El remo argentino volvió a subirse al podio en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Fue en el cuatro remos largos sin timonel femenino y en el ocho remos largos con timonel. En las dos últimas competencias del día Argentina cosechó dos medallas de plata y el remo rosarino aportó varios protagonistas, con Elena Cerrudo, Emiliano Calderón, Ignacio y Máximo Pacheco, todos remeros de Regatas Rosario. Pero no fueron las únicas de la delegación argentina, ya que hubo también una medalla dorada en el doble peso ligero masculino y una de bronce en el dos remos largos sin timonel masculino.
El miércoles, en el primer día de competencia, los rosarinos mostraron sus credenciales. Emiliano Calderón e Ignacio Pacheco fueron cuartos en el doble par de remos cortos masculino y Elena Cerrudo, por su parte, terminó cuarta en el ocho remos largos con timonel femenino. Máximo Pacheco, en tanto, sumó el bronce argentino en cuatro remos largos sin timonel masculino, pero la competencia continuaba y este jueves escalaron al podio.
Medalla plateada en la última regata
Máximo, junto a su hermano Ignacio y su amigo Emiliano Calderón, cosechó la medalla de plata en el ocho con timonel, justo en la última regata del día. Nueve voluntades se fundieron en un solo pulso: Fernando Álvarez, Agustín Annese, Máximo Pacheco, Martín Mansilla, Emiliano Calderón, Ignacio Pacheco, Joaquín Riveros y Joel Romero. En la popa, Anika Fucile gobernaba el viento con la voz; una mujer timoneando un titán de hombres, rompiendo las leyes de la gravedad fluvial.
El bote voló sobre la superficie y clavó el cronómetro en 5:25.58, quedando a tan solo 2.27 segundos de los uruguayos, quienes habían invocado una corriente mística para quedarse con el oro.
“La laguna es una pista complicada, porque cuando hay un poco de viento se pica. Es muy rápida, por eso es una regata muy técnica. Se requiere correr más con inteligencia que con fuerza. Pienso que supimos manejarla bien y meterle una levantada al final, y gracias a eso pudimos ganarle a Chile, algo que hacía mucho tiempo no pasaba”, explicó Máximo, quien compite por primera vez en los Juegos Suramericanos (es también su primer evento senior) y ya lleva recolectadas dos preseas.
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En la charla dio a entender que la diferencia de estructuras con Chile, Brasil o el mismo Uruguay se suple con corazón. “A la hora de correr dejamos todo y si es necesario un poco más. Es salir y buscar la mejor versión, la mejor remada y dejarlo todo en cada prueba, como en el caso del ocho, que hicimos una regata excelente”, destacó.
Compartir el bote con Ignacio y Emiliano fue para él algo único que también lo puso contento por el club, porque como él mismo admitió: “Siempre tuvo representantes en las mayores citas”.
El progenitor olímpico
La referencia ancló justo para recordar que su padre Gustavo había sido Olímpico en los Juegos de Barcelona 1992. “Espero en algún momento descubrir lo que es un Juego Olímpico. A eso apunto, ese es mi sueño y por lo que estoy trabajando todos los días, paso a paso, para que llegue”.
“Lo que él nos enseñó es tener actitud ante todo, sea como sea que se presente la regata. No importa si el río esta planchado o picado, siempre hay que salir a buscar la punta y correr agresivo”, contó Máximo, siendo algo que el ocho mostró ayer.
“En ese sentido creo que esta fue una regata que reflejó mucho la metodología que tenemos”, concluyó entre risas.
La medalla de Cerrudo
Un rato antes, promediando la mañana, en la penúltima prueba de la segunda jornada, el equipo femenino de cuatro remos largos sin timonel de Argentina se alzó con la presea plateada. Entre ellas estaba Elena Cerrudo.
El agua no corría; latía con la furia de un animal herido. En medio de ese oleaje indómito, Elena, junto a Katia Baluzzo, Catalina Deandre e Iara Simonitti, no solo remó junto a ellas sino que tuvieron que hechizar la embarcación para que no se hundiera en los abismos que abría el río picado. Con el soplido de sus pulmones, detuvieron el tiempo en 6:30.97, cruzando la meta justo detrás de las chilenas, quienes se llevaron el oro en 6:26.81. Detrás, quedó el bronce paraguayo.
Las argentinas, exhaustas, explicaron una vez finalizada la competencia que el río intentaba devorarlas mientras en sus mentes cargaban con el peso de pesados libros de estudio y madrugadas de entrenamientos invisibles. “Fue una regata muy dura y nos golpeamos bastante. Hubo que ponerle garra”, resumió Elena Cerrudo, quien para elevar su nivel decidió un tiempo atrás estudiar y entrenar en Estados Unidos.
Elena Cerrudo (la primera de la derecha) recibe la medalla de plata.
En otra prueba que hubo medalla para la delegación nacional fue en el dos remos largos sin timonel masculino, donde el bote argentino quedó tercero detrás del oro chileno y la plata de Uruguay. Agustín Anesse y Fernando Álvarez terminaron la prueba en 6:32.10, mientras los ganadores trasandinos, Abaroa y Poo, marcaron 6:19.15, y los charrúas Rodas y García, 6:20.26.
Argentina subió a lo más alto del podio en el doble peso ligero masculino y lo hizo de la mano de Rodrigo Enriquez y Santino Menin. La dupla argentina dominó la final del doble par de remos cortos peso ligero masculino (2XML) y cruzó primera la meta de la Costanera Este de la Laguna Setúbal delante de los botes de Venezuela (José Guipe y César Amaris), con 6:24.07, y de Uruguay, que se quedó con el bronce, con Emanuel González y Mauricio López, quienes marcaron 6:26.21.
La actividad en remo continuará este viernes. Máximo Pacheco correrá su última regata en estos Juegos, con el ocho mixto; Elena, en tanto, lo hará en el single femenino; mientras que Ignacio Pacheco y Emiliano Calderón correrán el cuadruple senior, buscando nuevas medallas para el remo argentino.