Cuando Menem asumió el gobierno hizo todo lo contrario a lo que había prometido. La señora Cristina Fernández de Kirchner, igualito. El Congreso es un apéndice del Ejecutivo. No hay representatividad. El Ejecutivo no cumple las sentencias de la Corte. No hay Justicia. La Nación se queda con el 70 por ciento y a las provincias les toca el 30 por ciento. No hay federalismo. No hay República. Hay despotismo. Con el 54 por ciento de los votos, en realidad 41 por ciento, Cristina en el gobierno son los montoneros en el poder, los mismos a los que Perón echó de la Plaza de Mayo en 1974. La misma estructura, la misma metodología y el mismo pensamiento de los años setenta. Sólo que ahora no tienen que atacar cuarteles, ni robar, ni matar para obtener dinero. Tienen a su disposición total y arbitraria "las cajas" del Estado. Usan los dineros públicos y las instituciones del Estado para perseguir, amedrentar, castigar, inhibir, intervenir, silenciar, comprar y difamar vilmente a personas, empresas, municipios, gobernaciones e instituciones que disienten con ellos. Y para crear y mantener el más grande aparato propagandístico que gobierno alguno tuvo jamás. Desde la democracia herida, se ejerce el terrorismo de Estado. Pero habemos un 46 por ciento, en realidad un 59 por ciento, de ciudadanos que pensamos libremente y sin miedos, que disentimos totalmente con el relato único y excluyente de los montoneros y de Carta Abierta y que lucharemos, dentro de la ley, para que en nuestra Patria tenga plena vigencia el sistema representativo, republicano y federal.































