Todos los días leo La Capital, y puedo afirmar que la inseguridad aumenta, y que la brutalidad con las mujeres es un hecho diario. Los delincuentes cada vez son más sanguinarios. Los ancianos, jubilados, son golpeados, asesinados, para robarles lo poco que tienen. En varias ocasiones, algún ladrón que no pudo escapar cayó en manos de los vecinos que le dieron una brutal paliza. Está mal, hay que esperar que la Justicia actúe, pero como la gente se da cuenta que se respeta más al delincuente que a la víctima, toma en sus manos la justicia. Siempre opiné que el sistema no debe ser rebalsado. La Justicia debe actuar como corresponde, será por las leyes, será por los jueces, algo falla. Las puebladas o castigar al delincuente por mano propia suceden cuando falla la Justicia. No es un invento mío, lean los diarios. Hoy leo “Un policía y sus dos hijos, presos por una mortal golpiza a un ladrón”. “Mario Fernández fue atacado brutalmente el pasado 24 de febrero y murió en abril. El sábado detuvieron a los presuntos homicidas”. “Luego de ser asaltados por un joven en su casa de Villa Gobernador Gálvez salieron a buscarlo y lo encontraron a tres cuadras”. El policía estaba en su casa, con sus dos hijos mayores de edad. El ladrón entró a robar, no a tomar un té con los dueños, cuando el ladrón escapa fue perseguido por el policía y sus dos hijos, que le dan una paliza que lo mata. En la golpiza intervinieron vecinos al enterarse que era un chorro. Es la mentalidad de nuestra gente, que está cansada de los robos, las muertes, la mala justicia que procesa y dictamina a favor del delincuente. Estos se acostumbran a pasar unas “vacaciones” en la cárcel, alimentados, pagados y perfeccionándose como chorros. La obligación sería que salieran con un oficio, con conocimientos para ser personas, no delincuentes. Las salidas de los presos, que nadie controla, salvo los que tienen oficio, son para robar, que es su oficio estable. Pero volvamos al tema. El caso comenzó a ser investigado por la fiscal de Homicidios, Marisol Fabro, y Asuntos Internos, detuvieron al suboficial Sergio Daniel M., de la comisaría 27ª de Arroyo Seco, y sus dos hijos. La fiscal acusa de homicidio calificado y complicidad como coautores a los vecinos que participaron en la paliza fatal. Estamos ante casos bien claros, que los responsables de estos hechos de violencia no tienen la menor idea del por qué se producen. En los pueblos cultos tienen leyes severas para los que violan la ley. En esos pueblos cultos y preparados se van extinguiendo los delincuentes y tienen que vender las prisiones. Habrá algún delincuente trasnochado, pero la mayoría es gente de trabajo y estudio. Nuestros dirigentes, actuales y pasados, no hicieron nada para suprimir la delincuencia. Hay que educar al pueblo carente de recursos y conocimiento. No es poniendo dinero que se educa, hay que poner dinero y supervisar con personal idóneo, no compañeros de ruta. Hay que enseñar, y el que utilice mal la ayuda del Estado debe ser enseñado como corresponde. Ya sé, las medidas inteligentes todos la conocen, pero los gobiernos prefieren el hoy, no el futuro. Así nos va.
Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294
El martes pasado Daniel Scioli anunció que le había ofrecido la precandidatura a vicepresidente de la Nación a Carlos Zannini, el secretario Legal y Técnico de la Presidencia. Nadie pudo creer que tal haya sido la escena. En todo caso, Zannini le notificó a Scioli que la jefa suprema había decidido que lo acompañara en la fórmula. Horas más tarde, Florencio Randazzo renunció a su precandidatura y rechazó ser precandidato a gobernador, posición que le había ofrecido Cristina Kirchner. La postura de Randazzo es, dentro del universo del kirchnerismo, infrecuente. Nadie le dice que no a la presidente. Más aún, según se dice, Carlos Zannini se encarga de prevenir a quienes la visitan: “A la presidente no se le discute; se la escucha”. Por eso, cabe resaltar el gesto del ministro de Interior y Transporte de preservar una zona de autonomía, sin que esto implique convalidar su actuación anterior, como el empleo de cuantiosos recursos públicos para su propaganda personal. Al designar a Zannini en la fórmula de Scioli y disponer el retiro de la precandidatura de Randazzo, la señora de Kirchner toma nota de la realidad: su ministro no tenía chances reales de ganarle al incombustible gobernador de la provincia de Buenos Aires. Resignada a apoyar a quien ha dado sobradas muestras de no querer, quiso rodearlo de una persona de su máxima confianza, aquella que ha sido, desde la Intendencia de Río Gallegos de su marido, quien instrumentó jurídicamente las decisiones del matrimonio Kirchner. Scioli no puso reparos. No los puso nunca. Acepta también que las listas de diputados nacionales sean confeccionadas en la Casa Rosada. Entrega todo con tal de cumplir su sueño: vestir la banda presidencial. Mucha gente tomó con alarma el avance de Zannini. El temor se acrecentó en el “círculo rojo” y los mercados. Pero la oposición debería, en verdad, celebrar ese nombramiento. Queda más explícita ahora, como bien lo señalaron Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió, la disyuntiva de octubre: profundización del autoritarismo populista o democracia republicana. Scioli sigue diciendo “en off” que él representa otra cosa, que es serio, dialoguista, tolerante. Pero no ha dado muestras nunca de tener el carácter ni el liderazgo como para llevar adelante criterios propios. Fue un manso soldado de Menem, de Rodríguez Saá, de Duhalde y de los Kirchner. No podría dar un giro copernicano si llegara a la presidencia porque no tendría el respaldo de su partido y muy difícilmente quisiera dar la dura lucha. Por eso, es una buena noticia que sea Zannini su compañero de fórmula. El Scioli “bueno” ya no engañará a tantos. La divisoria de aguas es nítida: continuidad o cambio. Pongamos nuestra mayor energía en explicar qué se juega en la Argentina y por qué es imperioso cambiar.
Jorge R. Enríquez
¿Ir a votar tiene un costo?
Todos sabemos que el día de votaciones, como en otros feriados, es muy difícil conseguir un taxi y la frecuencia de los colectivos (ejemplo 129) deja mucho que desear. Tengo cinco escuelas muy cercanas a mi domicilio (una de ellas sólo a 150 metros) pero me toca ir a una que está muy a trasmano. Si bien no es imposible llegar, sí muy difícil porque requiere transitar por lugares complicados. Esta misma situación la vive mi familia (cinco integrantes), la última vez necesitamos noventa pesos para ir y volver. Con el gran avance de la tecnología, estaría bueno concurrir a la escuela más próxima y que el voto se registre automáticamente online. Aun cuando los servicios de transporte sean eficientes, ¿por qué tengo que pagar para ir a votar? Y ojo, no quiero decir que me tienen que pasar a buscar, no está en mí esta solicitud. ¿Habrá otros ciudadanos que les ocurra lo mismo? Estoy convencida de que es así.
Rosa Lipinski
LC 6.651.473
Edificando torres
Acabamos de vivir unas elecciones que dan esperanza, en este año en que los argentinos soñamos un modo distinto de gobernar nuestro país. Los que ganaron –y los que elegiremos más adelante– es de desear que no sean “funcionalistas” –nuestros famosos “operadores”– sino sabios. Los primeros logran éxitos, son eficaces. Sin embargo, la prueba de la historia da que sus logros –no reparan en medios– acaban haciendo muchísimo daño. Serán sabios si conocen los principios de Platón o Aristóteles sobre la “polis” y su urdimbre, la que avizoraron San Martín o Belgrano y brilla en sus frases de nuestro Monumento a la Bandera. Es la trama invisible que sostiene el buen quehacer de toda comunidad humana progresista, unida y pacífica. Si les gustara Saint-Exupéry, pueden leer “La Ciudadela”, su último e inacabado libro. Hay en su hondo pensamiento una frase lapidaria, y es cuando dice: “Si tú quieres que los hombres sean hermanos, oblígales a edificar una torre, pero si quieres que se odien, arrójales dinero”. ¡Edificar una torre! Por favor, gobernantes todos, edifiquemos una torre entre todos los argentinos. Creo que hubo algunos connacionales, no hace mucho, que no leyeron a Platón, a Aristóteles ni a Saint-Exupéry.
Félix M. Debuchy
DNI 7.374.008
¡Viva el fútbol nacional!
Viendo el partido México-Bolivia, me preguntaba como estas selecciones –una con grandes recursos económicos, otra con el aporte de jugadores extranjeros– no eran capaces de desarrollar un juego por lo menos discreto. Fue cuando en mí surgió otra pregunta, ¿por qué somos lo que somos en el fútbol? Y allí mismo surgió la respuesta: somos lo que somos en el fútbol por los jugadores que tenemos de nivel mundial, y los tenemos ni más ni menos porque desde este país surgen, del interior, del campo, de la pampa gringa, de los potreros, y –Dios mediante– seguirán surgiendo. El Apache, el Lío, el Flaco Pastore, el Kun Aguero, el Pocho Lavezzi...llevan en los genes el fútbol del caño y la gambeta, el fútbol del dibujo en el campito pelado de Fuerte Apache o Villa Diego, el fútbol del arco entre ceja y ceja y el grito de gol aflorando en sus bocas, dignos herederos de los otroras “atorrantes del fulbo” como el Loco Housseman, el Diego, Corbatta, el Charro Moreno..., como si un fino linaje los uniera hermanándolos en una secta sagrada, exclusiva de los dioses del fútbol. Mientras exista un potrero, existirá un atorrante que se anime a un caño, una gambeta, un sombrero, una pisada, un “ñandutí” o una “boba”.
Marcos Antonio Delforno
DNI 25.318.165
¿Y si quiero votar a Randazzo?
No puedo dejar de pensar en lo injusto que es que no esté la precandidatura presidencial de Florencio Randazzo. Desde hace mucho tiempo veo su gestión como una de las mejores que se ha hecho desde los ministerios nacionales con una impronta bien federal. Y es que no sólo se encargó de transparentar y de agilizar los trámites para obtener el DNI y el pasaporte, documentos importantísimos y esenciales para todo ciudadano argentino, sino que también revitalizó las vías férreas de distintos puntos del país. Esto no fue hecho de forma mediocre: los documentos de identidad y los trenes con los que contamos son de la misma calidad que hay en países europeos. A partir de todo eso, él fue delineándose como mi precandidato a votar en agosto porque iba más allá de responder a las demandas porteñas. Lo vi en distintos puntos del país, no en recorridas de campaña, sino cumpliendo sus labores de ministro del Interior: gestionando e inaugurando logros financiados por la Nación. Fue ninguneado por los medios extranjeros y por algunos locales con el argumento de que “no medía en las encuestas”. Quizás sea hora de que vayamos considerando a los políticos a través de otros índices más allá de la medición de las encuestas o del rating. En la democracia en la que vivimos, los candidatos se miden por el voto popular y eso sólo lo reflejan las urnas. Si Florencio Randazzo “no medía”, eran las elecciones primarias las que tenían que dar su veredicto. Solo espero que Randazzo pueda continuar con estas gestiones que tanto reconocimiento popular ha tenido en el interior del país.
Ariadna Navone Sarubbi