Respecto al artículo publicado en un suplemento del 28 de julio pasado, sobre el 125º aniversario del barrio Fisherton, deseo aclarar sobre la participación del grupo Aldea en las generosas donaciones que hicieron de una escuela (Nº 299 Ceferino Namuncurá), una iglesia y un dispensario para los barrios Stella Maris y Santa Rosa. Pertenecí al grupo de laicos salesianos “Obras Benéficas Ceferino Namuncura”, de la iglesia María Auxiliadora de Rosario, formado bajo la dirección del recordado padre Antonio Azarkievich (SDB) el 31 de julio de 1971, con la presidencia de Blanca Harrison. Habían conseguido el nombre de Ceferino Namuncurá para una escuela provincial muy pobre que funcionaba en un aula construida por la fundación San Cristóbal en un lote comprado por ellos, donde encontramos el 1º de agosto de ese año a una maestra inolvidable, Maura Ferrer, con 60 alumnos de 1º a 7º grado, enseñándoles en un gran pizarrón. Allí comenzó nuestra tarea junto a los novicios del aspirantado salesiano y las hermanas de María Auxiliadora; con la hermana Flora Galbusero se ocupaban de llevar la palabra del Señor a una zona donde había pocos bautizados y ninguno que hubiera tomado la primera comunión. A través de casi 25 años de labor todos la recibieron con sus vestidos regios y a medida de cada una, igual los varones con ropa y calzado nuevo. La escuela fue progresando con la construcción de nuevas aulas, baños, comedor y la previsión del primer día de la merienda. Fue entregada a la provincia con 600 alumnos. Respecto al dispensario que yo bauticé centro médico Ceferino Namuncurá, también fue construido con la ayuda de muchas personas que colaboraron en los años difíciles de Alfonsín. Logramos instalar el consultorio odontológico y mejoró notablemente la salud del barrio, considerado al comienzo como el de mayor índice de mortalidad infantil de Rosario. Y con ayuda de un pediatra, un generalista y un odontólogo, lo entregamos al municipio con la condición de que siguiera siendo gratuito y con el mismo nombre. Sobre la capilla, el padre Antonio compró la estructura de la vieja maternidad del Hospital Español, y allí comenzamos, después de recurrir a muchas rifas, desfiles, conciertos, almuerzos, ferias de platos y donaciones, que lo usamos también como salón de usos múltiples donde se enseñaban labores, tejidos y letras a mujeres de la zona. Esta es la verdadera historia de Aldea, agradezco lo que luego hicieron los urbanizadores comandados por Jorge Doncel, porque lo nuestro eran construcciones precarias con bloques y ellos hicieron bellezas que perdurarán más allá de nosotros. Lástima hoy la inseguridad y la droga. Nuestro permiso para construir a orillas del arroyo era por 50 años, así que para su desarrollo necesitaron trasladarlo al otro margen del Ludueña. Lo nuestro fue una patriada de la que no quedó ni rastro, solo en los recuerdos de salesianos, religiosos y laicos juntos, y con mucho amor al prójimo.
Lo que nos dejó el Mundial
Me pareció prudente dejar pasar unos días para escribir algunas líneas sobre el último Mundial de fútbol. La selección nacional terminó segunda y Alemania campeón. Seguramente la historia, como siempre ocurre, hablará del campeón y muy poco del subcampeón. Pero, deberíamos sentirnos satisfechos por varias razones, entre ellas: recordemos que para jugar la clasificación se presentaron cientos de países. Luego se clasificaron 32 y nosotros fuimos segundos entre esas docenas de equipos. No es poco. Además, asistimos a la formación de un equipo, de un grupo homogéneo, unido, tirando todos para un mismo lado de la mano de Sabella, un técnico de bajo perfil, que con su humildad y austeridad fue capaz de conducir con sabiduría, con mano firme, no dudando en cambiar algunos jugadores titulares en medio de la competencia. Recordemos, a manera de comparación lo sucedido con el técnico anterior, Maradona, donde toda la actividad se desarrollaba alrededor de su persona, quien se encargaba en muchas oportunidades de dirigirse en forma descortés, vulgar e insultante a los rivales de turno. Y destaco esta cualidad del técnico, porque es bien sabido nuestro espíritu individualista. Ojalá nuestra clase dirigente tome nota de esta circunstancia. Me refiero a nuestros dirigentes en general, en el orden deportivo, político, económico, social, científico, y se comience a trabajar en forma organizada, consensuada, escuchando al otro, proyectando en el mediano y largo plazo, orientando la brújula hacia la meta pretendida. Sino, este esfuerzo y esta conducta de Sabella no habrá servido de nada. El tiempo lo dirá. El día del partido final me llamó la atención que el gobierno nacional, ante la imposibilidad de viajar nuestra presidente, no enviara un representante para compartir el palco oficial con la presidente de Brasil y la premier alemana, junto a otras autoridades. Una descortesía, a mi entender. Al día siguiente, al regresar la selección al país, otra desilusión. La incapacidad alarmante de las autoridades nacionales para organizar una bienvenida y un contacto con la gente, como el equipo lo merecía. En el plano estrictamente deportivo, ya prácticamente se dijo todo. Hablaron los periodistas deportivos, los dirigentes y el público aficionado en general. Me permito dos líneas sobre el particular. Destaco la concentración del arquero Romero, el temple de Mascherano y su influencia positiva sobre el resto del plantel; la simpatía y el desparpajo de Lavezzi en momentos donde hay que bajar la presión de la competencia, y la actuación de De Michelis, quien fue convocado como suplente y resultó ser baluarte de la defensa.
Jorge Bustamante
DNI 7.796.562
Costa Alta, muy
abandonada
Me pregunto, si Rosario quiere ser una ciudad turística, ¿no tendríamos que prestar más atención y cuidado a los lugares clave para los visitantes e incluso para los propios rosarinos? Uno de esos lugares que presenta un total estado de abandono es Costa Alta, cabecera del puente Rosario-Victoria. Diariamente llegan colectivos con turistas y los sábados y domingos se concentran gran cantidad de rosarinos, que allí encuentran un lugar de recreación con vista al puente y al río Paraná. Pero el lugar carece de bancos, falta una adecuada iluminación y los días de lluvia el agua queda estancada formando una laguna. Ni hablar de la falta de limpieza, se ven botelladas tiradas y desperdicios. En el Paseo del Caminante se nota el abandono y la desidia de los pescadores que dejan tirados los restos de su pesca. Con poco presupuesto esto se podría solucionar y convertirlo en un verdadero lugar atractivo.
Liliana Vázquez
DNI 6.684.463
Despenalizar no
es la solución
La ministra de Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez, señaló recientemente que hay que dejar de ser hipócritas y discutir la posibilidad de despenalizar la tenencia y el consumo personal de drogas para “evitar más muertes” en los barrios vulnerables. Licenciada, tal vez su idea funcione, porque usted es la experta y estudió para esto. Pero me parece que no es la solución. La muerte se evita promoviendo la vida, con familias contenedoras donde se construya entre padres e hijos un proyecto de vida sana llena de objetivos que dignifiquen; con escuelas atractivas, donde no se pregunte todos los días ¿para qué me sirve estudiar esto?; con espacios de recreación y de participación ciudadana eficientes, donde se practique la solidaridad y la transmisión de valores; con un empresariado comprometido con la realidad social, que genere trabajo genuino y también sea capacitador de oficios o promotor de microemprendedores; con gobernantes decididos a implementar políticas de inclusión verdaderas, junto a una educación para la salud integral; con una difusión del deporte para divertirse, sin lugar para la competencia destructiva. La vida se promueve llenando de vida los espacios vacíos de nuestros niños y jóvenes, para que no les quede tiempo en pensar en drogarse, emborracharse, robar o hacer vandalismo. Claro que es difícil. Por supuesto que suena a utopía. Pero en que nuestros pibes descubran un sentido a sus vidas, está el secreto de una sociedad mejor. Se lo aseguro. Rosario, te quiero provida.
Gabriel Campero
DNI 20.812.193
Puntos de vista
Leyendo en este espacio la carta de lectores “El día del imbécil” y su réplica “¿Día del imbécil?”, no pude menos que contrariar a mi médico, Augusto F. Alvarez quien me sugirió no hacerme problema por los emergentes de las actitudes de los seres humanos. ¿Por qué en el hombre existe y persiste una tendencia a la autodestrucción que lleva a la renuncia de la vida? Expone Galeano en Puntos de vista: “Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía/ La lluvia es una maldición para el turista y una buena noticia para el campesino/ Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa…”. Me he cuestionado infinidad de veces lo que el lector de la segunda carta expone: “Pontificando peyorativamente sobre una tradición ancestral del pueblo vasco …” Y continúa haciendo referencias a otros deportes extremos cuyo riesgo de muerte o discapacidad, tienen un alto porcentaje, con lo segundo, coincido. Es más, agregaría las imprudencias que se comenten al manejar, sobre todo en rutas, donde no sólo corren riesgos propios, sino que comprometen la integridad de terceros inocentes. Pero voy a hacer una salvedad: no es lo mismo correr frente a un toro, que los científicos que sacrifican su vida en pos de mejoras para la humanidad. ¿Qué aporta correr frente a un toro que está en inferioridad de condiciones, de una multitud que se “supone” racional? ¿Qué aporta a la humanidad demostrar que uno es más inteligente que un animal…o más “macho”? Los Rapa Nui (pueblo originario de la Isla de Pascua) en la “ceremonia del hombre pájaro”, los distintos linajes competían en conseguir “el primer huevo de la gaviota”, para ello, tenían que desafiar la bravura del mar para llegar al islote y llevarlo intacto al punto de partida. El ganador tenía privilegios económicos, religiosos y políticos, incluso los “favores de las mujeres que él eligiera”. Costumbres ancestrales hay por doquier, lo importante (evaluando los beneficios) es quién tiene más mérito frente a tanto sacrificio: ¿el animal o el hombre? “Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes”. (Truman Capote)
Silvia Buonamico
Al final, no era tan malo
Tras la muerte del presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, no deja de asombrarme la cantidad de periodistas que ahora elogian su gestión al frente de la AFA durante 35 años. Hasta hace unos días era “El Padrino” que negociaba a su antojo todo lo que quería, a cambio de favores hacia algunos de sus amigos. Ahora, muerto el hombre, no era tan malo. ¿En qué quedamos? Sin ir más lejos, el que ocupará su cargo es el mismo que se lo vio en Brasil vender entradas de protocolo en el hall del hotel. ¿Cambiará algo?
Edgardo Sánchez