La lucha por el diario vivir viene recargada. Porque somos sanamente ambiciosos y queremos terminar con las desobediencias a la Constitución nacional y desterrar las injusticias que nos acompañan desde hace mucho tiempo. Si leemos cartas de lectores, por citar un ejemplo, encontraremos un listado de ellas tan abundante, que no quedan dudas sobre lo que digo. Y ahora, que el pueblo ha elegido otro estilo de gobierno democrático, se quiere terminar ya con tanto desajuste. Empezando, incluso, antes de que asuman los nuevos responsables de la conducción de nuestro país. Observo que el miedo traspasa a muchos y la desconfianza abruma a otros. Quizás sean resabios de la campaña electoral que no fue precisamente la más inteligente y sana que tuvimos. Considero que debemos esperar un poco. No es fácil para los que flamean urgencias tremendas, pero igual, debemos esperar. Esperar en atenta vigilia, observando y haciendo observar las leyes que rigen la República, sin indiferencia, pero sin exaltación. No permitamos que nos convenzan los pájaros de mal agüero, porque eso sería como perder las esperanzas. Quizás cerrar un poco la boca y abrir más los ojos sea lo mejor por el momento. Y estar preparados para participar en el futuro, porque es nuestra obligación y porque han prometido dialogar siempre con el pueblo. Las veredas son argentinas y democráticas. Transitemos por las que más nos gustan, sin olvidar que pisemos donde pisemos, todos somos argentinos.



































