"Para mí el Ruso lo entregó. Los vecinos nos dijeron que cuando mi hijo se bajó del auto gritaba: «Me entregaron, me entregaron»". Graciela Arias es la mamá de César Luis Ayala, el joven de 26 años asesinado con un balazo en la cabeza el pasado fin de semana en barrio Ludueña, cuando se dirigía a cerrar la compra de un auto. Para ella y su familia, El ruso —apodo por el que conocen a Alejandro V., el amigo de la víctima que lo acompañaba cuando lo balearon— es un participe necesario del robo que derivó en el homicidio del muchacho de 26 años.
Por el asesinato fueron detenidos el domingo Mauro El Gordo R. —un chico de 15 años inimputable para la ley penal— y Gabriel Walter I., de 18, quienes fueron apuntados por una testigo. Al menor se le incautó una moto Honda Storm. Por su parte, Alejandro Ruso V., de 24 años, amplió su declaración el domingo y quedó en libertad. Por ahora no está implicado en nada ilícito respecto a lo ocurrido.
Las dudas de la familia Ayala están basadas en los distintos relatos que dio el compañero de la víctima sobre lo sucedido. Y también sobre el dinero que César llevaba (30 mil pesos) y que El ruso en un primer momento dijo haber entregado a la hermana menor de Ayala, algo que, dice su familia, no fue cierto. Al Ruso la policía le secuestró 20 mil pesos de un bolsillo.
En la ampliación de su declaración el muchacho dijo que al advertir a Ayala agonizante con un disparo en la cabeza le quitó el dinero del calzoncillo para que no se lo robaran. Un relato que sonó convincente.
"Diga lo que diga el dinero no nos los dio. Además el celular de mi hermano lo tenía la hermana del Ruso. Ella nos lo dio. Tenemos muchas dudas sobre lo que pasó. Además los vecinos del lugar nos dijeron que mi hermano corría gritando: «Me entregaron». Y el pibe que lo corría le disparó varias veces. Lo corrió como 100 metros. El Ruso llevaba un arma y dijo que cuando le dispararon se paralizó y detuvo el auto. Los ladrones en lugar de robarlo a él lo corrieron a mi hermano, justo una persona que tenía 30 mil pesos encima. César llevaba 30 mil pesos, pero al Ruso le encontraron 20 mil. ¿Dónde está el resto? ¿Por qué dijo que nos había dado la plata a nosotros? Los pibes que detuvieron viven a pocos metros de la casa de los padres del Ruso. ¿Cómo se entiende todo esto?", se preguntó Natalia, de 24 años, hermana del pibe asesinado.
El crimen. César Luis Ayala tenía 26 años. Los había cumplido el 18 de mayo. Era de pocas palabras, simpatizante de Boca, aunque el fútbol no era su debilidad. Hijo de Juan y Graciela, era el mayor de cuatro hermanos. Le siguen Natalia, 24 años; Matías, de 22; y Juliana, de 17. Hacía tres años trabajaba como repositor de stock en la sucursal de supermercados Coto de Circunvalación y Eva Perón. Sus hermanas lo definieron con un "tipo coqueto, al que le gustaba estar con sus amigas".
A pesar de tener su moto, César quería comprarse un auto. Era su sueño de pibe de barrio. Por eso desde hacía un mes gestionaba un crédito en un banco. Finalmente la entidad otorgó el préstamo de 30 mil pesos. César puso sus ojos en un Renault Clío II. Presa de una enorme ansiedad, resolvió comprarlo cuanto antes. El viernes cumplió su turno de 14 a 22 horas y se fue raudo para su casa en Empalme Graneros. Cenó, se cambió de ropa y a las 22.30 el Ruso lo pasó a buscar en su Renault 9 para ir a cerrar la compra.
"Al Ruso mi hermano lo conocía de chico. César tenía miedo de que lo robaran. Por eso lo llamó. ¿Cuando? No sabemos porque lo debe haber llamado desde el trabajo. El Ruso había sido patovica y andaba con armas. El viernes cuando lo pasó a buscar mostró que llevaba una pistola", recordó Natalia. "La idea era pasar por lo del ex cuñado de César, el Adri, y los tres ir a buscar el auto. César no sabía manejar. Pero no llegaron. Todo fue a tres cuadras de lo de Adri ", indicó la muchacha.
César salió de su casa de French y Campbell a las 22.30. Quince minutos más tarde le avisaron a su familia que estaba mal herido, tirado en la vereda en Rouillón entre Bielsa y Gorriti, a siete cuadras de su casa. "Cuando llegué a mi hermano lo habían dado vuelta. Estaba boca arriba y su ropa estaba sucia con tierra. Era como que había caído de cara al piso y lo dieron vuelta", recordó Juliana.
Tenía un disparo que le había atravesado la cabeza. El Ruso declaró que transitaban en su auto por calle Bielsa cuando entre Pedro Lino Funes y Rouillón, dos muchachos en una moto negra, ambos con cascos en sus cabezas, les salieron al cruce. Contó que sin mediar palabras dispararon contra el auto. Dijo que se paralizó y detuvo su marcha del Renault 9.
Lo pendiente. Entonces César abrió la puerta del auto y salió a correr. Su familia dice que gritaba "me entregaron". Uno de los ladrones de la moto lo corrió cerca de 100 metros hasta Rouillón al 415 bis. Ahí lo encontraron con un tiro en la cabeza. El Ruso contó que él recibió un golpe en la espalda y que a los pocos minutos el maleante que había corrido a Ayala regresó hasta donde estaba la moto, se subió y se fue con su cómplice.
Ayala fue trasladado en una ambulancia del Sies hasta el Centenario, donde el domingo a la madrugada murió. Para la familia el Ruso tuvo algún grado de responsabilidad en el crimen de César Ayala, pero ante la Justicia el muchacho brindó un relato que resultó verosímil. El homicidio es investigado por el juez de Instrucción nº 9 Javier Beltramone y el fiscal Enrique Paz.