“La gente votó la paz”, declaró con un ligero mohín angelical a un canal de televisión porteño la gobernadora electa de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Esta declaración, a simple vista, destinada a tonificar al votante que la ha favorecido, reclama ser analizada desde la totalidad del discurso, en particular en aquellos contenidos implícitos, que aparecen ocultos de manera estudiada, en la trastienda. Desde los tiempos remotos la paz fue un bien deseado por todos los pueblos. Pero también fue examinada con suma preocupación y sospecha por los oprimidos. Recordemos nomás las palabras que Tácito pone en boca de Cálgaco: “Los romanos allá donde crean un desierto, le llaman paz”. La desconfianza provenía de las enseñanzas de las propias experiencias históricas, en donde la paz alcanzada sólo fue destinada para el disfrute de una parcialidad y los costos que demandaba, estaba previsto que cayeran sobre las espaldas de aquellos a quienes además, se los ceñía al compromiso presente y futuro, de no alterarla. La paz, aparece así enmascarando un estado de cristalización del dominio que, habiendo culminado con el sometimiento de la voluntad del dominado, da por descontado, al decir de Weber, la “obediencia voluntaria” de éste, especulación que resulta del conocido interés humano por la paz. De este modo, cualquier acción que pudiera poner en riesgo estas relaciones desiguales, cualquier intento de “alterar el orden establecido”, habilita la acción represiva, “la mano dura”, “la tolerancia cero”, que algunas voces reclaman. Consecuentemente, todo conflicto social puede ser entendido como una “anomalía disfuncional” que debe ser evitada y corregida por la actividad “rectora” y represiva del Estado, al que se le exige intransigencia frente a este tipo “delictivo”. En Jesucristo, tenido por muchos como una fuente de gran autoridad, tampoco el tema de la paz y su rol en ella, pasó inadvertido. Veamos si no. En San Lucas cap. 12:51, Cristo le decía a la multitud (miles) que se le había reunido: “¿Creen ustedes que he venido para establecer la paz en la Tierra? Les digo que no; más bien he venido a traer disensión, (52). Pues de ahora en adelante hasta en una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres”. Podríamos preguntarnos sobre el origen de la disensión, ¿por qué esto? Si bien entendemos que puede no tener una respuesta única, sí nos avala la experiencia que develar los problemas ocultos, que siempre son acciones de dominio, en particular contra los pobres, los marginados, van a contar con la reacción más violenta de los poderosos. ¿De qué paz nos están hablando nuestros nuevos gobernantes? ¿Dónde estarán ubicados los intereses de los trabajadores, de los humildes, de los más desamparados, de la niñez, de los viejos y tantos que necesitan mucho, dentro de la ecuación macrista? Esta respuesta estará incorporada, sin lugar a dudas, dentro del proceso de desarrollo de la conciencia de nuestro pueblo, del que no podremos estar ausentes.
Rubén Dunda
No, mi aparato telefónico no tiene la antigüedad que amerita la posibilidad de que se transforme ya en un elemento de colección. Pero me apena que lo tenga como adorno. Sí me dan ganas de sacarlo a la vereda, apoyarlo en una pequeña mesa que diga: “Quedan todos invitados al brindis con agua –simbólico– por el aniversario de un período aproximado de sesenta días que no funciona el teléfono. Desde ya, invito a algún medio para que trascienda las fronteras del barrio. No me queda otro remedio que tomarlo en solfa. Hubo un cambio de administración para que el servicio no cambie. Vivo en una zona alejada donde es necesario poder comunicarme con familiares, servicios asistenciales, entre otros, de la misma manera tienen la necesidad de comunicarse conmigo. Merced a la buena de algunos vecinos puedo hacerlo, pero cuando llega la noche, ¿quién sale a la puerta? No creo que sea necesario ir hasta Telecom, pero si esta empresa me lo pide iré de rodillas, lo tendré que hacer. Le he pedido al Señor un milagro, pero creo que no atiende nimiedades. Por si se apiadan, mi número es 03476- 447568, de calle Chubut 978 de la ciudad de Puerto General San Martín. No es difícil llegar, no se necesita GPS ya que los técnicos toman descanso en la esquina de mi casa.
Adriana Díaz
DNI 21.008.124
El banderazo solidario
La euforia y la alegría suelen ser contagiosas. Por lo que al observar por televisión a los casi 9.000 jóvenes disfrutando su singular momento educacional, los recuerdos trajeron ese dulce estremecimiento que provoca la nostalgia. Fue muy grato verlos. Claro que tanta algarabía, tantos gorritos, ornamentos y papel picado dejaron un reguero de residuos impresionante. Nuestro Monumento a la Bandera, habitualmente tan pulcro, quedó como pidiendo socorro. Y es allí, donde por pura casualidad, compruebo con gran asombro que otro gran grupo de jóvenes voluntarios, también con euforia y alegría se convocaron posteriormente en el Monumento para realizar un espectacular limpieza. ¿Por qué?, les pregunté. “Porque sí, porque disfrutamos siendo solidarios, porque amamos lo que hacemos”, me respondieron, Llevaban puestas remeras con un logo que decía “Generación de Paz”. Regresé a mi casa con mis pasos presurosos. Quería escribir esta experiencia para compartirla con todos ustedes. Me parece que con ejemplos así la Argentina puede sonreír esperanzada.
Edith Michelotti
La calle nos va a encontrar (II)
Al leer una carta de lectores del martes pasado, de este mismo título, leo argumentos fanáticos. De los que no aportan absolutamente nada a la vida de los ciudadanos. No cabe la comparación con las pasiones futboleras porque como bien dice, al equipo se lo banca también cuando hace las cosas muy mal. En el reino de la gobernabilidad, el que hace las cosas muy mal tiene que ser castigado y retirado del gobierno por todos. No podemos bancar que el gobernante de turno haga lo que haga porque somos del mismo partido. Tampoco comparto la premonición sin sentido sobre cómo ya son culpables las personas sin que los hechos todavía no hayan ocurrido. Con el mismo criterio, cuando asumió el justicialista Kirchner tendría que haber sido culpable de su futuro por las acciones del justicialista Menen en el pasado. Y como decía mi abuela, la calle es mala consejera. No salgamos a la calle a resistir. Estaría bueno que salgamos para trabajar. Y si ya tenemos trabajo salgamos a ayudar enfermos, pobres, abuelos, en vez de andar resistiendo a los fantasmas del futuro.
Jorge Milesi
¿Quién para al Barcelona?
Existe un video de un Boca vs. Central, en la Boca, en el que la cámara sigue exclusivamente el desempeño de Maradona. En el video Diego acierta algunas, muy pocas, en realidad, yerra algunos pases, tira mal o bien algunos centros. En fin, no todos los partidos a un genio le va bien. Lo mismo le sucedía a Pelé o a Di Stefano. Y lo mismo pasa para un conjunto de once, por más estrellas que tengan. En el reciente despojo sufrido por Central ante el mismo rival, en una jugada en que el cuadro rosarino hizo unos cinco o seis toques seguidos, le costó muchísimo ya que los rivales encimaron y además todos sabemos que a medida que uno se mueve con el balón, los rivales también lo hacen, por lo que para dar un pase hay que tener exactitud, y depende de que el receptor sepa parar el balón. Depende también si el pase, por más que sea dominado por el receptor, en especial cuando son “cortadas” largas, no sólo se debe dominar el esférico, también hay que considerar si la jugada posiciona a ese receptor como para encarar con posibilidades el camino hacia el arco, es decir, no es fácil la cuestión, y todo esto sin tener en cuenta que el defensor siempre espera el balón de frente. Entonces, que alguien explique cómo seguimos viendo un Barcelona letal, ante la pasividad elocuente de sus rivales que están “parados” mirando como el rival juega y toca, de hacer 35 toques consecutivos, algo que por poco se da en todos los partidos. Como también cortadas larguísimas que siempre dejan a un delantero solo ante el arquero, y también sería interesante saber por qué esos arqueros ante “tiritos” dan rebotes infantiles dejando el balón a disposición de un rival barcelonés que sin tardanza empuja al gol. Y al parecer sigue la “sanata” de goleadas tras goleadas, como estos últimos tres partidos donde el Barcelona metió 14 goles. La pregunta es: a estos señores, ¿se les dan todas en todos los partidos? Pero más interesante es esta pregunta: ¿Cómo es que de los técnicos “modernos” de hoy en día repletos de verborragia y soberbia, ninguno pergeñe un plan o estrategia para neutralizar a jugadores a los que supuestamente les salen todas en todos los partidos?
DNI 11.270.762
Pobre, negra y mujer
Tres argumentos inhumanos unidos y rodeados de hipocresía suelen utilizarse con desprecio. Ser pobre, mujer y de piel oscura no bastaron para doblegar el coraje de María Remedios del Valle Rosas, la que por su actuación en las batallas de Salta, Vilcapugio y Ayohuma, Belgrano llamó “Madre de la patria”, nombrándola capitana del Ejército. Tres ideas absurdas y discriminantes que aún hoy algunos siguen utilizando por creerse ricos, blancos y varones, una ideología elitista que carece antes que nada de la mínima información histórica y es esgrimida por los que piensan que en Argentina nunca hubo negros ni esclavos, ignorando por otra parte cómo se fueron extinguiendo. Son los que piensan que los patriotas sólo eran patricios que andaban en briosos caballos blancos. Remedios fue enfermera, militante, y no dudó en usar las armas contra el enemigo de la patria. Herida en combate fue tomada prisionera, pero huyó para volver a la lucha. Después de la guerra también fue discriminada y sumida en la marginación; sólo recibió una pequeña pensión de Rosas que no dudó además en darle su apellido. No es habitual encontrarla en las páginas de la historia oficial que muchas veces olvida a los héroes verdaderos, y en este caso, quizás, por ser una argentina descendiente de esclavos africanos. Había nacido en Buenos Aires en 1766 muriendo abrazada a su canasto de pastelitos en el año 1847 cuando ya no éramos colonia española. Cuando los chicos evocan y representan el 25 de Mayo en las escuelas ponen siempre una negrita pastelera sin que nadie les cuente esta historia de Remedios, la que luchó por la libertad de la Patria sin doblegarse por las absurdas creencias de la inferioridad de patrimonio, género y raza. A casi doscientos cincuenta años de su nacimiento, y con un contexto y conductas que suelen repetirse, vaya mi modesto homenaje a esa valiente mujer casi olvidada por la historia.
Omar Pérez Cantón