Sergio Romero, un hombre de 28 años que había sido baleado en una disputa entre familias del
barrio Toba el pasado 27 de agosto, se convirtió el martes por la noche en la víctima número 86 de
los homicidios perpetrados en la ciudad. El muchacho había recibido un balazo en el lado izquierdo
del tórax que le lesionó varios órganos vitales, entre ellos pulmón, hígado e intestinos, del que
no pudo reponerse. El crimen de Romero fue el último capítulo de una pelea entre los Mansilla y los
Avalos, familias que residen en el mencionado barrio de la zona sudoeste.
La familia del fallecido contó hace un mes a este diario que la noche
del hecho Romero estaba en la vereda del ex Pasaje 1837 al 6000, entre Garzón y Magallanes, junto a
Joel Mansilla, de 22 años, y Gerardo Gilardi, de 23, tomando cervezas. Entonces fueron agredidos
por una patota integrada por jóvenes rápidamente identificados por los familiares de la víctima
como parte del clan Avalos.
Fuentes consultadas indicaron que tras el incidente, buena parte de la
familia denunciada abandonó el barrio y se desconoce en qué punto de la ciudad buscaron refugio. l






























