche del suelo y aterrizando entre polvo y chispas rozando el borde de la pista, pero dentro de la pista.
Esto le permitió instantáneamente ganar 2 segundos en cada vuelta. A dos vueltas del final Fangio alcanza el Ferrari de Mike Hawthorn, lo sobrepasa peligrosamente y se queda como ganador de una carrera que trascendió generaciones. Tras el banderazo final y con la corona de laureles en el cuello, el "Chueco" prometió que nunca más iba a correr de esa forma.






