El crecimiento de la minería y la energía está reconfigurando la geografía productiva del país. El protagonismo de la cuenca neuquina y la cordillera genera oportunidades pero también desafíos en relación al resto de las regiones del país. ¿Serán los territorios emergentes una plataforma para el desarrollo integrado o enclaves que tensionarán la propia integridad territorial? La pregunta fue parte de las discusiones del encuentro “Fabricar futuro”, que organizó la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) en Rosario. En ese ámbito, la economista del Consejo Federal de Inversiones (CFI) Florencia Iglesias explicó cómo aborda este debate el organismo económico que todas las provincias argentinas toman como referencia. “Perder la perspectiva federal sería un error, debemos evitar la generación de territorios ganadores y perdedores porque los 47 millones de argentinos deben poder encontrar su espacio de vida en cualquier punto geográfico”, señaló. Y subrayó: “El énfasis del CFI está en reducir la competencia y aportar esquemas de complementariedad, que resultan mucho más beneficiosos para todas las jurisdicciones”.
El CFI es un organismo fundamental para las provincias. ¿En qué etapa de trabajo está actualmente?
El Consejo Federal de Inversiones acompaña a las provincias desde 1959. Hace algunos años, por mandato de los gobernadores, impulsamos lo que denominamos una “Hoja de ruta hacia un futuro federal”. Es un instrumento de planificación estratégica de mediano y largo plazo que busca abordar desafíos y oportunidades mediante políticas públicas y marcos normativos innovadores. Los ejes esenciales incluyen la logística, la energía, la gestión de recursos hídricos, la educación para el trabajo y la transición demográfica, todo bajo la clave de un modelo de desarrollo federal.
¿Cómo ejecutan estas políticas en el territorio?
Contamos con la Escuela Federal de Desarrollo. Es un espacio de formación para que los funcionarios provinciales puedan traducir los lineamientos de la hoja de ruta a su realidad local e incidir en la política pública. También tenemos programas para jóvenes líderes, tanto políticos como industriales, con el objetivo de lograr un recambio generacional en la gremial empresaria, asegurando que las discusiones del siglo XXI atraviesen la agenda de desarrollo nacional.
¿Cómo se está transformando actualmente el desarrollo económico regional?
Observamos que todas las provincias atraviesan procesos de ampliación, diversificación o reconversión de sus matrices productivas. Estos cambios están muy influenciados por factores macroeconómicos, pero también tecnológicos, ambientales y demográficos. El objetivo es que los sectores tradicionales dialoguen con nuevos sectores que tengan capacidad exportadora y mayor vinculación con el ámbito científico-tecnológico. Actualmente, hay una gran reconfiguración de la geografía productiva impulsada principalmente por la minería y la energía, sectores que lideran en términos de inversión y migraciones. El resto de las provincias busca coordinar con ellas para responder a necesidades de sus cadenas de valor o construir sectores dinámicos similares.
¿Cómo interviene específicamente el CFI para que estos procesos no encuentren obstáculos estructurales?
Nuestro rol es acompañar esos procesos mirando ejes que atraviesan a todas las provincias. Trabajamos en la organización de la logística, desde los puertos hasta los caminos rurales, para asegurar que la carga llegue a los destinos internacionales. También nos enfocamos en la gestión del agua como un punto estructural crítico y en la reconversión de los sistemas educativos para que sean más ágiles y den respuesta a las necesidades de los sistemas productivos locales.
¿El crecimiento de las regiones ligadas a la energía o la minería derrama sobre el resto de las regiones o son enclaves?
El desarrollo integrado no se da de forma espontánea. Recientemente estuve en Neuquén y se nota que, sin una planificación adecuada, surgen crisis de oportunidad. Por ejemplo, en Añelo están recibiendo 15 familias por semana y no cuentan con la infraestructura básica o las escuelas necesarias para alojarlas. Si no hay un organismo que siente a las provincias para planificar a 5, 10 ó 15 años, no se aprovechan las oportunidades. Además, debemos evitar que los servicios industriales o productos que Argentina puede proveer terminen siendo importados por falta de organización.
¿Existe el riesgo de una competencia o tensión excesiva entre las provincias por los recursos?
Perder la perspectiva federal sería un error; cada provincia tiene sus desafíos y la manera de resolverlos es en clave federal. Debemos evitar la generación de “territorios ganadores y perdedores” porque los 47 millones de argentinos deben poder encontrar su espacio de vida en cualquier punto del territorio. El énfasis del CFI está en reducir la competencia y aportar esquemas de complementariedad, lo cual resulta mucho más beneficioso para todas las jurisdicciones.
¿Cuál es la postura del CFI en esta discusión sobre reforma fiscal y coparticipación?
Aunque no es mi área específica de abordaje, la temática fiscal es un capítulo fundamental dentro de nuestra hoja de ruta. Contamos con especialistas trabajando específicamente en estos documentos y marcos de discusión para las provincias.
¿En qué otras áreas de apoyo concreto a las provincias está trabajando el organismo?
Tenemos un área muy fuerte de financiamiento productivo para pymes, apoyada por nuestra propia Sociedad de Garantía Recíproca (SGR). De hecho, el próximo 10 de junio presentaremos en Santa Fe la línea Innova CFI. Esta herramienta es muy innovadora porque no se dirige a pymes ya consolidadas, sino a startups científicas y tecnológicas que están en sus primeros pasos y necesitan capital pero no poseen garantías tradicionales. Esto complementa el fondo tecnológico que está lanzando la provincia.