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La "venganza" cristiana

Otra muerte violenta en nuestro barrio La Tablada, ¿y van cuántas? ¿Qué decir a esa familia y a esta comunidad tan castigadas? ¿Qué hacer para transformar esta realidad? El Evangelio del...

Jueves 27 de Febrero de 2014

Otra muerte violenta en nuestro barrio La Tablada, ¿y van cuántas? ¿Qué decir a esa familia y a esta comunidad tan castigadas? ¿Qué hacer para transformar esta realidad? El Evangelio del domingo pasado nos dio las claves. Jesús reformula los mandamientos de la antigua ley en clave de amor; podría decirse que, ante el amor, cede todo derecho y todo mandamiento no tiene vigencia sin él. El Señor nos dijo cosas que suenan extrañas a nuestros corazones, acostumbrados a escuchar ofensas, a planear venganzas, a multiplicar el mal recibido: "...no hagan frente al que les hace mal, ofrezcan la otra mejilla, amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores…". Parece una cargada, una tomada de pelo, ¿o no? Sin embargo, no es así. Jesús nos invita a devolver bien por el mal recibido. Y esto sólo se puede hacer por amor a Dios y al prójimo. Si alguien me pega, tengo derecho a devolverle el golpe, pero por amor, renuncio a ese derecho. Si me hacen daño, sería justo que retribuyera de la misma manera; por amor renuncio a hacerlo. De este modo cortamos la cadena del mal: así como cada cosa se combate con su contrario (fuego con agua, oscuridad con luz, frío con calor), únicamente venceremos al mal a fuerza de hacer bien. Es la única manera de vencer y de cambiar al mundo y a nuestra ciudad. ¡Jesús ya lo hizo! Esa es la "venganza" del cristiano, devolver bien y amor a quien me hizo mal. Recuerdo una anécdota que escuché una vez y que, como una parábola, ilustra lo que vengo diciendo: Ernesto Cardenal es un ex sacerdote nicaragüense. Durante muchos años su país vivió una horrible dictadura, a la cual él se opuso férreamente. Esta actitud le valió años de cárcel. Derrocado el gobierno de Somoza, Cardenal fue nombrado ministro de Educación de Nicaragua. En una oportunidad se encuentra cara a cara con su carcelero. Este, atemorizado, le dice: "Seguramente usted se vengará ahora de todo lo que le hice". Cardenal, con total naturalidad, le responde: "Mi venganza será la educación de tus hijos". ¡Qué maravilla! ¡Qué ejemplo! Eso es poner en práctica la Palabra de Dios. Dios quiera que nosotros podamos, algún día, tener una actitud semejante. Romper la cadena del mal a fuerza de bien, es la única salida. Les comparto fragmentos del poema "Mi venganza personal", de Luis Enrique Mejía Godoy, a propósito de esa experiencia. ¡Dios los bendiga! Mi venganza personal será el derecho de tus hijos a la escuela y a las flores/Mi venganza personal será entregarte este canto florecido sin temores/ Mi venganza personal será decirte buenos días, sin mendigos en las calles/Cuando en vez de encarcelarte te proponga te sacudas la tristeza de los ojos/Cuando vos, aplicador de la tortura ya no puedas levantar ni la mirada/Mi venganza personal será mostrarte estas manos que una vez vos maltrataste/Sin lograr que abandonaran la ternura...

Pbro. Gabriel Fabián Monte
Parroquia Ntra. Sra. de Fátima, barrio La Tablada
DNI 17.061.118

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