No sé mucho de fútbol, pero sí sé bastante de la vida. Tanto, como para haber comprendido que es una enormidad lo que falta conocer antes de pasar a ser tan solo un recuerdo. ¿Y saben qué? Me da la impresión de que el fútbol es casi como la vida misma y viceversa. Cuando cada mañana el sueño concluye y la bendición de un nuevo amanecer saluda, nos reencontramos con nosotros mismos. Y de cara a nuestra realidad cotidiana nos redescubrimos. Un dolor, un pesar, una alegría, un montón de tareas, soledad, compañía, lluvia o frío, todo se da cita en nuestra mente mientras nos organizamos frente a una rica taza de café, o no, y enfrentamos el desafío de vivir. Con más o menos ganas, con mejor o peor aptitud. Todo depende. Depende de tantas cosas que muchas veces no suele ser muy clara la explicación. Y entramos a la cancha y con un poco de suerte, a los pocos minutos sorprendemos con un gol. Pero, (ufa con los peros), hay que ver como interactuamos. Porque no jugamos solos. Los otros avanzan, atacan, nos tiran al suelo. Nos levantamos, corremos, tomamos de nuevo la pelota, nos tiran de la camiseta, nos apresuramos, y justo cuando vamos a realizar la jugada perfecta, el juez de línea nos avisa que la posición está adelantada mientras el director técnico se desangra en gritar lo contrario. Y qué felicidad cuando el otro, infeliz, comete falta dentro del área y nos facilita el penal de la victoria. Y la tribuna. ¡Qué influyente que suele ser la tribuna! Las voces amigas que estimulan, las falsas que engañan, las adversarias que lastiman. Pero como el partido finaliza y el fútbol no, algunas veces queremos ser directores técnicos. Es allí cuando los veredictos populares se nos vuelven contradictorios. Un día somos dioses. Otro día nos reemplazan. Y el lugar queda listo para el que quizás menos nos gustaba. Y sólo quedamos en el tiempo para responder preguntas pertenecientes al pasado a algún periodista inquieto con la historia. Y aprovechamos la ocasión para repasar. Si fuimos decentes, o no. Si nunca hicimos trampa, si salimos a la cancha a jugar con hidalguía, si también tironeamos camisetas, si pudimos jugar bien pese a nuestros sentimientos, derrotas, exceso o falta de amor, discusiones, dolores, pérdidas u opiniones divididas. Y observamos a la distancia, como transcurrimos esa cancha que es la vida. Y nos preguntamos qué podemos hacer ahora en la tribuna, con esa sabiduría que no teníamos en la juventud. Solo contarles a los otros que lo importante es jugar limpio, siempre. Porque esa, esa sí, es la única forma de ganar.
Así es la vida de un octogenario, soñador y sin tiempo. Soñador con todos sus proyectos realizados y por realizar, por todas las alegrías y sinsabores que le tocó afrontar en la ida, y por lo tanto y a pesar de tanto, sigue soñando. Sueña con un mundo mejor, mas justo, cree en las justas reivindicaciones de ilustres pensadores, sueña con que la Justicia sea más justa. No sueña con su niñez, ya tan lejana, pero sí sueña y se acuerda de los sacrificios de sus padres, de sus propios sacrificios por superarse para salir de un medio mediocre, si se me permite la redundancia. Soñó con tener nietos, los tuvo pero a su pesar crecieron y tomaron su propio vuelo. El recuerdo de algunos, y recalco solamente algunos, de sus amigos, pues no todos lo son, compañeros si, pero amigo es una palabra sagrada que no se la puede manchar ni con las diferencias circunstanciales, lo importante es el recuerdo de fidelidad en tiempos difíciles. Algunos ilusos creemos en la eternidad, pero lo eterno es lo que uno ha sembrado, el tiempo dirá su última palabra. Y como diría la hermana Sor Maria de la Cruz, “No son los muertos los que en dulce calma, la paz disfrutan de la tumba fría, muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía”. “La vida no es la vida que vivimos, la vida es el honor, es el recuerdo, por eso, hay muertos que viven en el mundo vivos, y vivos que viven en el mundo muertos”.
Dusan Sigulin
LE 6.009.490
Los políticos y el hambre
Los candidatos de distintos partidos políticos que quieren gobernar el país están eufóricos y van de festejo en festejo. Su desmesurada ambición les impide ver lo que en realidad sucede en cada provincia. Son varias las notas, inclusive televisivas, que denuncian la invasión de ratones y cucarachas. Nadie se ha pronunciado sobre este hecho alarmante. Dicen que la pobreza trae consigo estas epidemias peligrosas para la salud. Diariamente, vemos, horrorizados, cantidades de ciudadanos escarbar en los contenedores céntricos de basura y comen lo que encuentran. Mientras, las ciudades están empapeladas con gigantescos afiches de individuos muy bien trajeados que invitan a votarlos. Invertir gran cantidad de dinero para ensuciar con la pegatina propagandística, cada espacio libre demuestra la moral que posee quien lo hace. Deberían donar alimentos a los necesitados que sería “su aval de presentación, honrada”. Es evidente que la avaricia extrema los ciega. Duele ver niñitos que lloran de hambre.
Alvaro Antonio Sanz
DNI 13.114.206
Una rectificación impostergable
Nuestros escolares oyeron a su presidente recomendar la lectura del “El Mercader de Venecia” para que puedan entender las intenciones de los fondos buitres. Esta ha sido una actitud reprochable, injusta y de carácter totalmente prejuzgatorio por parte de la mandataria. Algo análogo sucedió cuando acusó a las instituciones judías por excelencia como son la Amia y la Daia de colaboración con los así denominados fondos buitres. La señora Fernández de Kirchner está transitando el mismo sendero antijudío que recorrió el desaparecido tirano Hugo Chavez. Interpreto que estas actitudes presidenciales sacan a la luz un cierto sesgo racista que se da de patadas con su obligación ética de sostener la paz y la libertad de pensamiento entre todos los argentinos. Actuando de esta forma no conseguirá esa paz tan deseada. Los niños que lean la obra de Willam Shakespeare se encontrarán con un despreciable personaje judío y avaro. Erróneamente interpretarán que todos los judíos responden a esas características y los asociarán entonces con los aprovechados tenedores de bonos que tanto daño pueden causar a nuestro país. Ergo, los judíos serán los responsables de nuestras desgracias. Soy argentino, siempre defendí al país, siempre lo quise y nunca nadie me enrostró mi condición de judío. Ahora estoy dolido y discriminado por la sarta de falacias que está pregonando quien precisamente debería dar un ejemplo de templanza e inclusión entre todos sin distinción de etnias, religiones o creencias. Se impone una rectificación inmediata de actitudes que provocarán solamente el mal de todos.
Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531
¿Libertad o libertinaje?
Estoy de acuerdo en que la “libertad de expresión”o el “arte”, pueda ser expresado sin limitaciones, pero para mí el tema pasa por la “elección y no la imposición”. Que pueda ser expresado en ámbitos donde cada uno tenga la “libertad” y posibilidad de acceder si tiene interés en lo expuesto, con lo que no estoy de acuerdo es con la “imposición de conceptos” en los pasillos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA de la perfomance pos- porno. Defiendo la libre expresión, pero a esta altura enseñar educación sexual en las facultades me parece que ya están creciditos para saber elegir opciones. Quizás hubiera entendido lo del micrófono (“en una de las escenas más jugadas, una mujer le introduce un micrófono a otra”, con consentimiento) como una interpretación de que las mujeres tienen derecho a su expresión ante el abuso y servilismo de la pornografía clásica) “Como acto erótico pos porno logró su objetivo que es provocar y generar determinadas sensaciones en un lugar donde eso no suele suceder. Nada grave” ¿Nada grave, no será que subliminalmente nos están condicionando a “naturalizar situaciones con las que no estamos de acuerdo”? ¿Esta perfomance estuvo avalada por Carta Abierta, no? “La performance de Sociales no es la primera en Argentina, ni la única, en los últimos años hubo varias en centros culturales no tradicionales. Ylan Ronson, por ejemplo, una española que vive en Argentina que hizo varias”, contó Pasik. Los antecedentes en los centros culturales son ámbitos que si uno quiere o está interesado en la muestra accede a los mismos. La diferencia entre libertad y libertinaje a mi entender es que en la libertad tenemos derecho a la elección, el libertinaje es imponer algo que no nos interesa, quizás, en ese momento (por ejemplo ver una muestra escatológica mientras uno va comiendo un sándwich). Creo que la comunicación debe ser una “dialéctica” entre el observador y el “supuesto artista o comunicador”, cuando se impone pasa a ser en este caso el “monólogo de la vagina”.
Silvia Buonamico
Una sociedad degradada
Vivimos momentos muy críticos donde los políticos, con el afán de ser gobierno, utilizan toda clase de agresiones y mentiras tan sólo para desprestigiar al que está favorecido por las encuestas, aún perteneciendo al mismo partido. Acaba de suceder un aberrante y pecaminoso acto, en el hall de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, organizado por unos cuantos depravados que descaradamente justifican las orgías demostrativas de sexos practicadas entre ellos. Desnudos y manipulando objetos, violaban mujeres que se prestaban para ser degradadas apelando al avance de la cultura, según explicaron, sin sonrojarse y con los carteles de propaganda, anunciando “Miércoles de Placer Explícito”. No se puede ser condescendientes y reírse de estas orgías inventadas para “distraer”. Están degradando a toda la humanidad, por lo que deben ser repudiadas y penadas enérgicamente. Se debe tener en cuenta que hay miles de depravados que violan y matan a sus víctimas. Que incentivan a los que violan niños de corta edad en los baños de las escuelas. Este flagelo está en plena ebullición. Mi preocupación es que estas prácticas apuntan a la figura del Papa Francisco. ¿Como quedamos en la opinión de las naciones internacionales? Argentina les dio a Bergoglio, pero sus habitantes son menos que una porquería. Esperamos, por el bien de todos, que se tomen medidas ejemplares para no sentirnos cómplices cuando muere asesinada y violada otra víctima inocente.
María Emilia Farros
DNI 14.784.332
Treinta minutos de trabajo
Hace desde febrero que solicité a Parques y paseos, expediente b83748/2015, que corte unas ramas que tapan la luz que está a escasos metros de la puerta de mi casa, con resultados infructuosos. Una empleada muy gentil siempre responde que ya fue pasado y que en algún momento procederían a la escamonda solicitada. Mi pedido se fundamenta en razones de seguridad, mis hijas llegan tarde de la facultad y realmente a pesar de estar sobre una avenida es lo que vulgarmente decimos una boca de lobos. Señora intendenta, para qué trajo Gendarmería para que supuestamente nos cuide, si esto que es mínimo y requiere de 30 minutos de trabajo no lo hacen.
Mónica Montani Ullúa