Rosario, la ciudad del boom inmobiliario, es también el escenario de situaciones patéticas y que deben indignar a todo ser sensible, esto, más allá de concepciones filosóficas, creencias e ideologías. Pero es justamente la ideología la que actúa como falsa conciencia, encubriendo la realidad social y las injusticias. Hace creer que no sucede lo que en realidad es una palmaria e irrefutable verdad, las desigualdades que emergen por doquier. Recientemente en barrio Santa Lucía un grupo de familias trabajadoras padecieron el arrasamiento de sus precarias viviendas de chapa y nylon, las que fueron aplastadas por topadoras enviadas por el supuesto propietario de los terrenos en el que estaban asentadas. En efecto, estas personas migrantes internos de la región fueron contratadas para trabajar en viveros, siendo víctimas del engaño de un sujeto que les "vendió" los lotes invocando ser el titular legal de las tierras. El estafador está prófugo y seguramente disfrutando de los dividendos que obtuvo con sus arteras maniobras, las familias, con niños pequeños, quedaron a la intemperie justo ahora que comenzado el invierno las bajas temperaturas castigan a las clases sociales más desfavorecidas. Los pobladores del barrio, cuyos hogares fueron devastados por las topadoras, padecen una violencia explícita y esto no es más que la evidencia de la prepotencia y la impunidad reinantes en la sociedad. Frente a estas cuestiones no es posible mirar hacia otro lado y ser indiferentes. Debemos continuar bregando solidariamente y no permitir que se naturalicen los crímenes de los asesinos sin revólver.
Carlos A. Solero
DNI 13.032.961
La seguridad y los vecinos
En su primer discurso como intendenta reelecta, Mónica Fein puso mucho énfasis en decir que el que viene será un gobierno más pluralista, con mayor participación de sectores políticos en distintas áreas, y por esto quería expresarles que también y como una humilde recomendación, incluir y escuchar un poco más a los vecinos, por ejemplo en el tema seguridad, donde en la mayoría de las avenidas están instaladas las videocámaras de seguridad, una herramienta que puede ser muy útil pero hasta ahora no fueron utilizadas para el objetivo que tienen que cumplir. Este tema lo planteamos en su momento un grupo de vecinos de avenida Sabin, por eso pienso que son los vecinos de cada barrio los que deberían controlar a los organismos de monitoreo, y juntos trabajar para que se pueda identificar a los pocos minutos de producido un hecho delictivo a el o los delincuentes, y actuar rápida y coordinadamente con a policía. Es por esto que estoy convencido de que la seguridad es un tema para que todos los sectores, incluidos los vecinos, sean convocados, no para contarles lo que ya saben sino para, juntos, tomar decisiones. Sólo así la confianza volverá a la gente honesta y trabajadora.
Federico Wacker
DNI 17.026.130
Fútbol y sociedad
La sociedad argentina está muy enferma desde hace muchos años. Incluso, dice el sociólogo y jurista Santiago Nino en su excelente libro “Argentina un país al margen de la ley”, desde la Colonia. Pero resulta indudable que este proceso se viene acelerando desde la década del 90, con la corrupción política del modelo menemista y más aún en la década kirchnerista, con la corrupción social e institucional, potenciada por el “modelo nacional y popular” que generó la intolerancia absoluta con el “otro”, la confrontación permanente con quienes no piensan igual y la inmunidad e impunidad ante el desorden social, con su “Justicia garantista”, que no es tal, sino partidista y revanchista. Por apatía, por egoísmo, o lo que es peor, por cobardía, no hay ningún involucramiento social en la “cosa pública”, ni en el tránsito, ni en la basura que nos dejan nuestros vecinos, ni en la escuela trastornada o en el deporte corrupto. Y esto no se da en ninguna sociedad democrática del mundo. “Por algo será”, “yo… argentino”, “viveza criolla” son los peores estigmas de una triste historia en curso, nada menos que frente a otro 25 de Mayo. “Oíd mortales… lo que supimos conseguir”. Una vergüenza continuada. Los vergonzosos y vergonzantes —como sociedad expuesta al mundo—sucesos del clásico Boca-River parecerían eximirme de todo otro comentario —de los muchos que se han hecho— si no fuera que ni aun así parecemos dispuestos a cambiar. La excusa argentina permanente ya se presentó, incluso judicialmente: la culpa siempre es del otro —el Estado o los conspiradores contra el Estado—, nunca nuestra —es decir, de la sociedad como tal—. Se dirá que dos o tres subhumanos fueron los delincuentes, pero había centenares “dejando hacer” con complicidad; y miles que festejaron la violencia —incluido el intendente de La Plata y otros líderes políticos— . No son mayoría, pero si la mayoría deja hacer, no somos una sociedad que merezca ser tal. No somos el “país de buena gente” del demagógico relato gubernamental. Y la sanción dura de la Conmebol no es dura ni desproporcionada, invita a que generemos autorresponsabilidad social y participación en los hechos por la normalidad, antes que sucedan muertes masivas como las que obligaron a Inglaterra a tomar decisiones políticas y sociales que terminaron con los famosos “hooligans”, en corto plazo. Se reconoce lo que la sociología predica hace años ante las nuevas formas de violencia social: no basta la pena manifiesta por dura que sea. Interesa la función latente: la invitación a la sociedad de autodepurarse y responsabilizarse, y el amedrentamiento suficiente por consecuencias que a todos nos afectan –no como hoy, que agradecemos que no nos dañen a nosotros, y los demás que se arreglen–. Los verdaderos hinchas de Boca –mayorías apáticas, como todas en Argentina– que deploraron el suceso serán autorresponsables de erradicar a esos “barras”, quitarles derechos asociativos, vigilarlos en la cancha; pues recordarán siempre que su querido club fue “excomulgado” por la tortuosa acción de alguno de ellos. Ahora los verdaderos hinchas —palabra que dicen deviene del “hinchador de pelotas”, del inflador de balones, cuando el fútbol es deporte y valor, no negocio e interés— tendrán que poner la barba en remojo y controlar participativamente a las barras bravas, que sólo son eso cuando están en hordas patoteras, y la política tendrá que ser más cuidadosa con sus “operativos” utilizando esta mano de obra desocupada, estos cretinos que no merecen ser argentinos, menos en la Semana de Mayo. Y recordarán —para alguna vez cambiar— cuando voten, que la política y la Justicia de turno liberaron y complacieron a los Di Zeo y otros delincuentes del deporte de todos.
Mario A. Pilo
En su propia trampa
Después de once años de poderío político, sabemos quién es quién y sólo se equivocan los ilusos. Florencio Randazzo está dolido con la mandataria, según informan los medios del país. Dejó sus aspiraciones a presidente de la Nación y pasa a ser uno más de esos ilusos que vendieron a una agrupación política gestada en el símbolo de la maldad, avaricia, engaños y poder, su ingenuidad. Daniel Scioli soportó un sinfín de desplantes oficialistas. La gran sorpresa es la imposición de Cristina Fernández, que su fiel empleado de años, Carlos Zannini, sea el futuro vicepresidente y Scioli será, en definitiva, la fiel imagen del ex vicepresidente Julio Cobos. No hay que cantar victoria. El pueblo dejó de ser estúpido y las traiciones tienen un elevado costo político. Esos 11 años de poder absoluto han dejado no vidente a la máxima autoridad que sin darse cuenta cayó en su propia trampa.
Alba Cuozzo
DNI 11.708.448
Rosario y su caótico tránsito
Les comento y espero que me entiendan, no le echo la culpa a ningún gobierno de turno, pero mi querida ciudad de Rosario está que echa fuego y ruge como un dragón encerrado. Hace muchos años, yo diría más de 50, en una exposición de propuestas para agilizar el tránsito en la ciudad que tuvo lugar en la Estacion Fluvial, se expusieron diversos proyectos, destacándose el de un grupo de empresarios japoneses, el mismo presentaba como propuesta para agilizar el tránsito la de construir un subterráneo en Rosario, y exponía las diversas ventajas del mismo en una ciudad que venía ampliándose y desarrollando permanentemente a un muy buen ritmo. Recomiendo leer los diarios de esa época, donde los políticos de entonces de la ciudad decían, sintetizando, que cómo iban a hacer semejante obra subterránea si nadie la iba a ver y que no los volverían a votar. Lo mismo pasó posteriormente en los años 70, cuando se construyó el túnel subfluvial Santa Fe-Paraná, las mismas empresas que lo construyeron ofrecieron seguir haciendo túneles en todo el Litoral, dado que ya tenían el obrador en la ciudad de Paraná, los costos de los mismos serían mucho más económicos que construir puentes. Tampoco se les dio importancia por parte de aquellos políticos, aduciendo como años atrás con el subterráneo de la ciudad de Rosario, que no convenía ejecutar esas obras porque nadie las vería. Digo, a esta altura de las circunstancias actuales, con los tremendos enbotellamientos del tránsito, qué mala visión del futuro tenían esos políticos. Volviendo a Rosario, cómo es posible que a esta altura, con la velocidad que tiene el crecimiento del tránsito, nadie haya visto la imperiosa necesidad de por lo menos construir dos autopistas internas en la ciudad, que crucen de este a oeste y de norte a sur, como también transformando a la ruta 34 en autovía.
Armando Torres
DNI 6.047.844
Eterno agradecimiento
Hace casi tres años tuve dos ACV por los que tuvieron que operarme de urgencia. Luego tuve meningitis en dos oportunidades. Gracias a Dios, luego de los días de internación comenzó una larga rehabilitación que aún hoy continúa. Es difícil explicar el momento que junto con mi familia y amigos debimos superar. Tiempos en los que nada resultaba fácil, donde la vorágine de los hechos te hace “tambalear” si no estás “bien parado”. Momentos en donde toda ayuda viene bien; y esas ayudas que recibimos fueron muchas: en forma de oraciones, visitas, llamados. Pero hay un respaldo que deseo destacar por el que escribo estas líneas. Me refiero a la cobertura de Medicina Esencial y la atención que recibí en el Sanatorio Parque. Estas empresas cumplieron y cumplen con todo lo que necesité y sigo necesitando. Cierto es que hay una ley que defiende mis derechos como discapacitado y que las empresas deben respetar esa ley; pero eso no resta valor a la respuesta que me dan, menos aún en un país donde las leyes son fácilmente vapuleadas y pisoteadas. También es cierto que pago mi cuota todos los meses para que la empresa de medicina prepaga responda cuando corresponde, pero esto tampoco resta valor a la respuesta que siempre recibí en tiempo y forma. Vaya mi agradecimiento a Esencial y al Sanatorio Parque, a todo el cuerpo de profesionales que las conforman y trabajan con estas empresas. Gracias por responder siempre profesional y humanamente.
Martín D. Sauro
DNI 25.453.962