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“Los niños empiezan a enfermarse por miedo”

"Los padres hacen todo lo posible para distraerlos, para que esta cruda violencia no los abrume”, resumió el sacerdote argentino Jorge Hernández, párroco de la iglesia levantada en Gaza.

Sábado 19 de Julio de 2014

“Los crímenes están aumentando. Los niños pequeños comienzan a enfermarse por el miedo, el estrés, las ondas de choque de las bombas, el ruido continuo. Los padres hacen todo lo posible para distraerlos, para que esta cruda violencia no los abrume”, resumió el sacerdote argentino Jorge Hernández, párroco de la iglesia Sagrada Familia levantada en Gaza, quien se niega a abandonar la zona para permanecer junto a sus fieles, a pesar de que anteayer, tres misiles cayeron cerca del templo parroquial. Una fe profunda le sirve de coraza para sobrellevar las más crudas adversidades, aquellas que ponen a las personas muy cerca de la muerte.

   El propio Papa Francisco se sintió conmovido por el abnegado trabajo del cura, a quien conoce. Ayer le envió un mensaje en el que le expresa su apoyo. “Estoy junto a vos y a las hermanas y a toda la comunidad católica. Los acompaño con mi oración y cercanía. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Un abrazo. Fraternalmente, Francisco”, escribió en su misiva.

   En el comienzo de los bombardeos israelíes, las Hermanas de la Madre Teresa, con 28 niños discapacitados y nueve mujeres mayores bajo su cuidado se trasladaron a la parroquia de Hernández porque la consideraban un lugar más seguro. Entre las religiosas hay tres argentinas, quienes recibieron la indicación de dejar sus casas en la Franja de Gaza. Todas desarrollan su apostolado en el Instituto del Verbo Encarnado.

   Hernández, quien también pertenece a ese Instituto, envió su testimonio a través del sitio de esa organización. “Hoy domingo hemos podido celebrar la Santa Misa, gracias a Dios, con la presencia, además de siete religiosas, de cinco valerosos hombres. Por demás edificante dadas las circunstancias. Creo que ayer (por el sábado pasado) fue, hasta ahora, el peor de los días de esta guerra. Los cohetes no cesan de salir de aquí (de Gaza). Ya son varias las ciudades afectadas cerca de Tel Aviv y Jerusalén. Y la respuesta no se hace esperar. La continuidad e intensidad de los bombardeos aéreos, terrestres y marítimos es cosa de no creer”.

   “Los objetivos de Israel superaron ya los 1.300. Se cuentan más de 160 muertos (muchos de los cuales son niños) y cerca de 1.000 heridos. También tuvo lugar la primera incursión en Gaza de un grupo comando marino israelí”, sigue relatando el cura. “Desde hace ya tres días el ejército israelí mandó la evacuación de los habitantes de las zonas fronterizas con Israel. Allí, reparten anuncios escritos, además lo publican por TV y radio. Y la gente comienza a irse. ¿Dónde? A cualquier parte. En la práctica, antes de bombardear una casa, el ejército israelí llama por teléfono emplazando a esa familia para que desalojen la vivienda. Luego del plazo establecido, esa vivienda es destruida”.

   “A pesar de esto, —señala— Hamas exige a estos habitantes que vuelvan a sus lugares. «No es necesario dar espacio al enemigo sionista», afirma. Creeríamos más bien que es para usar a la población como escudo humano. Este es el llamado hecho desde algunas mezquitas durante el mes de Ramadán”.

   Hernández aporta datos vívidos, humaniza el conflicto, le pone rostros y testimonios. “Lo cierto es que los crímenes se multiplican. Desgraciadamente una familia cristiana se vio afectada al ser bombardeada la casa contigua a la suya. Ventanas rotas, humo, gritos, confusión fue el trágico escenario de la noche de ayer para esta familia. Esto es lo que está sucediendo aquí. Nosotros estamos bien. Hay personas que han agradecido nuestra presencia aquí. Nos recuerdan cada tanto: «Ustedes no nos van a abandonar, ¿no es cierto?»”.

   “Sin embargo —añade apesadumbrado el sacerdote argentino, ¡Qué difícil que es encontrar la palabra justa, la palabra de aliento, la palabra de esperanza, el consejo oportuno! Supla Dios. Ciertamente que el Espíritu Consolador hará todo esto y mucho más en sus almas. Nos encomendamos a sus oraciones. In Domino”.

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