Con motivo del acto de censura (verdadero atentado) contra el mural de la “Bajada de los Maestros”, galería de arte a cielo abierto, llevada a cabo en una de las paredes del Club Universitario, desearía formular las siguientes reflexiones. El arte como expresión sublime del espíritu humano e imbuido del más elevado objetivo estético y ético, no reconoce límite alguno cuando es realizado con la total libertad creativa del artista. Históricamente, el arte ha despertado temor en personas con pensamiento ultradogmático donde todas las expresiones diferentes a sus ideas, concebidas como verdades absolutas e incontrovertibles, son consideradas peligrosas y desestabilizadoras. Desde ese lugar, se concibe el acto destructivo perpetrado contra la pintura citada. En años oscuros para la historia de la humanidad se quemaron libros y obras de arte consideradas “degeneradas” por una ideología totalitaria que desencadenó una guerra mundial y tuvo como saldo a más de 50.000.000 de muertos. En una muestra artística en una galería de París, una señora se escandalizó ante los dibujos del pintor Tolouse-Lautrec que mostraban a las bailarinas del “Moulin Rouge”, afirmando que eran obscenas. Al escuchar tales declaraciones, el pintor que casualmente estaba detrás de ella, le respondió que la obscenidad residía en la mente del espectador, no en el cuadro. La experiencia artística realizada conjuntamente con la Municipalidad y el Club Universitario será llevada a los distintos barrios de la ciudad, donde a la participación de los ciudadanos y vecinos se unirán la de los artistas, para plasmar en las paredes y en total libertad la inagotable creatividad humana.




































