En la sala de terapia intermedia del hospital británico de Rosario, Antonella Cipolletti se repone de las quemaduras sufridas en el complejo Vittoria, alquilado a contingentes de turismo juvenil en la bonaerense ciudad de Villa Gesell.

En la sala de terapia intermedia del hospital británico de Rosario, Antonella Cipolletti se repone de las quemaduras sufridas en el complejo Vittoria, alquilado a contingentes de turismo juvenil en la bonaerense ciudad de Villa Gesell.
“Estoy mucho mejor, pero fue un susto muy grande”, dijo la joven de 19 años, quien el 2 de enero, en las primeras horas de la tarde, resultó con quemaduras de primer grado en la cara y piernas luego de que un escape de gas en la cocina de la casa alquilada provocó que de las hornallas salieran llamas que la alcanzaron.
En un primer momento se indicó que dentro de la cocina había una garrafa de gas, pero Antonella dijo ayer que “estaba afuera”.
El grupo de chicas había partido de la terminal de ómnibus a las 4.30 del 1º de enero. “Salieron tres colectivos contratado por D Way para llevarnos de vacaciones 12 días a departamentos y complejos en Gesell”.
“Al llegar, la casa parecía para cuatro y éramos seis. El primer día no teníamos gas. El coordinador de la agencia llamó a un gasista, que miró la cocina y nos dijo que había quedado bien. Pero luego sentimos olor a gas, se le dijimos al coordinador y nos recomendó poner a mínimo la hornalla. Pero cuando cocinaba y moví una plancha se produjo el escape”, contó Antonella.
Fue trasladada en una ambulancia al hospital municipal para su atención. “Las heridas en la cara son más leves que las recibidas en las piernas, me dijeron que debía ir dos veces al día para que me atendieran los médicos. Después, a la noche llegaron mis padres a Gesell”, relató.
Pedro Cipolleti, papá de Antonella, aseguró: “No fue un accidente sino una negligencia. Mi hija avisó sobre la pérdida de gas y tras llamar a un gasista les dijeron que ya estaba todo listo”.
El hombre había viajado el día anterior a la villa. “Soy chofer de ómnibus de larga distancia y llegué el 1º de enero a la noche. Pasé por el complejo Vittoria para llevarles algo que se habían olvidado”, contó.
“Ya de regreso en Rosario, al enterarme del hecho viajé otra vez a Gesell. La empresa nos ofreció un departamento, nos quedamos una noche con mi esposa y mi hija. En Rosario la llevamos al Sanatorio Británico y nos dijeron que debía quedar internada para ser mejor asistida”, explicó.
Desde la habitación donde se recupera, Antonella contó: “Viajamos un grupo de amigas, algunas somos ex compañeras de los colegios el Verbo Encarnado y del Santísimo. Ahora perdimos parte de nuestras vacaciones y nos asustamos”.
"No informaron"
“La empresa nunca me informó bien sobre lo que había ocurrido. Al enterarme del hecho por una amiga llamé a Antonella, pero la conversación se entrecortaba y ella no podía hablar bien por las heridas. Luego fue un bombero quien me informó. Un coordinador me dijo que estaba todo bien, pero viajamos con mi esposa desde Rosario a Gesell porque queríamos verla”, indicó el indginado padre.

Por Martín Stoianovich