El sueño de reflotar el emblema comercial del centro rosarino está a un paso de transformarse en una pesadilla. El operador de La Favorita consideró que existen razones fundadas que empujaron a la extinción del contrato locativo con el Fideicomiso Asturias (que representa a los herederos de la familia García) atribuyéndoles responsabilidad por la situación. Pero la réplica no se hizo esperar y el fideicomiso respondió, reclamando las deudas impagas del alquiler de abril y mayo y rechazando los argumentos de la operadora comercial. Así, todo se encamina a que el martes próximo, el vínculo locativo quede formalmente extinguido para abrir la puerta a una negociación que podría derivar incluso en el desalojo.
La tienda reabrió sus puertas en un clima de euforia en mayo del 2023, luego de la partida de la firma chilena Falabella y un plazo en que el edificio monumental permaneció cerrado. El alerta por la desertificación de este punto neurálgico del centro encendió las alertas y hasta desde el municipio se colaboró para buscar una salida de reactivación.
Fue así que Onatisur se constituyó como la firma comercial que administra los locales del centro comercial tras haber celebrado un contrato con Compañía Asturias SA, fiduciaria del fideicomiso Edificio La Favorita de Rosario en representación de los propietarios del inmueble de Sarmiento y Córdoba.
Crisis, locales vacíos, caída en las ventas
El contexto económico y la poca respuesta a las expectativas del emprendimiento dejó a los locales en medio de la incertidumbre. La caída en las ventas y la poca afluencia de público generaron una ecuación económica en la que no cierran las cuentas. Progresivamente se profundizó el vaciamiento de los negocios, y dueños y inquilino tensaron la cuerda por las sucesivas renegociaciones del canon locativo. Ahora, comenzaron los cruces de cartas documento entre las partes.
El 20 de mayo pasado, Onatisur le informó a Compañía Asturias que las fallas en la escalera mecánica que lleva de planta baja al primer piso complicaban la viabilidad del emprendimiento, lo que, en lugar de deudores, los convertía en acreedores de los dueños y solicitaban el fin del vínculo contractual.
El martes pasado, el fideicomiso de La Favorita rechazó el argumento por "falso e improcedente", y manifestó que no existe motivo para terminar el contrato con causa.
En la carta documento, se le recordó a la gerenciadora que a los pocos meses de comenzada la relación locativa se había aceptado rebajar el alquiler, y que incluso se introdujo una adenda en la que se cobraría un porcentaje sobre las ventas que nunca se percibió por la baja facturación del centro comercial. Extraoficialmente trascendió que la suma mensual rondaría los 40 millones de pesos de canon de un contrato que debería finalizar en octubre del año que viene.
Sin embargo, en marzo pasado y con deudas acumuladas por parte de la firma comercial, se solicitó una nueva rebaja al canon locativo, petición que fue rechazada por los dueños en una tercera instancia de negociaciones. Para ellos (propietarios) no existe una causa de extinción (argumentan que el mantenimiento de la escalera mecánica era responsabilidad del operador), sino que se esconde la realización de malos negocios que buscan compensar con reclamos monetarios.
Deuda y plazo de intimación
En concreto, se exige el pago de los meses de abril y mayo adeudados (marzo se cobró porque se puso en autos a la compañía de seguros), y se fijó un plazo de 72 horas que finaliza el martes próximo. Luego, los titulares del inmueble consideran que se tendrá por extinguido el contrato por falta de pago, se exige la restitución de La Favorita y a pagar las deudas. Si se incumple, se promovería el desalojo.
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Toda esta fricción prejudicial y los cruces epistolares entre las partes impactaron negativamente entre los negocios que aún subsisten en el interior del majestuoso edificio y le ponen ruido a una negociación paralela: la venta de la esquina céntrica más famosa de Rosario. Voces comerciales manejan algunas estimaciones: 17 millones de dólares sería la pretensión de los titulares. Hasta el momento, la oferta de una firma de origen asiático que ofrecía 8,3 millones de dólares fue rechazada (la firma china optó por desembarcar en Rioja y San Martín), mientras que una tienda de indumentaria para hombre y mujer con sede en Bragado también habría ofrecido un monto similar, que no fue aceptado hasta el momento. En estas versiones, se coló el interés de la "H&M uruguaya", Indian, que posó su mirada en La Favorita como parte de su plan expansivo.
A punto de la extinción
Lo cierto es que llegado el martes que viene, las dos partes considerarían que el contrato está extinguido. A partir de allí, se abriría un margen de negociación para que Onatisur se retire del inmueble. Al esplendor de las épocas doradas hay que contraponerle la postal de la actualidad: locales cerrados en el primer y segundo piso. Hay locales a los que se les termina el alquiler el 30 de junio y otros, a los que se les extingu el año que viene. Antes que el desalojo, se intentará el vaciamiento "amigable" en una negociación que se avizora áspera.
Mientras tanto, el local de la marca Zazen anunció su despedida de La Favorita con duras apreciaciones a través de las redes sociales. "No nos vamos por elección, sino empujados por el vaciamiento comercial", afirman, en referencia a la falta de servicios básicos, y denuncian públicamente a la operadora "cuyos directivos incurrieron en amenazas y maniobras que consideramos extorsivas". Pero además solicitan el auxilio de la Municipalidad para que actúe en forma urgente en el resguardo del comercio local. "Lamentamos profundamente la pérdida de puestos de trabajo y estos dos años de enorme esfuerzo por hacer crecer la marca", subrayaron.