Escenario

Natalie Pérez: "No me gusta quedarme con ganas de nada en esta vida"

La cantante y actriz lanzó su disco "Detox", reflexiona sobre su paso por "MasterChef" y habla de "disfrutar de las pequeñas cosas"

Domingo 15 de Noviembre de 2020

Con una más que merecida despedida de “MasterChef” donde demostró ser una gran cocinera, la vuelta al rodaje de la segunda parte de la novela “Pequeña Victoria” y la participación en la serie de Netflix “Casi feliz”, junto a Sebastián Wainraich, hay que aclarar que, a sus 34 años, la vida de Natalie Pérez no es sólo televisión.

   Luego de un largo viaje por México a fines de 2019, que incluyó pasar su cumpleaños en soledad, “agotada de todo”, Natalie se sacudió de lo que no le hacía bien y producto de esas emociones salió “Detox”, flamante segundo disco de la actriz y cantante (o viceversa, sin orden de prioridad ni etiquetas). En su primer disco ya pedía bajar un cambio con “Un té de tilo por favor” y en este segundo álbum pide desintoxicación: una pausa de la rutina y del trabajo incesante, de vínculos que no funcionaron como ella esperaba, de pensamientos negativos y prejuicios.

   Las ocho canciones que integran “Detox”, estrenado el pasado 4 de noviembre en plataformas digitales, transitan diversos géneros latinoamericanos como la rumba, el bolero y la cumbia, con la frescura de los sonidos urbanos. Rodeada de jóvenes músicos y productores de América Latina como Robbie Meza y Ulises Hadjis de Venezuela; El David Aguilar, Lito de La Isla y Paul Sefchovich de México, quienes imprimieron sonoridades de esa tierra para “Penita de mi corazón”, tema que abre el disco; y el productor del momento Nico Cotton (Nicki Nicole, Conociendo Rusia, Louta) y Mateo Rodo, -con quienes Natalie ya había trabajado-, compartió este proceso para darle forma a nuevas historias y ritmos musicales propios. Según cuenta la artista, el aislamiento de la pandemia le dio ese aire de tranquilidad y libertad que necesitaba para cerrar este álbum, en su casa de Villa Urquiza y en compañía de sus tres amadas mascotas.

   —¿Cuándo surgieron las canciones de “Detox” y la idea de hacer un nuevo disco?

   —Exactamente hace un año, o un poquitito más. Arranqué en julio del año pasado con la primera canción y el 28 de octubre de ese año estaba viajando a México, pasé mi cumpleaños allá. Me encantó que en México todo es tan musical, vas por la calle y de repente suena una guitarra, sentís sabores y aromas al alcance de la mano, es una experiencia muy intensa. Volví a la Argentina un mes después con cinco o seis canciones, que las terminé en Buenos Aires, sumado todo este tiempo de encierro que me vino bien para terminar de darle forma a las canciones, grabarlas y producirlas. Además se hizo mucha producción a distancia. Ahora sabemos que se pueden hacer muchas cosas sin necesidad de estar presentes, hoy con la tecnología se acortaron las distancias y el mundo entero lo podés tener en el teléfono. Aunque es necesario el trabajo en equipo y con otros músicos y músicas. Mi primer disco es todo tocado por músicos, en este segundo disco también es todo orgánico, está tocado por personas reales. Hoy es muy simple hacer canciones sin ningún músico, pero también un artista detrás de la compu puede hacer mil cosas. En este caso fue hecho a distancia, pero cada músico y música aportó su impronta y siempre le sumó algo distinto a cada canción.

Natalie Perez - Detox (Video Oficial)

   —Hay algo de bolero, cumbia, reggaetón y hasta un guiño a los Auténticos Decadentes en el tema “Te quiero y nada más”, ¿Cómo definís este nuevo disco?

   —Desde que soy chica escucho música urbana, me la pasé escuchando desde Thalía, Ricky Martin, Shakira; la radio suena hace años y mis influencias vienen de ahí, es la que tengo en el cuerpo de toda la vida. Cuando estuve en México, Los Auténticos Decadentes me invitaron a cantar una canción y les pedí autorización para usar la coda de unas sus canciones para el final de una de las mías (se refiere a “Corazón”, de los Decadentes). Ellos me encantan, son un clásico argentino y en México son furor.

   —Algunas canciones recuerdan a esas jóvenes voces femeninas como Ile Cabra o Natalia Lafourcade, que cuentan historias de mujeres, de amor y desamor, muy latinoamericanas y con mucho carácter, ¿Encontraste algo de eso en tu viaje a México?

   —Viajo para encontrarme conmigo y encontrar lo que hay en mi interior, trato de no copiar y de ser sumamente auténtica. Podés ver que la mitad del disco está un poco intoxicado y la segunda mitad está entre pegajoso y amoroso. Toda la parte luminosa está en canciones como “Ser guitarra”, “Flasheé en colores” y “Fuera del mundo”. No exploro por afuera sino que exploro por dentro. Lo ideal es encontrar un equilibrio, todos tenemos muchas formas dentro nuestro. Este disco es todo lo que soy: a veces estoy contenta, a veces enojada, a veces triste, a veces estoy furiosa. Toda esa búsqueda es cien por ciento genuina y auténtica; busqué en mí lo que había, traté de fusionarme y encontrarme con otras personas, contándole mi música, mis historias y deseos a otras personas y eso es “Detox”. Me gusta disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Por ejemplo, en la canción “Penita de mi corazón” estoy enojada, es mi catarsis. “Flasheé en colores” fueron cosas que me pasaron en ese país, en México. Así salieron estas canciones, por experiencias que me pasaron ahí, eso es lo que soy.

   —El tema “Detox” es el bailable del disco y lleva el mismo nombre, ¿salió así desde el vamos?

   —Amo bailar y disfruto mucho de la música en todos los sentidos. Tenía ganas de explorar y además lo hago de forma independiente, por lo que nadie me dice nada de lo que tengo que hacer. “Detox” tampoco es un reggaetón, aunque tiene alguna influencia un poco más urbana y las canciones urbanas son muy escuchadas. No me gusta quedarme con ganas de nada en esta vida y haré todo lo que pueda mientras que no moleste al prójimo. No me van esas letras de “todos contra la pared, ponete en cuatro y no sé qué”. “Detox” no habla de eso. Hay muchas personas que me escriben en Instagram, me cuentan sus historias y yo creo que debo despertar ese deseo, esa confianza. La gente a través de las redes me cuenta sus historias y más que nada son historias tóxicas. Entonces, yo voy por un consejo buena onda, uno no tiene que ser tóxico y si el otro se quiere ir, uno lo tiene que dejar, porque el tiempo es lo único que no se recupera en esta vida. Un poco sobre eso va la canción, de desatar nudos, de desatar mentes y aprender a volar. El amor no duele, no debería ser tóxico.

   —Sobrevuela en el disco la idea de encontrar relaciones sanas?

   —Sí, porque además me inspira la vida, tener respeto por la vida propia y la del otre. Me levanto y soy feliz escuchando los pajaritos, no necesito nada más. Me gusta trabajar y explorar, tal vez improvisar en la vida y en la actuación, pero en este disco y el anterior soy yo y me siento orgullosa de ser así. Creo que esta pandemia unió a todo el mundo, nos hizo tomar conciencia de un montón de cosas y unirnos en algo. Soy positiva, prefiero rescatar lo bueno y ojalá aprendamos a cuidarnos de aquí en adelante. No sé cuándo podremos volver a tocar en vivo, estoy ansiosa por ver a las personas que me siguen disfrutando, bailando y cantando conmigo. Me da mucha ansiedad y alegría, con miedo también por todo lo que estamos atravesando ahora. Una no deja de pensar en cómo cuidar al público, son muchas cosas y protocolos a tener en cuenta para que todos se vayan contentos y sanos después del show.

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   —¿Cómo fue la experiencia en “MasterChef”?

   —En un primer momento iba a ser participante oficial de “MasterChef”, pero después me di cuenta de que no iba a poder dedicarle el ciento por ciento de mi energía, que es como me gusta hacer las cosas. Entonces quedé de palabra que si necesitaban algún reemplazo yo iba a estar ahí. Entonces, cuando pasó lo de El Polaco yo justo tenía esa semana libre, encajó perfecto y no pude decirles que no. Aparte soy fan del programa, en casa lo veo y decía «¡quiero ir!». Estuvo buenísima la experiencia esos días, la vida es para divertirse, aparte soy sensible, me emociono, lloro. La cocina es un lugar donde uno plasma un montón de cosas, todos los sentidos a flor de piel, hasta el oído de cuando la cebollita está en la sartén. Cocinar además es un arte, está muy ligada a mi historia familiar. El reality fue una muy linda experiencia para mí.

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